Proceder antes de que se seque el pozo
- Por Maribel Flamand Sánchez
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“No se aprecia el valor del agua hasta que se seca el pozo”. En esta sentencia se resume el desinterés manifiesto de una parte significativa de entidades que en la provincia son morosas en el cumplimiento de la resolución del Presidente del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH) que aprueba y pone en vigor los índices de consumo de agua para las producciones, los servicios y el riego agrícola.
Es un reglamento flexible, pues cada año, en el mes de febrero, se revalida para actualizar las indicaciones sobre los requerimientos y el cronograma de la demanda, pero al no contener indicaciones punitivas una cifra importante de organismos e instituciones del territorio no conceden el valor real que tiene el agua como recurso finito y por tanto no la incorporan a sus programas de gestión y en consecuencia son morosos e indiferentes a este mecanismo de planificación estratégica del INRH.
En Cuba y específicamente en Holguín, son realmente altos los presupuestos estatales, el de este año supera los 800 millones de pesos, destinados al desarrollo y mantenimiento de la infraestructura hidráulica para preservar el líquido, garantizar su disponibilidad futura y asegurar el abasto con calidad y de manera estable a la población.
Tangibles son los kilómetros de canales y túneles que integran esa obra magistral que es el trasvase Este-Oeste, las presas construidas o en construcción, como la Mayarí y la Levisa, para trasladar el agua desde las zonas mejor proveídas hasta las menos.
En la totalidad de los municipios se ejecutan acciones para la rehabilitación de redes, conductoras y plantas potabilizadoras y se renuevan estaciones de bombeo que no se destinan solo a eliminar o reducir las pérdidas por el deterioro de la instalaciones, sino también a extender las redes hasta las viviendas no insertadas en el sistema de acueducto y a proveer con plantas para el tratamiento de agua a territorios que no poseen este servicio. A la par marcha el programa para la instalación de metrocontadores, tanto en el sector estatal como en el residencial, mecanismo para fomentar el aprovechamiento eficiente del agua.
Pero esta voluntad gubernamental, que se prioriza aun en medio de las fuertes afectaciones financieras y de recursos que imponen la pandemia y el bloqueo imperial, no tiene resultado efectivo sin el proceder consecuente de las personas y la materialización de medidas de control y eficiencia en el uso del recurso hídrico. Hacia esa dirección se encaminan la citada resolución y el plan de demanda de agua que cada entidad estatal y privada debe realizar con carácter anual y que en el caso de Holguín está signada por la impuntualidad de la mayoría de las entidades, algunas altas consumidoras del líquido.
De acuerdo con información suministrada por la dirección de Acueducto y Alcantarillado en Holguín, entre las entidades ágiles en la realización de la demanda se ubican los ministerios de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, del Interior y del Turismo, así como las empresas integradas al sector de las comunicaciones. El resto, una cantidad que constituye mayoría, manifiestan indolencia en este sentido. Habrá que pensar en algún tipo de penalización que contribuya a un empleo racional del agua, pues hacerla más duradera es lo que debería ocupar a todos.
En el país existen preocupantes limitaciones con la disponibilidad del agua motivadas tanto por factores naturales, como la propia condición insular, ríos con curso corto, cuencas hidrográficas pequeñas y dependencia de las precipitaciones, entre otras, como de origen antrópico, como la contaminación, el despilfarro, el consumo irracional por el sector productivo, así como el incremento de la demanda inherente al desarrollo económico social y del trabajo por cuenta propia.
Este escenario se complejiza ante la ocurrencia de fenómenos hidrometeorológico extremos como las sequias prolongadas y los impactos del cambio climático causante principal de la reducción de las precipitaciones. Se presenta así un complejo desafío para la gestión sostenible de los recursos hídricos que consiste en mantener la integridad ecológica de las cuencas, por una parte, y dar respuesta al crecimiento económico y al desarrollo social del país, por la otra. Explican especialista en aprovechamiento hidráulico que sin este equilibrio no se podrá construir una sociedad próspera y sostenible.
La eficiencia, el ahorro y la protección de los recursos hídricos, de conjunto con la educación ambiental, son el basamento esencial para lograr el uso sostenible del agua en Cuba. En estos pilares se fundamenta la resolución en cuestión que indudablemente exige ser más estricta.
Tal vez alguien pregunte por qué insistir en el ahorro del agua ahora, cuando llueve. La demora e incluso el incumplimiento en la realización de la demanda por las entidades es un mal que se manifiesta desde el origen mismo de este procedimiento. No obstante a quienes no entienden la exhortación les recomiendo reflexionar en torno al significado del proverbio: “Guarda pan para mayo”.
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