Las vacunas
- Por Lourdes Pichs Rodríguez
- Hits: 1798

Las vacunas constituyen una de las medidas sanitarias que mayor beneficio han producido y siguen reportando a la humanidad, porque previenen enfermedades que antes causaban grandes epidemias, muertes y secuelas.
Sobre este importante tema, tan recurrente en los últimos dos años desde la pandemia de COVID-19, buscamos a dos expertos, la doctora María Eugenia Escobar, especialista de Segundo Grado en Higiene y Epidemiología y al joven doctor Dayron Ernesto Abrante Guillén, especialista en Primer Grado en Medicina General Integral y Alergología, para que ofrezcan sus opiniones.
La profesora con vasta experiencia afirma que “las vacunas benefician tanto a los individuos inmunizados como a personas que no reciben el producto y susceptibles que viven en su entorno (inmunidad de grupo)”.
Ante todo es preciso entender que “una vacuna es cualquier preparación, cuya función es la de generar inmunidad del organismo frente a una determinada enfermedad, estimulándolo para que produzca anticuerpos, que luego actuarán protegiéndolo frente a futuras infecciones, ya que el sistema inmune podrá reconocer el agente infeccioso y lo destruirá”.
Por lo general, es necesaria la aplicación de varias dosis previstas en un esquema, para lograr que la inmunidad se mantenga con el tiempo. “Debemos tener presente que los riesgos de la vacunación siempre serán inferiores a sus beneficios, pues su seguridad es muy alta y son los productos farmacéuticos a los que se les exigen estándares de confirmación más elevados”.
Pero, remontémonos un poco atrás, por ejemplo antes de 1959, Cuba reportaba anualmente alrededor de 500 fallecidos y varias decenas de miles de casos por enfermedades prevenibles por vacunas. Aunque ojo con esto, muchas personas no se sabía ni de qué morían, pues pocas podían ir al médico.
Desde el inicio del Programa Nacional de Inmunización, en 1962, hasta ahora se han aplicado más de 300 millones de dosis de 10 vacunas simples o combinadas, dirigidas a la prevención de 13 enfermedades, como poliomielitis, difteria, tétanos, tosferina, sarampión, rubéola, parotiditis, hepatitis B, meningitis meningocócica Tipo B y C; meningitis Haemophilus influenzae Tipo B y fiebre tifoidea.
En tanto, que el alergólogo Abrante Guillén se refirió a una pregunta que muchos se hacen ante la llegada de “Abdala” y “Soberana”: ¿Pueden los alérgicos vacunarse, entre ellos los que padecen asma bronquial, dermatitis atópica, rinitis y conjuntivitis alérgica, urticaria crónica y prurigo?
El especialista asegura que “sí pueden hacerlo, siempre y cuando sean mayores de dos años de edad, estén compensados de sus procesos alérgicos, no afronten ninguna enfermedad infecciosa o en caso de presentar enfermedades crónicas no transmisibles no tengan sin síntomas de las mismas”.
“De manera habitual indicamos una serie de medicamentos para mantener al paciente estable, como los antihistamínicos, entre ellos la Difenhidramina, Dexclorfeniramina, Meclozina, Ciproheptadina y Loratadina; estabilizadores de la membrana del mastocito: Ketotifeno, Cromoglicato de sodio y los esteroides inhalados: Beclometasona, Fluticasona, que no interfieren con los inmunógenos cubanos antiCOVID-19, por lo cual pueden administrarse simultáneamente”.
Significó que “uno de los pilares fundamentales de nuestros tratamientos lo constituye la inmunoterapia, que como dice nuestra querida profesora Vicia: único capaz de modificar el curso natural de las enfermedades alérgicas, no tiene que ser suspendida, puede seguir siendo aplicado, según la pauta indicada por el especialista”.
De manera especial insistió en la necesidad de cumplir con todas las medidas de control ambiental y nutricional, que tanto reiteran los alergólogos, ya que son esenciales para el control de estas enfermedades expuestas anteriormente.
Y su mensaje fue: “Es necesario acudir a administrarse la vacuna en el mejor estado de salud posible, ya que con esta se pretende que el organismo cree células de defensa capaces de reconocer al coronavirus, y una vez ya inmunizados, al ponernos en contacto con este virus estas son capaces de reconocerlo y cumplir su función en nuestro cuerpo; de esta manera no nos enfermamos, y en caso de hacerlo, no presentaremos manifestaciones sistémicas graves ni complicaciones letales”.
A lo que la profesora María Eugenia Escobar acotó: “Vacunarse no es una opción personal, puesto que no sólo afecta a un individuo, sino que expone a graves consecuencias, incluida la muerte, a todos quienes les rodean. Las personas sin inmunizarse serán las que se enfermarán y podrán fallecer por esta causa. Hoy les reitero que hay dos elementos fundamentales para el control de la pandemia, que son las medidas de contención o barreras: nasobuco, distanciamiento y lavados de manos, es decir responsabilidad individual y la vacunación antiCOVID-19”.
Artículo relacionado:
Precisan detalles sobre vacunación antiCOVID-19
