La historia me absolverá: más allá de un juicio
- Por Darielis Calzada Alarcón
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Hay palabras que trascienden el tiempo y se convierten en parte de la memoria de una nación. Palabras que requieren un análisis desde varias dimensiones: histórica, jurídica, política, social y comunicativa, no solo verlas como efemérides o aniversarios.
Hoy cuando se cumplen 73 años de la pronunciación del alegato de autodefensa La historia me absolverá, es pertinente recordar cuán significativo fue para su época y qué representa para los cubanos en la actualidad.
El discurso presentado por Fidel Castro Ruz, durante el juicio celebrado el 16 de septiembre de 1953, es uno de esos textos que superaron su escenario, se convirtió en un documento referente para comprender los fundamentos ideológicos de un movimiento, para denunciar los males que aquejaban la República y presentar un programa definido con cambios necesarios.
Las acciones del 26 de Julio de 1953 habían sido organzadas por Fidel junto a un grupo de jóvenes con el objetivo de emprender la lucha armada y directa contra el régimen de Fulgencio Batista, instalado ilegalmente en el poder mediante el golpe de estado de 1952 al gobierno existente.
El proceso contra los asaltantes a los cuarteles Moncada, en Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo,trascendió, el discurso de Fidel duró más de dos horas, de acusado pasó a acusador al asumir su propia defensa, convirtiendo el juicio penal en una tribuna política.
Argumentaba sobre los crímenes contra los asaltantes, la situación de los campesinos, las limitaciones del desarrollo económico, las condiciones habitacionales de amplios sectores de la población, la inestabilidad laboral, así como la desigualdad en el acceso a la enseñanza y las deficiencias de la atención médica.
Propuso un programa con las medidas que deberían tomarse, entre ellas, proponía el restablecimiento de la Constitución de 1940, una reforma agraria y medidas relacionadas con los derechos de los trabajadores.
Línea a línea, mediante los laboriosos procedimientos de la escritura con limón y de la caligrafía menuda en páginas de papel de cebolla, se recompuso el texto de autodefensa y a mediados de junio de 1954 ya había salido de Isla de Pinos.
Un grupo de esforzados trabajadores clandestinos intervinieron en el empeño de imprimir el texto y sortiar infinidad de peligros, así, en octubre de 1954 se lograron imprimir decenas de miles de ejemplares que fueron distribuidos por todo el país.
En el caso de La historia me absolverá, la conmemoración ofrece la oportunidad de ir más allá del recuerdo de Fidel Castro Ruz y del juicio de 1953.
Debemos conmemorar un documento histórico, pero también estudiar sus ideas, su contexto, y la evolución de problemas que abordan. La historia se preserva cuando las nuevas generciones pueden acceder a los documentos, comprender su contexto y examinar sus argumentos.
Es necesario lograr que el alegato de autodefensa La historia me absolverá, se convierta en una oportuniad para comprender críticamnete la historia cubana y su relación con el presente.
