El deportista mayor
- Por Redacción ¡ahora!
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Desde sus primeros años de vida la práctica del deporte caló profundamente en la vida de Fidel. Sus condiciones físicas naturales le permitieron desde temprana edad disfrutar de los placeres que ofrecía Birán. Allí corrió libremente por potreros y guardarrayas, aprendió a nadar y practicar clavados en una pequeña charca cercana en el río Manacas junto a los niños de la zona. Realizó grandes caminatas y aprendió a escalar por caminos vecinales hasta las elevaciones de Pinares de Mayarí, en ocasiones estos recorridos los hacía sobre el lomo de su caballo Careto.
El contacto directo con una disciplina deportiva lo tuvo a muy corta edad, cuando disfrutó en la valla familiar de algunas peleas de boxeo, uno de los deportes más difundido por aquellos campos, donde se asentaba una población de emigrantes haitianos y jamaicanos que no conocían más allá de la fuerza de los puños. El boxeo también fue admirado por el niño Fidel, al poder escuchar en el radio de su padre las narraciones de trascendentales peleas profesionales efectuadas en los Estados Unidos y que le dieron la vuelta al mundo.
No fue hasta la salida hacia Santiago de Cuba con fines educacionales, donde comenzó a abrir su diapasón deportivo. Conoció la práctica del béisbol, el voleibol y en días de descanso junto a sus compañeros de estudio del Colegio Dolores pudo practicar la natación en el mar, en visitas a Charco Mono o a las playas cercanas a la ciudad. De regreso en periodos vacacionales al paraíso que siempre fue Birán, en oportunidades se vio tentado a ponerse los guantes de boxeo y escenificar algunas peleas entre muchachos, pero el resultado no fue halagüeño, en una oportunidad cayó nokeado sobre la tierra de la valla, acción que molestó sobremanera a su hermano menor Raúl Castro quien quiso tomar represalias contra el vencedor de la pelea.
En 1942 el traslado hacia La Habana para continuar estudios de bachillerato en el Colegio de Belén le permitieron conocer y adentrarse en la práctica de deportes como el baloncesto, béisbol, futbol y atletismo. Su continua autosuperación lo condujeron a pertenecer al equipo “Los Z” y desempeñarse como portero en los campeonatos interescuelas de futbol. De igual manera integró el equipo de baloncesto en 1943, llegando al año siguiente a integrar la selección del Colegio de Belén y participar en el Campeonato Nacional de Baloncesto de la Federación Atlética Nacional Amateur Interinstitutos, donde resultó campeón y se desempeñó como capitán de la selección. Muchas noches de prácticas intensas en el tabloncillo, mientras sus compañeros dormían como lo contó el padre Llorente, lo convirtieron en uno de los mejores anotadores del certamen. Aunque no se han encontrado pruebas documentales, en la memoria de algunos holguineros se recuerda el partido escenificado contra el Instituto de Segunda Enseñanza de Holguín en la cancha de tierra que estuvo ubicada en la calle Maceo, entre Cables y Ángel Guerra, equipo que resultó ganador del juego y se comenta que fue la única derrota del seleccionado habanero en todo el campeonato.
Posteriormente, los estudios en la Escuela de Derecho de la Universidad de La Habana y su vinculación con la Federación Estudiantil Universitaria lo alejaron de la práctica deportiva sistemática. La asonada militar del 10 de marzo de 1952 condujo finalmente al joven abogado Fidel Castro a prescindir por algunos años del deporte, inmiscuyéndose por completo en la vida política del país, enfrentando la dictadura de Batista y llevando a cabo una estrategia revolucionaria que devino en Guerra de Liberación Nacional.
Tras el triunfo de la Revolución cubana en enero de 1959, el líder del Movimiento 26 de julio volvió a asumir el deporte entre sus prioridades a potenciar en la nueva Cuba. De forma sistemática asistió a los campeonatos deportivos que se celebraban en el país, siempre manteniendo un estrecho vínculo con deportistas, entrenadores, árbitros y directivos. Al asumir el cargo de Primer Ministro potenció la compra de implementos deportivos para que fueran entregados en diversos territorios del país y abogó por un deporte sano, inclusivo y de masas, siendo uno de los principales impulsores en la creación del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación.
