Entre ser y no ser, ser

Son algunas las tardes –y los cafés- que he acumulado junto a otros periodistas para saborear nuestra eterna pena, la monetaria. Es inevitable no dudar en estos tiempos. Sin embargo, ese ligero amargor siempre se disuelve con las pasiones, los sueños, las expectativas y los gustos culposos.
- Por Sheyla Díaz Figueras
- Categoría: Opinión
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