Lo supieron demasiado tarde. Incluso mucho después de resolver tener un hijo y, de preferencia, varoncito. Aplicaron todo tipo de técnicas para lograr la ansiada combinación cromosómica XY: la edad del futuro padre, los días más fértiles de la futura madre… Todos soñaban en azul, porque en estos tiempos es mejor criar a un hombrecito.