Venciendo a la COVID-19

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Al darle casi el portazo final a este diciembre, mes de celebraciones en familia o entre amigos; de trazarse nuevos planes y también, del recuento necesario de qué se hizo o dejamos por hacer, no puede soslayarse la titánica lucha librada en esta provincia, de más de un millón de habitantes, por salvar lo más preciado: la salud, la vida del ser humano.


Y por la vida de este pueblo han sido miles los trabajadores del sector sanitario los que empataron el 2020 con 2021 desde la primera línea de “fuego” para enfrentar al agente causante del brote de un nuevo tipo de virus de la familia Coronaviridae, que posteriormente fue denominado SARS-CoV-2 y cuya secuencia genética fue compartida por las autoridades chinas el 12 de enero del año pasado y ya el día 30 ya lo declaraba como emergencia internacional y el 11 de marzo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) hablaba de pandemia de COVID-19.


Desde el 18 de marzo del año 2020, cuando se confirmó el primer caso en la provincia hasta ahora, se han reportado aquí 62 mil 530 enfermos, de ellos 61 mil 29 autóctonos, para una tasa de incidencia de 5 976,5 por 100 mil habitantes e importados mil 501 y un total de 730 fallecidos por esta causa.


Pero, sin dudas, la etapa más cruenta de la pandemia en este territorio ha sido 2021, pues de la cifra total de diagnosticados con la enfermedad 62 mil 244 corresponden a este año, cuando han muerto 725 personas.


Los doctores María Eugenia Escobar y Osmany Ricardo, especialistas de Segundo Grado en Higiene y Epidemiología, coinciden en afirmar que a partir de abril, cuando comienza a circular la variante delta en la provincia, se observa una mayor carga de la enfermedad en el territorio.


“En la medida que delta fue predominando, en el mes de julio llegó a confirmarse 10 mil 144 enfermos con TR-PCR; en agosto 18 mil 694 y en septiembre 18 mil 54. En estos tres meses se diagnosticó el 75,3 por ciento de los enfermos del año y el 82,4 por ciento de los fallecidos.


“Con esa situación fue preciso crecer, con urgencia, en número de camas de hospitalización tanto en las instituciones de Salud como en los centros de aislamiento que fueron habilitados. En ese momento tan crítico se sumaron al enfrentamiento no sólo los trabajadores del sector sino también de otros organismos y entidades, cuyo apoyo es digno de enaltecer”, reconocieron.


De igual manera hablaron de las muchas historias de participación activa del pueblo en la respuesta a la epidemia. Por ejemplo, para proteger a los susceptibles de enfermar hubo que utilizar una medida epidemiológica, conocida como cuarentena, con respuesta decisiva de los presidentes de Consejos Populares y de los delegados, además de los grupos comunitarios, de los cuales se puede escribir mucho de su sensibilidad humana, en específico de los facilitadores en cada barrio, para el traslado de alimentos, medicinas y otros insumos hasta los hogares.


No obstante, no se puede dar por terminada la epidemia, porque se mantenga en bajo nivel la circulación viral del SARS-CoV-2 e independientemente de que hoy la situación sea más favorable, pues Holguín continúa siendo la cuarta provincia con mayor cantidad de muestras realizadas.


En la semana estadística 50 fueron procesadas 9 mil 228, para el 7,5 por ciento, lo cual la marca como la de más alta positividad a nivel nacional con el 1,4 por ciento, por encima del país (0,4 %).


A esto debemos agregar las nuevas amenazas, porque ya se han confirmado casos de Ómicron en seis provincias del país. “Es poca la incidencia, pero es un alerta para no descuidar la vigilancia, máxime en estos días festivos que existe mucha movilidad poblacional, abundan las fiestas y reuniones familiares”.


Oportuno señalar que la provincia organizó desde los inicios el plan de enfrentamiento a la epidemia y se crearon grupos de trabajo y de control epidemiológico. Así como vale enaltecer el desempeño del equipo de expertos y científicos tanto del área Clínica, como de la Epidemiología y de otras Ciencias Sociales; a los de atención médica, de la mesa coordinadora, del sistema integrado de urgencias, al personal de los vacunatorios, a los que trabajan en las consultas de atención a convalecientes, entre muchos otros hombres y mujeres, que de manera anónima se han consagrado a su trabajo en este duro 2021.


“La epidemia nos deja muchas experiencias en el manejo clínico de los enfermos y en el control epidemiológico, y estamos conscientes de que algunos procesos requieren de su reingeniería, para continuar logrando cambios favorables en la salud de la población”, destacaron.


Pueden circular muchas otras variantes de preocupación, pero las medidas de prevención continúan siendo las mismas, con énfasis en el uso del nasobuco, lavado de manos, limpieza de superficies y la más importante: inmunizarse con nuestras vacunas tan auténticamente cubanas, fruto del quehacer de los científicos de esta pequeña Isla y las que tienen el agradecimiento de nuestro pueblo y el de otras partes del mundo, donde es reconocida la validez de nuestra Medicina.

 

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