“Cuba Recicla”: una cruzada para convertir desechos en recursos
- Por Reynaldo Zaldívar
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Mientras en algunas ciudades del mundo el reciclaje es una rutina automatizada, en Holguín se está convirtiendo en una épica de resistencia e innovación. Este 18 de marzo, coincidiendo con el Día Mundial del Reciclaje, la provincia se sumó al lanzamiento nacional de la campaña de bien público “Cuba Recicla”, una estrategia comunicativa y operativa que busca movilizar a toda la sociedad cubana durante los próximos 12 meses para lograr una cultura de reciclaje inclusiva y sostenible.
El objetivo general es ambicioso: posicionar la gestión responsable de residuos reciclables como un pilar fundamental de la economía circular y el cuidado medioambiental en el país. No se trata solo de limpiar calles, sino de entender que en cada botella, cada papel y cada metal desechado hay un recurso estratégico para una nación que enfrenta severas limitaciones económicas y energéticas.
La puesta en marcha de la campaña en Holguín ha estado marcada por la presentación de un dossier integral por parte de Yulio Feria Tamayo, director adjunto del Grupo Empresarial de Reciclaje (GER) en el territorio. Este documento, titulado "Recuperamos VALORES", no solo conmemora el aniversario 65 de la fundación de la industria del reciclaje en Cuba por el Comandante Ernesto Che Guevara, sino que sienta las bases legales, históricas y operativas del sistema.
Con una estructura que en el país cuenta con 24 empresas especializadas y más de 5 mil trabajadores, el GER en Holguín gestiona un ciclo de vida de los residuos que va desde la generación en los hogares hasta su procesamiento y comercialización. Los datos presentados por Noelio Osorio Fuentes, Director de Operaciones del Grupo en Holguín, son elocuentes sobre el potencial económico de esta labor. En 2025, las ventas totales alcanzaron los 488 millones 827 mil pesos en Moneda Nacional, cumpliendo al 104 por ciento del plan. Pero el dato que más brilla es el de las exportaciones: se comercializaron en el exterior 3 millones 220 mil 300 dólares, para un 109 por ciento de cumplimiento, con la meta de llegar a los 4 millones de dólares en el año en curso.
Uno de los grandes cuellos de botella del reciclaje a nivel nacional es la logística, especialmente en un contexto de profunda crisis de combustible. Sin embargo, la provincia cuenta con una flota de 24 vehículos eléctricos destinados a la recolección de material reciclable, cinco de ellos con remolques, complementados por unidades de combustión.
Esta visión ecológica se extiende a la infraestructura, con la instalación de 50 kw de energía solar que no solo abastecen a la empresa, sino que ofrecen puntos de carga para la comunidad y para propietarios de vehículos particulares que deseen contratarse para la recogida de desechos. Es un modelo de negocio inclusivo que invita a los actores privados a sumarse a la cadena de valor del reciclaje.
Pero la innovación holguinera va más allá. En un hecho que ha acaparado la atención nacional, el Parque Científico Tecnológico de Holguín lidera el proyecto “Pyralis” , una iniciativa que convierte residuos plásticos en combustible de alta calidad . Liderado por el especialista Alejandro Ortiz, el proyecto utiliza un proceso de pirólisis (calentamiento sin oxígeno) para transformar materiales como bolsas de nailon y tapas plásticas. Por cada 100 kilogramos de desechos procesados se obtienen 100 litros de aceites pirolíticos, destinados a la producción de gasolina y diésel.
Este proyecto, que prevé instalar puntos de recogida comunitaria para la compra de residuos, no solo genera empleos y promueve el saneamiento ambiental, sino que ofrece un incentivo social directo: los barrios con mayores índices de acopio recibirán recursos para el embellecimiento de fachadas y jardines, vinculando directamente la participación ciudadana con la mejora del entorno urbano. "Pyralis", de quien el GER es accionista, aspira a expandir este modelo de economía circular a todo el país, demostrando que la ciencia cubana puede ofrecer soluciones sostenibles a la crisis energética y de residuos simultáneamente.
"Cuba Recicla" no sería posible sin la base comunitaria. En Holguín, el proyecto “Reciclo mi barrio” se ha convertido en un pilar fundamental. Cada sábado, esta iniciativa logra reunir entre 12 y 14 toneladas de material reciclable a través de juegos, compra de materiales y recepción de donaciones.
Sin embargo, la magnitud del desafío es enorme. A pesar de estos esfuerzos, las autoridades reconocen que solo se está aprovechando un 35 por ciento de la basura que se genera en la provincia. El 65 por ciento restante, o se quema en prácticas ilegales que llenan de humo comunidades y hospitales, o termina en vertederos, perdiéndose para siempre. “Los desechos, si se mezclan, no son útiles”, es la máxima que repiten una y otra vez los especialistas, haciendo hincapié en la necesidad de clasificar desde el hogar.
Para mejorar estas cifras, la Empresa de Recuperación de Materias Primas ha implementado estrategias de cercanía. Se han creado puntos móviles que rotan por consejos populares y áreas de difícil acceso, utilizando los triciclos eléctricos para paliar el déficit de combustible. En estos puntos se paga en efectivo o por transferencia, con un beneficio adicional del dos por ciento para el aportador.
La campaña hace un llamado explícito a todos los sectores de la economía. Las MIPYMES y formas de gestión no estatal tienen un papel crucial. Empresas como Los Alibuyas son señaladas como un referente a seguir por su alto aporte de material reciclable, demostrando que el reciclaje puede ser un negocio rentable y profundamente patriótico si se cumplen las leyes del CITMA.
Incluso la industria local se suma al esfuerzo. La Unidad Empresarial de Base (UEB) Propaganda y Eventos de Holguín potencia el aprovechamiento de recortería para fabricar agendas, tarjetas, souvenirs y otros artículos, generando valor agregado y ganancias adicionales a partir de lo que antes se consideraba desperdicio.
Con el lanzamiento de "Cuba Recicla", Holguín se proyecta como un laboratorio vivo de economía circular en la mayor de las Antillas. Entre flotas eléctricas que desafían la falta de combustible, proyectos científicos que convierten plástico en petróleo y comunidades que cada sábado salen a separar sus desechos, la provincia teje una red de esperanza. El lema de la campaña, “Recuperamos VALORES” , cobra así un doble sentido: se recuperan los materiales, pero también se rescata el valor cívico y la conciencia de que, en un país bloqueado, el futuro se construye con lo que otros desechan. El camino es largo y apenas se ha recorrido un 35 por ciento, pero la dirección, al menos en Holguín, parece ser la correcta.