Fidel siempre tuvo un elevado sentido de pertenencia por el Oriente cubano, ello lo llevó a potenciar la construcción de instalaciones deportivas en una de las provincias más pobres del país, llevar la práctica deportiva a cada centro escolar y como principal impulsor vistió mayormente la franela de Orientales en los encuentros de béisbol en que participó a lo largo de todo el país. También fue su costumbre llevar en el maletero del carro en que viajaba un bate, guantes y pelotas y siempre que el tiempo se lo permitió, participó en juegos de béisbol.
El 24 de febrero de 1960 al llegar a la nueva Ciudad Escolar Oscar Lucero construida en las antiguas instalaciones del Regimiento militar No. 7 de Holguín, uno de los temas analizados con los directivos del centro fueron la cantidad de áreas deportivas que tenía la escuela, pregunta que repitió el 1 de septiembre de 1977 al dejar inaugurada la Escuela Vocacional José Martí, donde señaló que eran insuficientes los campos de futbol construidos en los perímetros de la institución en comparación a la matrícula del centro.
El 8 de julio de 1965 tras concluir una jornada de trabajo productivo en Pinares de Mayarí donde sembró 1136 matas de pinos, al bajar a la cabecera del pueblo, participó en el estadio municipal en un juego de béisbol entre los equipos del Departamento de Orden Público y la Policía Nacional Revolucionaria. Unos días después, el 29 de agosto del propio año regresó al estadio Emilio Gómez Bermúdez, donde se realizaba el juego final por el título municipal entre los equipos de Mayarí y el de la Zona Industrial Nicaro-Felton. En el quinto innings llegó Fidel al estadio y la algarabía fue enorme y el partido se detuvo. El Comandante se dirigió al home y le pidió prestado el bate al hombre que cumplía su turno al bate. El lanzador de Mayarí Juan Fernandini le realizó muy nervioso y descontrolado algunos lanzamientos muy pegados, por lo que fue sustituido por un miembro de su escolta quien le lanzó por casi media hora. Fidel dio varios batazos hacia los files, hasta que el jardinero derecho Ermín Valdés ante una conexión, corrió hacia delante y dejó que la pelota lo montara. Entre risas del público Fidel le gritó: “Oye eso lo cogía hasta un niño”. Antes de marcharse el líder de la Revolución se tomó una foto con todos los peloteros. Un año después en 1966, nuevamente de recorrido por Pinares de Mayarí, efectuó el 26 de septiembre y el 13 de noviembre dos juegos de pelota contra alumnos de las Escuelas Básicas de Instrucción Revolucionaria “Lorenzo Boicet” y “Hermanos Marañón”.
Fidel, dentro del programa social del Gobierno, apoyó el Plan de Desarrollo de la provincia de Holguín, encabezado por el Primer Secretario del Partido Miguel Cano Blanco. Ello lo llevó a aprobar la construcción de diversas instalaciones deportivas las que fueron visitadas desde su etapa constructiva. Fueron estas el Estadio Mayor General Calixto García, la Escuela de Profesores de Educación Física y la Escuela de Iniciación Deportiva.
Por los atletas holguineros, Fidel sintió un gran respeto y admiración, es por ello que nunca se olvidarán las imágenes del abrazo de recibimiento ofrecido a la Campeona Olímpica de Judo en Sydney Ledna Verdecia, o la entrañable amistad sostenida con el Campeón Olímpico y Mundial de Boxeo Mario Kindelán.
El 1ro de junio de 2002 tras participar en la Tribuna Abierta efectuada en la Plaza de la Revolución Mayor General Calixto García, el Comandante en jefe visitó la Plaza de la Marqueta, obra que estaba en proceso de restauración. Al llegar se encontró que el entonces Primer Secretario del Partido Jorge Luis Sierra Cruz, conocedor de la devoción del Jefe por la pelota, había invitado sin previo aviso al equipo de béisbol de Holguín, quienes se preparaban para iniciar la Semifinal de la Serie Nacional. Para Fidel y los peloteros el encuentro resultó de gran alegría. Las preguntas como siempre fluyeron una tras otra y la jornada se convirtió en un incentivo especial para luchar por el añorado título que por muchos años se había luchado. Una vez más el Deportista Mayor demostró su valía.