El barrio, gestor de soluciones

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Fotos: Ariel M. Nico

Diana Ricardo Oliveros habla del barrio como quien habla de su casa. Para ella, la comunidad no es una categoría de informe, sino el lugar donde la gente pasa hoy la mayor parte de su tiempo. Allí se sienten primero los apagones, la escasez y las carencias acumuladas, y allí también, insiste, tienen que aparecer las respuestas.

Como coordinadora provincial de los CDR, le corresponde conducir en Holguín a la mayor organización de masas del país justo cuando cumple 66 años. No lo hace en un escenario de celebración cómoda. A su juicio, Cuba atraviesa un momento sumamente complejo, una hora de amenazas que figura entre las más severas vividas por los revolucionarios, en la que el propósito es salvar la Revolución, resistir y perfeccionar la obra.

Explica que el recrudecimiento del bloqueo de Estados Unidos y, sobre todo, el bloqueo energético, han convertido al barrio en el principal escenario de la vida cotidiana. Por eso considera que los CDR, presentes en todas las cuadras, están hoy en la primera línea de enfrentamiento a la crisis.

Esa idea de primera línea viene desde el origen. La noche del 28 de septiembre de 1960, frente al antiguo Palacio Presidencial, Fidel hablaba ante una multitud recién llegado de Nueva York, donde había intervenido en la Asamblea General de la ONU. En medio del discurso estallaron varios petardos, y la respuesta fue inmediata: anunció la creación de un sistema de vigilancia colectiva revolucionaria para que cada manzana supiera quién vivía en ella y a qué se dedicaba.

Así nacieron los Comités de Defensa de la Revolución, concebidos como un escudo del pueblo organizado frente a sabotajes y agresiones. Con los años, su misión se amplió a la vacunación, la donación de sangre, la recuperación de materias primas, la higiene comunitaria y la solidaridad entre vecinos. La caldosa de cada 27 de septiembre se convirtió en tradición y símbolo de esa vida compartida en la cuadra.

Seis décadas después, la coordinadora asegura que Holguín alinea su trabajo con la estrategia nacional “Desde el barrio, con Fidel”, orientada a que los CDR incidan en proyectos económicos, políticos y sociales desde la comunidad. En ese empeño, detalla, se han incrementado las acciones educativas y preventivas para enfrentar el delito y las drogas. Los cederistas se movilizan además para las donaciones de sangre y la recogida de materias primas, y protagonizan jornadas de limpieza y embellecimiento en toda la provincia.

La producción de alimentos ocupa un lugar especial en la conversación. Destaca el impulso al movimiento “Cultiva tu pedacito”, con huertos y parcelas familiares que ayudan a paliar el déficit alimentario desde el patio de la casa o el pedazo de tierra más cercano.

Diana explica que el movimiento Mi Barrio por la Patria integra a todas las organizaciones políticas y de masas, y que los CDR contribuyen desde lo que mejor saben hacer: las donaciones de sangre, la recogida de materias primas y la producción de alimentos. A ello suma la vigilancia costera de los destacamentos “Mirando al mar”, que enfrentan el tráfico de drogas y la emigración ilegal.

Otro de los ejes actuales, subraya, es la atención a las personas vulnerables. Para ello funcionan brigadas de solidaridad que garantizan una atención sostenida, no ocasional. La organización también se ocupa de jóvenes desvinculados del estudio y el empleo y de hijos de sancionados, entre otros grupos que requieren acompañamiento.

Para celebrar el aniversario, adelanta, se desarrollan un concurso provincial de dibujo y poesía y habrá una jornada de embellecimiento del 27 de septiembre. El propio 28, en los barrios, se desarrollarán actividades tradicionales, con música y debates. El acto provincial tuvo lugar en Banes, municipio que obtuvo los mejores resultados de trabajo en la etapa 2025-2026. Según la dirigente, esa sede reconoce el trabajo efectivo desde la base.

Cuando la conversación llega al liderazgo femenino, Diana no habla de sí misma en singular, sino en plural. Recuerda que el Coordinador nacional ha señalado que el liderazgo comunitario debe basarse en el vínculo cotidiano y que no se trata solo de diseñar cambios, sino de acompañar y enseñar a hacer. Detrás de esa labor, afirma, hay muchas mujeres que sostienen la organización mientras cargan con las mismas dificultades de todas las cubanas.

La frase resume una realidad visible en cualquier cuadra del país. Las presidentas de CDR, las coordinadoras de zona y las dirigentes municipales y provinciales de las organizaciones de masas cumplen sus tareas después de resolver el agua, la comida y el cuidado de hijos y ancianos. Las jornadas de apagón no les son ajenas. Su autoridad no nace de un cargo, sino de la confianza de los vecinos que las ven enfrentar los mismos problemas.

Esa tradición tiene raíces profundas. Desde los primeros años de la Revolución, las mujeres ocuparon un lugar decisivo en la vida comunitaria, y el trabajo de la Federación de Mujeres Cubanas, fundada por Vilma Espín, abrió caminos para que asumieran responsabilidades de dirección. Más de seis décadas después, buena parte del peso cotidiano de los CDR sigue descansando en ellas.

Su mensaje a los cederistas holguineros apunta hacia el futuro. Considera que la organización necesita actualizar sus métodos, porque “ningún mecanismo con larga tradición puede darse el lujo de no renovarse”. Insiste en dar protagonismo a los jóvenes mediante las redes comunitarias juveniles que promueve la estrategia nacional, como vía para descubrir nuevos líderes. Y reclama un enfoque práctico, centrado en resolver los problemas reales del barrio: producir alimentos, limpiar, cuidar al vecino, más que cumplir formalismos.

Sesenta y seis años después de aquella noche histórica en que habló Fidel, la vigilancia sigue siendo parte de la misión. Pero en las palabras de Diana Ricardo Oliveros, defender la Revolución hoy también significa sembrar un pedazo de tierra, acompañar a quien está solo y lograr que el barrio no espere las soluciones, sino que las construya.

Author: Yani Martínez Peña
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"Periodista desde chiquitica, profesora por predisposición genética, MADRE y después solo madre."

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