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  /   ISSN 1607-6389
Actualizado: Mar, 17 Ene 2017 - 11:30

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Vigencia de un proyecto revolucionario

fidel_2.jpgHace más de 50 años –exactamente el 24 de noviembre de 1965-, el Comandante en Jefe, con su permanente visión de futuro, señaló cuánto se podría lograr en la producción de café en la zona oriental, porque hasta ese momento él consideraba que había hecho nada todavía con ese rubro y reflexionaba que le había llegado su turno a este importante renglón de nuestra agricultura y de nuestro consumo.

“Todos ustedes son cafetaleros o hijos, o familiares de cafetaleros, que han sido cafetaleros durante decenas de años –se;alaba-, que se hicieron cafetaleros en las más difíciles condiciones en que trabajara agricultor alguno… desde la tarea de emigrar hacia los bosques de las montañas impelidos por poderosas necesidades de orden económico, para llegar a lugares abruptos donde el trabajo se hace mucho más difícil, sin un centavo en el bolsillo, sin la ayuda de nadie, sin la garantía de nadie, sin titulo alguno que los protegiera en el futuro, en muchas ocasiones ni siquiera por cuenta propia, sino por cuenta de algún posesionario, o de algún propietario, o de algún prestatario, para bajar de cuando en cuando a ganarse unas pesetas en la caña o donde fuera posible trabajar con qué obtener sal y manteca y azúcar si fuera posible; para producir un café por el cual un tiempo se llegó a pagar cinco pesos por quintal. Y así han atravesado todas las vicisitudes de los últimos 30 ó 40 años para después, cuando llegaban a tener algún café, entregar la mayor parte del fruto del trabajo al intermediario, al prestamista… Y, además, pasar por las vicisitudes de la guerra, y las vicisitudes a veces más cruentas todavía de la naturaleza. Dos años de guerra y, además, un ciclón, y en algunas zonas dos ciclones consecutivos. De manera que cuando ya nuestro café pasaba de una producción de más de un millón de quintales, sin técnica, sin fertilizantes, hasta llegar a producir aproximadamente 1 250 000 quintales sobrevino el "Flora"… Y después pasó el "Cleo". Y después —como si todo aquello fuera poco— pasó la sequía, que duró aproximadamente siete meses en algunas regiones del país”.

Indicaba Fidel que, además de esta situación, el café gravita fuertemente sobre la economía y sobre el estándar de vida de las miles de familias campesinas que viven y dependen esencialmente de ese grano en las montañas.

El tiempo transcurrió, y el 2 de junio de 1987, en reunión ampliada del Consejo de Ministros, con la participación los primeros secretarios del Partido y los presidentes de Gobierno, surgió este programa de atención, con el fin de su calidad de vida.

Y en cumplimiento de las aspiraciones de Fidel, a las montañas han llegado muchas cosas: ayuda de carácter social extraordinaria, decenas de hospitales y consultorios en los lugares más intrincados, una de las necesidades más plenamente satisfechas por la Revolución para los campesinos, y lo que antaño era pesadilla de toda familia es hoy tranquilidad; y los índices de mortandad, los porcentajes de muertes infantiles y de adultos, se han reducido considerablemente.

Con esos beneficios, Fidel expresaba con plena confianza que mientras hubiera campesinos viviendo en las montañas y mientras hubiera necesidad de ese café y campesinos que quieran cultivarlo, trataremos de que el esfuerzo que ha realizado ese hombre y que todos los años realiza, produzca el máximo para él y para el país.

Por ello resulta indispensable que con el esfuerzo de todos los factores implicados en el avance del Plan Turquino, es necesario proponerse como objetivo primordial triplicar la actual producción de café mediante la aplicación de los medios y las medidas técnicas adecuadas.

Afirmaba Fidel que ayer el hombre temía a la muerte, porque significaba hambre para los hijos, desamparo, soledad, pero hoy los hombres se sienten liberados de esos temores. Se preguntaban cuál sería el porvenir de sus hijos, cuánto trabajarían esas criaturas, que en número tan crecido las mujeres campesinas traen a la vida. Y hoy saben la respuesta, y también se han despojado en ese orden de todos los temores, saber que ya no hay que hablar con nadie para poder estudiar o poder trabajar o poder mandar al hijo a cualquier escuela, a la mejor escuela, lo mismo de la zona urbana que de la rural, como los deportistas campeones de los municipios del Plan Turquino holguineros, esa es la obra de la Revolución.

Este histórico discurso del Comandante en Jefe constituyó un paradigma para el futuro trabajo de los campesinos: “Que no quede un grano de café sin recogerse. Que no quede una mata de café sin atenderse. Que no haya una sola finca desatendida. ¡Adelante con la tecnificación del café! ¡Con la técnica elevaremos la producción!", concluyó Fidel.


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1 Comentarios

  • Lo que no esta claro es por que Cuba actualmente importa cafe para consumo interno y el pueblo toma cafe mezclado. La produccion de cafe anda baja como la del azucar. Alguien puede responderme por favor?

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