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  /   ISSN 1607-6389
Actualizado: Jue, 23 Mar 2017 - 22:31

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Brigada Médica Cubana en Guatemala, 18 años con idéntico amor

medicoscubanos.jpgLos médicos, en­fermeras, técnicos y otros profesionales de la salud que integran la Brigada Médica Cubana (BMC) en Guatemala, continúan esparciendo amor hoy por casi todos los rincones de este país centroamericano como hace 18 años.

La entrega de los miembros del ejército de batas blancas, como los nombró el comandante en jefe Fi­del Cas­tro, les granjeó el cariño y respeto de muchas personas por estas tierras y ello quedó probado en el ámbito de los festejos por el aniversario de su llegada al territorio a raíz del arrasador huracán Mitch (1998).

Testimonios de expacientes que recuperaron la vista gracias a la Ope­ración Milagro —programa insigne de la misión—, amigos solidarios de la Unidad Revolucionaria Nacio­nal Guatemalteca (URNG), católicos y cubanos residentes en Guate­mala, dieron fe de cuanto dejan a su paso los colaboradores.

«Encomiable este trabajo solidario, este trabajo con tanta entrega que nos ha dado como país, como nación, como sociedad, la BMC en estos 18 años», calificó el secretario de Relaciones Internacionales de la URNG, Juan Ramón Ruiz.

Destacó que Cuba solo vino a llenar un vacío enorme, un vacío que tanto tiempo después de iniciar la­bores la BMC, sigue estando presente, y abogó por que «un día el sistema de salud guatemalteco sea capaz de llegar a esas aldeas, a esos lugares recónditos, y de salvar cientos de miles de vidas humanas como lo ha hecho la BMC».

«Nada podrá pagar el amor del pueblo cubano al pueblo guatemalteco. Jamás podremos pagar, de ninguna manera, lo que el pueblo cubano hace por el pueblo guatemalteco», afirmó la sicóloga y comunicadora Julissa Martínez y reconoció el desprendimiento de quienes obran con tanto cariño lejos de sus familias, de sus amigos, y de su tierra.

Oradores hicieron notar la ausencia de autoridades del Gobierno de Guatemala y en particular del Mi­nis­terio de Salud Público y Asis­ten­cia Social, pese a lo cual el calor hu­mano desbordó las expectativas de los presentes, entre los cuales estaban también protagonistas de la ha­zaña emprendida por los médicos cubanos en 1998.

«Yo tuve el privilegio, como mé­dica cubana, de trabajar en el inicio del programa integral de salud en ese año, precisamente cuando los huracanes George y Mitch azotaron a estos países», dijo a PL la doctora, Yilian Jiménez.

Para la ahora coordinadora na­cio­nal de la BMC, llegar a Guate­mala y ver fortalecida una idea del líder de la revolución cubana es un privilegio, pero también constituye motivo de regocijo comprobar cuan­to se ayudó a fortalecer la in­fraes­tructura de salud de un país que tanto lo necesita.

La BMC tiene presencia en más de 16 departamentos guatemaltecos y más de 156 miembros de esta trabajan en la atención primaria, en lugares de difícil acceso, donde los pacientes no reciben otra ayuda que no sea la de la colaboración médica cubana, argumentó.

Y manifestó su satisfacción por «ver también la semilla de la Escuela Latinoamericana de Medicina dispersa por toda la geografía guatemalteca, con más de 1 000 graduados como médicos en Cuba».

Por su parte, el embajador Carlos Manuel de Céspedes hizo notar que los profesionales de la salud cubanos devolvieron la visión a más de 156 000 guatemaltecos y salvaron a alrededor de 400 000 de la muerte, a partir de procesos iniciados en unos 40 millones de consultas médicas.

«Nosotros no tenemos un capital financiero pero si tenemos un buen capital humano, y ese capital humano que son ustedes, es el que tenemos que defender», expresó el diplomático, quien alentó a seguir prodigando amores y a cumplir con el deber sagrado de ayudar al prójimo.

Presentes en la celebración rememoraron que los primeros cooperantes de la salud cubanos fueron dirigidos al hospital La Tinta, enclavado en el municipio homónimo, del departamento norteño de Alta Verapaz, donde tuvieron que sor­tear múltiples obstáculos para asistir a los afectados por el huracán Mitch.

Desde entonces ese centro asistencial devino símbolo de la fraternidad y uno de los bastiones para el desarrollo de la profesión en este país centroamericano, donde sin dudas impregnó su huella esta brigada de esperanza y amor entre Cuba y Guatemala.

(Corresponsal de Prensa Latina en Guatemala)


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