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Todo el mundo cuenta

Cada periodista tiene en su cuadra un niño o niña que llega a la hora más ocupada y con esa sonrisa llena de dientes, te dice: “necesito ayuda para un trabajo sobre…” Puede ser Maceo o Martí, pero también cosmonáutica moderna o movimiento de partículas; no importa, eres periodista y debes ser como el Oráculo de Tebas.

Mi niño se llama Abraham y se ha hecho un hombre. Ha cambiado, ya no es tan inocente, pero no deja de preguntar, de lanzar retos: ¿Por qué tenemos que cambiar la Constitución ahora? ¿Qué significa una reforma total? ¿Cómo afecta esto al ciudadano?

Quiero responder de forma breve pero no puedo, porque la mayor de las Antillas tiene una vasta historia constitucional. Siete han sido redactadas desde que comenzaron nuestras luchas independentistas en 1868.

La Constitución es la Ley primordial sobre la que se asienta un Estado y establece los fundamentos de la nación, la estructura de los poderes y sus alcances, a la vez que garantiza derechos y deberes de los ciudadanos.

Es el documento jurídico-político más importante de cualquier país, pues traza las líneas legislativas para el resto de las normas que involucran a todos los sectores de la sociedad y la reforma de la Constitución es la revisión parcial o total de la misma.

Si la reforma se refiere a la integración y facultades de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el Consejo de Estado, o a derechos y deberes consagrados en la Constitución, se requiere, además, la ratificación por el voto favorable de la mayoría de los ciudadanos con derecho electoral, en referendo convocado al efecto por la propia Asamblea.

Hoy se trata de cambiar la ley suprema del país para tener un Estado y Gobierno más funcionales y modernos, que vayan a la par de los cambios en la nación, previstos en los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución.

Resulta esencial reconocer otras formas de propiedad, además de incorporar al texto constitucional contenidos de tratados y protocolos internacionales que en materia de derechos ciudadanos fueron suscritos por Cuba en los últimos años, bajo el precepto de igualdad entre las personas, sin discriminación de ningún tipo.

El proyecto de Carta Magna, suscrito por nuestra Asamblea, pasará, a partir del 13 de agosto y hasta noviembre, por un amplio proceso de discusión popular, como ha sido práctica en Cuba a través de la historia de la Revolución.

Cada ciudadano podrá expresar sus criterios y sugerir cambios al documento normativo. Los debates en los barrios y centros de trabajo deben ser reflejos de participación y democracia popular, pues cada una de las opiniones y propuestas serán valoradas por la comisión parlamentaria.

Como resultado de ese proceso un proyecto de constitución actualizado volverá a la Asamblea Nacional, se discutirá nuevamente y el texto final será sometido a referendo popular, en el cual cada hombre o mujer cubanos tendrán la oportunidad de, mediante el voto directo y secreto, votar por la aprobación de la nueva Constitución con una simple cruz en la casilla con el SI o el NO.

La Constitución debe responder a la realidad de un país y, por tanto, la reforma constitucional es un proceso común, una cuestión de actualización, es que larealidad jurídica de nuestro país se asemeje más a su realidad cotidiana. Un nuevo texto constitucional es un mensaje claro: en Cuba existe apego a la legalidad y nuestra ley primera siempre será, como lo pidió Martí, el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre.

Durante todo este importante proceso miles de inquietudes saldrán a relucir, habrá miles de criterios que recoger o explicaciones que dar, y es maravilloso que así sea, pues demuestra que, en lo personal, cada cubano tiene en su Constitución un instrumento de defensa de sus derechos y una brújula para sus deberes y en la conformación de la nueva Carta Magna en Cuba todas las opiniones cuentan.

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