Resulta un hecho confirmado por las ciencias sociales que las personas piensan como viven y no viven como piensan. Si fuera al revés, les aseguro que, al menos por mi parte y la de muchos que conozco, este país, que tanto amamos, estuviera boyante y lleno de abundancia, no solo material también espiritual y natural, con ríos y bosques como los de mi infancia y ciudades como las de mis sueños.