Orgulloso de mi Abdala

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Abdala F

 

El orgullo es un sentimiento de satisfacción por los logros, capacidades o méritos alcanzados y creo que solo esos resultados que me enorgullecen de ser cubano, alejaron los fantasmas del pánico en el proceso de vacunación que estamos viviendo en nuestro país.

 

Muy lejos estaba de pensar hace algunos años, que en la actualidad fuera una tendencia en las redes sociales, reflejar los momentos de inmunización contra una pandemia a través de pinchazos intramusculares, esos a los cuales los hombres “respetamos” y sin embargo, hoy presumimos con mucho orgullo en las plataformas digitales.

 

Mi mamá no creería, si tuviera redes sociales, que aquel niño asmático que sujetaban tres personas para inyectarlo por las constantes bronconeumonías, hoy brinda su brazo con sobrada intención para que Abdala recorra su cuerpo y luego publica las evidencias con el objetivo de que todo el mundo lo conozca.



Así de orgulloso me siento por vacunarme en un país subdesarrollado, bloqueado y sumamente afectado por la pandemia, que busca estrategias bajo estrictas condiciones y posteriormente logra posicionar sus resultados entre los más eficaces del mundo.

 

Cómo no voy a sentir orgullo y publicar mi pequeño momento de dolor de un pinchazo, cuando veo como cada día enferman y fallecen personas en el mundo a causa de un virus que se modifica para hacerse más viral y mortal, incluso en países desarrollado.

 

Es doloroso pensar que en distintas partes del mundo continúan muriendo personas porque no pueden acceder a los diagnósticos médicos, el tratamiento y muchos menos a la vacuna para enfrentar la novedosa enfermedad.

 

Mientras tanto en Cuba, contamos con un sistema de Salud Pública, que con aciertos y desaciertos, trabaja cada día para disminuir la tasa de mortalidad, la cual con respecto a otros países de la región resulta inferior, aunque no se descansa hasta lograr el objetivo, controlar la pandemia.

 

Ese mismo sentimiento debemos sentir por aquellas personas que arriesgan sus vidas para llevarles salud a los demás, transportar los productos de primera necesidad o brindar servicios vitales para desarrollar nuestra economía, porque estuvieron allí, donde hacía falta y en el momento necesario.

 

Orgullosos debemos estar, porque dentro de unos años, el coronavirus será una enfermedad común, pero estaremos allí para contar la anécdota, reflexionar qué hicimos bien o mal y recordar cuántas vidas se perdieron porque la vacuna aún no era conocida o estaba en el proceso de creación.

 

Es verdad que publicar una foto vacunándose hace unos años atrás podría resultar algo ridículo o desmedido, pero los tiempos cambian e inmunizarse en otra región puede ser un lujo, sin embargo, en Cuba, es una necesidad y prioridad para su Gobierno.

 

Más de 5 millones de dosis han llegado hasta los cubanos y está previsto que en el mes de agosto ya esté vacunado el 70 por ciento de la población en el país, gracias al trabajo de científicos, médicos, enfermeras y todo el personal de apoyo que contribuye en esta victoria.

 

Todavía falta una parte de mi familia y de la población cubana por recibir la vacuna contra la COVID-19, pero pronto sentirán un pinchazo que genera tranquilidad y luego caminaremos juntos con el orgullo de mi Abdala.

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Flabio Gutiérrez Delgado
Author: Flabio Gutiérrez Delgado
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Licenciado en Comunicación Social. Soy un ferviente apasionado del mundo deportivo, atrapado por la magia del fútbol, pero no descuido la cultura general y siempre estoy dispuesto a aprender algo todos los días, cuando no lo hago, siento que he perdido el tiempo.

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