Antimperialismo de Martí
- Por Hilda Pupo Salazar
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Hay cosas que no se olvidan, como la de aquella tarde. Pasan los años y miro con indulgencia la niña que fui, sentada en la primera mesa del aula, con todos los datos pedidos por la maestra aprendidos de memoria. Saberlos era tan importante como asumir, finalmente, la responsabilidad de la llave de la casa.
Otra vez mayo. Otra vez el horror. Otra vez el dolor. Irreal. Parecía irreal. Las preguntas en redes sociales. Los amigos diciendo haber escuchado el atronador aullido. La noticia al fin. Irreal. Aunque ha pasado una semana, una sacude la cabeza para espantar la muerte. El 6 de mayo podría ser aquel día tremendo al que se refirió Dulce María Loynaz: “No fue nunca… ¡Ese día no existió en ningún almanaque del mundo! De veras, no existió…La vida es buena.”
Han dicho que son indispensables, guerreros y guerreras de batas blancas, profesionales de la Salud por derecho bien ganado, cuya labor la definió Florence Nightingale, primera gran teórica de la enfermería, como “un llamado superior, un llamado honorable. El amor radica en el amor por la perfección, la consistencia y en el trabajo duro por conseguirla”.