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  /   ISSN 1607-6389
Actualizado: Lun, 18 Dic 2017 - 16:33

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El amor viste de blanco

Foto: Cortesía de la familia de AbelitoAbelito es un niño adorado. Desde su propia concepción la familia fue amándolo en la medida que iba creciendo en el vientre de la madre y tras su nacimiento pretérmino muchas personas más se fueron uniendo a ese querer y desvelo hacia el pequeño, por el cual se ha luchado incansablemente por salvarle la vida.

La historia de Abelito nos llegó a través de su madre agradecida. Kenia Viviana Toledano Portela, desde el reparto La Herradura, en Báguano, a la vez que ofrecía detalles de su hijo solicitaba un reconocimiento público “por el Día de la Medicina Latinoamericana a los trabajadores del servicio de Neonatología del hospital universitario Vladimir Ilich Lenin y de las unidades de Terapia Intensiva e Intermedia del pediátrico Octavio de la Concepción de la Pedraja, donde fue atendido, además, por excelentes neurocirujanos” y los calificaba de “colectivos de titanes”.

Y es que Abelito por su nacimiento pretérmino (26 semanas de gestación) y menos de mil gramos, el 19 de junio de 2015, ha sufrido varias complicaciones asociadas a la prematuridad, circunstancia esta que obligó su permanencia por más de 15 meses de ingreso ininterrumpido en los dos hospitales provinciales en lucha abierta y perenne de médicos y enfermeras contra la muerte.

De esto nos da cuenta Kenia: “Estuvo 42 días con ventilación mecánica, en total tres meses en Neonatología del ¨Lenin¨ y luego desarrolló la hidrocefalia, por lo que requirió su remisión hacia el Pediátrico para realizarle la derivación ventrículo peritoneal, pero ahí comenzaron a sobrevenirle reiteradas bronconeumonías con necesidad de ventilación mecánica. Hizo dos paradas cardiorrespiratorias y debido a la ventilación prolongada fue imprescindible practicarle la traqueotomía, el 18 de diciembre cuando tenía 7 meses”.

Ella, maestra de profesión al igual que su madre, conoce minuciosamente cada complicación de su niño, el desvelo de los de batas blancas que estuvieron días y noches enteras al lado de Abelito, de tratamientos hechos y es actualmente quien practica los cuidados de la traqueotomía del pequeño.

“Debido a la prematuridad se le desprendió la retina y quedó ciego. Además, es epiléptico y tiene displasia broncopulmonar. Luego de vivir 15 meses entre el Lenin y el Pediátrico pudimos traerlo para la casa. Aquí lo rehabilitan a diario y el personal de Salud lo atiende bien”.

“Al inicio todo fue muy difícil para la familia debido al estado crítico en que se encontraba, pero nunca nos faltó información, aliento ni la atención esmerada de esos trabajadores, que nos demostraron que el verdadero revolucionario está guiado por sentimientos de amor. El compromiso de ellos fue luchar incansablemente por la vida del niño.

“Por eso nuestro mayor agradecimiento es hacia los médicos y enfermeras de Neonatología del Lenin y de Terapia intermedia e Intensiva del Pediátrico, donde vivimos por más tiempo y todavía hoy cuando lo ingresan nos siguen tratando como familia.

“Y a pesar de todos sus problemas, lo más importante es que está vivo y cuenta con el amor y aceptación de la familia, que se siente en la obligación de dar las gracias al sistema sanitario cubano y pedir que nuestro agradecimiento, como muestra de reconocimiento a esos colectivos de titanes, se haga público en el contexto del Día de la Medicina Latinoamericana”.

Y sobre Abelito y su familia quisimos conocer más. Aunque parezca inverosímil por la cantidad de nacimientos que ocurren en el hospital Lenin diariamente (se realiza el 90 por ciento de los partos de la provincia) y la presión que siempre existe tanto en los servicios de Neonatología de este centro y la Terapia del Pediátrico, en ambos lugares recuerdan al niño y ofrecen detalles minuciosos de él, lo que dice de cómo se atiende en estos a sus pacientes y el grado de familiaridad logrado entre los médicos y enfermeras y la familia de los enfermos.

A una llamada a la doctora Tania Wilson, jefa de Neonatología del “Lenin”, rememoró hasta la ubicación del recién nacido, primero en el cunero 26 y después en el 22, donde lo rodeaban hasta con algodón para propiciarle más calor. “Todos los niños son asistidos con mucho cuidado, a partir del protocolo establecido para la atención al pretérmino y bajo de peso. Aquí no puede existir improvisación. En este caso siempre nos motivó la cooperación de los padres y, principalmente, de la mamá y la abuelita, capaces de suplir todos los problemas afrontados por el bebé”.

Similar precisiones ofreció el DrC Alberto Rubén Piriz Assa, especialista de la Unidad de Terapia Intensiva del Pediátrico, quien sin ningún documento delante habló largamente. “Es un niño muy querido aquí. Desarrolló una hidrocefalia, que lo llevó a presentar insuficiencia respiratoria requerida de ventilación por tiempo prolongado, por más de tres meses y finalmente fue preciso practicarle la traqueotomía, cuyos cuidados enseñamos a la madre y abuela.

El también presidente de la Sociedad Provincial de Medicina Intensiva y Emergencia significó, que “el jefe de nuestra sala el doctor Carlos Córdova es quien más ha trabajado directa e intensiva con el niño, pero como acá los pacientes son de todos, conocemos que en el curso de la enfermedad ha hecho dos paros cardiorespiratorios de los cuales lo hemos sacado y ha respondido de manera adecuada a los tratamientos de manera general”.

Es Abelito apenas un caso tomado como ejemplo para graficar la calidad humana y entrega de la inmensa mayoría de los profesionales de la Salud de la provincia, que anteponiéndose a escasez de recursos y bloqueo norteamericano, día a día luchan por el bienestar y la salud del pueblo desde sus respectivos puestos de labor en hospitales, policlínicos, centros de investigación y educacionales, porque para ellos lo más importante es la vida.


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2 Comentarios

  • Me uno a los agradecimientos de la familia para el ejército de batas blancas, soy vecina de Abelito y doy fé de cuan preocupada es la familia y el sedverlo de su madre por dar lo mejor al niño, sabe lo qure hay que hacer en cada momento y lo hace con seguridad y confianza, tanto es así que puedo decir sin temor a equivocarme que, gracias a ella otros niños del barrio han llegado a salvo al hospital pues ella ha dado los primeros auxilios.
  • Gracias a todos esos médicos por su labor y que Dios bendiga al bebé y a todos los niños que han nacido antes de tiempo donde incluyo a los míos que gracias a Dios no estuvieron complicados pero agradesco también la atención que recibieron por parte del personal del servicio de Neonatología del Hospital Lenin.

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