El Tao del maestro
- Por Frank Pupo Cruz / Estudiante de Periodismo
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No existe en la ciudad de Holguín persona alguna que en sus andanzas por el Parque de Las Flores haya dejado de presenciar a ese grupo de personas mayores con rasgos achinados, ataviadas con trajes elegantes, realizando movimientos lentos y posturas relajantes. Entre los espectadores, no faltan las expresiones de asombro y admiración.
“Esos trajes son uniformes de Wushu o artes marciales chinas. Esas personas no son naturales de China, sino descendientes, pero no obligatoriamente lo son todos los participantes. Y por último, no es solo Tai Chi. Es Qigong de salud, y consiste en una terapia medicinal y de rehabilitación, que busca mejorar los movimientos motrices de las personas”. Así lo explica Pablo Choy, vicepresidente de la filial de la sociedad china Min Chih Tang en la localidad y Presidente de la “Escuela Cubana de WuShu y Qigong para la Salud” en la provincia.
A Pablo Choy parece costarle encontrar las palabras adecuadas, como si tuviese que pensar mucho antes de hablar. Tal vez heredado de familia, pues “mi padre era de pocas palabras”, como él mismo cita. Sin embargo, no presenta ninguna dificultad para articular y pronunciar palabras complejas de la lengua mandarín. Siendo sincero, no necesita el don de la oratoria, pues la forma en que actúa y la amabilidad dedicada a los demás dicen más que mil palabras. ¿Qué más podríamos resaltar de un hombre que, en una entrevista dedicada a él, prefirió dar prioridad a su academia y su filial, orgulloso de la dedicación a su disciplina, su deporte, sus enseñanzas y su sociedad?
La academia de la cual es profesor surge en 1995 en La Habana, y posteriormente su alcance se extendió hacia todo el país. “La Escuela de Wushu en Holguín se crea en el año 2006, gracias al profesor Raymundo Rodríguez, quien se encargó de extender las fronteras de las artes marciales chinas a la zona oriental del país. Se realizaron actividades de divulgación en busca de interesados en el deporte y, gracias al INDER, pudo hacerse realidad la primera matrícula. Pero surgió un problema: no tenían dónde radicar. Como nuestra sociedad se basa en el rescate de la tradición, se aprobó que empezaran las prácticas aquí”.
Fiel a sus principios y filosofía, la escuela no discrimina. Presenta matrícula abierta, independientemente de los antepasados o tradiciones de los interesados. “No solo enseñamos artes marciales. Durante una visita de una comisión china, se propone la idea de ayudar también a los necesitados con ejercicios de salud terapéuticos. Después de unos cursos en China por parte del presidente de la escuela nacional, se toma la decisión de implementar también el Qigong para mejorar la vida de las personas mayores, ante el crecimiento del índice de envejecimiento en la isla”.
Cualquiera pensaría que el paso de los años y su dedicación al trabajo lo convirtieron en profesor de su materia. La realidad se remonta a una historia conmovedora y muestra de superación personal. Trabajó durante unos años en el poligráfico, cuando el semanario ¡ahora!, antaño diario, radicaba en las instalaciones. Por esa época, problemas de salud aquejaron su existencia, provocando incluso su jubilación por enfermedad. Una hernia discal en la columna requirió una intervención quirúrgica. Dicha operación no resultó como esperaba. Uno de los injertos colocados reventó dentro de su cuerpo, provocándole una cuadriplejia. Quedó paralítico durante seis meses.
En su momento, fue una desgracia, pero pronto descubriría el motivo por el cual el destino le hizo enfrentar dicha prueba. Decidido seriamente a reponerse, empezó con el largo y doloroso proceso de rehabilitación. Unos amigos lo iluminaron. Le comentaron sobre las artes marciales chinas y sus rutinas de calentamiento y relajación. En el 2008 tomó la sabia decisión de incluirse en la escuela, y su rehabilitación aceleró drásticamente gracias a la práctica periódica de Tai Chi Chuan dentro del Wushu.
“Mientras estaba en rehabilitación se implementa el Qigong de salud y, precisamente por mi problema, el director de la academia en ese entonces pidió mi inclusión en el aprendizaje de esta medicina. Me fue facilitado el viaje a la capital para cursar los estudios y regresé formado como profesor. Al tiempo, unos cuatro años después de implementada la modalidad, el presidente de la escuela provincial tiene que marchar al extranjero por motivos deportivos y, antes de irse, me pidió que asumiera la dirección”.
