El guajiro de Ranchuelo
No sabemos en qué pensaba Amado Trinidad Velasco un día como hoy de 1955. Sus declaraciones a la revista Bohemia, un año antes, ofrecen algo de luz acerca de su estado emocional: “Lo he perdido todo: dinero, posición, fama, influencia, amigos. Solo me quedaba esta niña, a la que yo quiero con delirio y que ahora me han quitado también. Estoy destruido. No puedo soportar más dolor. ¿Hasta dónde se puede acorralar a un hombre?” (1).
- Por Rubén Rodríguez González
- Categoría: Cultura
- Visto: 4629