El profesor Choy dedica la mayor parte de su tiempo a impartir Qigong para la salud de personas en la tercera edad. Eso no implica que descuide la atención a las otras áreas impartidas, ya que da clases de artes marciales e incluso posee espacios exclusivos para niños y mujeres. Pero la epopeya no acaba, pues la “Escuela Cubana de Wushu y Qigong para la Salud de Holguín”, bajo su dirección, ha obtenido numerosos reconocimientos y campeonatos. En provincias como Camagüey y Santiago de Cuba llegaron a coronarse entre los tres mejores todos los años. Obtuvieron el 1er lugar en la modalidad 24 Tai Chi Chuan y 2do y 3er lugar en la modalidad individual en los Torneos Virtuales organizados en China. Pero su logro más emblemático fue el premio mayor en los juegos del ALBA en Venezuela, en las modalidades de Espada y Manos Libres del Tai Chi Chuan del Wushu.
“Lamentablemente, estos triunfos aún no bastan para que el país reconozca oficialmente el deporte, permitiéndonos representación en las Escuelas de Iniciación Deportiva”. Aunque aún guarda consigo la fe, pues, según comparte, se ha promovido la disciplina para que sea reconocida como deporte olímpico.
Al maestro y a sus mayores discípulos es posible encontrarlos todos los lunes, miércoles y viernes, de siete a ocho y media de la mañana, en dicho parque, impartiendo y recibiendo las lecciones terapéuticas. Invita a todos los interesados a acercarse, a preguntar. Quien lo haga encontrará a un señor sumamente jovial y bondadoso, siempre sonriente y dispuesto a compartir con cualquiera.
Primera generación descendiente de chinos, cumple con la máxima china de honrar a sus antepasados, relatando las historias de su padre a su llegada a la isla. Cuenta cómo formaron su propia hermandad, en un país donde no los acompañaba ni el idioma ni las costumbres. “Con el objetivo de salir adelante, de apoyarse entre ellos, nacieron las colonias chinas, donde grandes familias prósperas se unían juntando sus apellidos, mantenían vivas las tradiciones de su tierra y daban espacios a otras familias para prosperar”.
Los inmigrantes chinos hicieron suya esta patria que los acogió y, con ella, sus costumbres y tradiciones. “El triunfo de la Revolución supuso un gran avance para la hermandad. Empezamos a incluirnos en las culturas cubanas. Participamos en todas las tradiciones, desde el fin de año hasta el Primero de Mayo y las festividades patrióticas. Incluso tomamos espacio en las Romerías de Mayo, que es fiesta local. Asimismo, compartimos las nuestras: Año Nuevo Chino, Fiesta de la Primavera, Fiesta del Papalote; cosa curiosa, ya que la compartimos y realizamos en común con la Unión de Jóvenes Comunistas. Una de las más importantes que realizamos es el día de Qinming. Está dedicada únicamente a nuestros ancestros. Tradicionalmente, se lleva al cementerio la comida u objetos favoritos de nuestros fallecidos y allí se depositan, como muestra de respeto y amor”.
Sus esfuerzos le han hecho merecedor del apoyo de sus miembros para ser nombrado vicepresidente. “Un grupo de control directivo de la sociedad se reúne cada cierto tiempo y evalúa a sus miembros. Para cubrir los cargos, se evalúa tu compromiso y labor, así como tus aptitudes para cumplir los requerimientos que estos conllevan. La sociedad tiene cargos de presidente, vicepresidente, tesorero. Si los miembros te consideran apto para el puesto, pueden proponerte y darte su apoyo”.
Alrededor del país, existen otras colonias chinas o filiales. Algunas de ellas atienden los grandes negocios de sus fundadores. “La nuestra no. El objetivo principal de nuestra sociedad, en sus 92 años, siempre se ha mantenido: preservar las tradiciones culturales originales de nuestros antepasados, honrar a nuestros ancestros y apoyar a nuestros hermanos y a todos los que lo necesiten”. El maestro predica y así se hace sentir.
Y no podemos siquiera dudar estas afirmaciones. Al visitar su centro pueden contemplarse sus paredes adornadas por dibujos y pinturas de los niños holguineros a quienes invita y acoge en su local. Además, participaron activamente en la recuperación de los afectados por el huracán Melissa, contribuyendo con significativas donaciones. “Si usted necesita ayuda, encontrará siempre abierta la puerta de los miembros de la sociedad y hallará siempre personas amables y gentiles, pues eso es lo que enseñamos”.