/   ISSN 1607-6389
Actualizado: Mié, 16 Ago 2017 - 14:39

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Punto de Mira
La papa congelada

Leer más...Pipe se levantó bien temprano, y aunque su voz desagrada al oído, el pregón de esa mañana fue un cántico para dioses. “La papa, la papa”, proclamó con altos decibeles por las calles del reparto El Llano, en la Ciudad de los Parques, y los vecinos -con añoranza por la vianda, cuya cosecha se enalteció en los medios de comunicación-, corrieron a su encuentro, sin reparar en la procedencia del producto ni en el “color” de esta forma de comercio.

Inocencia profanada

Leer más...A golpe de lujuria le derrumban su mundo de muñecas y crayolas. Hasta hace poco era una típica “loca bajita” que acumulaba fantasías y derrochaba travesuras. Ahora es un angelito sin alas que cruza cada noche los dedos. La inocencia, como tantas cosas, también tiene su precio.

Derechos sin piquera

Leer más...Con la actualización del modelo económico cubano se implementan nuevas formas de gestión del trabajo y se confiere mayor importancia a los trabajadores por cuenta propia (TCP), de ahí su prominente papel dentro de la sociedad. Sin embargo determinadas situaciones entorpecen el desempeño armónico de sus actividades. Tal es el caso de los taxistas privados de la provincia de Holguín, inmersos en una compleja problemática a partir de la Resolución 78 del Consejo de la Administración Provincial (CAP) que les prohíbe recoger pasajeros en determinados destinos.

Mientras llega el agua

Leer más...No son pocos quienes por estos días evocan la procesión de la cruz de mayo para atraer la lluvia. Jornadas en que se le implora hasta a Indra, dios hindú de la lluvia, al maya Chac, al budista Benzaiten, al azteca Tláloc, al inca Illapa y a cuantos dioses del agua y la lluvia existen porque el cercano San Pedro parece negado a abrir la llave.

Plaza de la Marqueta: Un adiós al abandono

Leer más...La veíamos extinguirse bajo los “aguijonazos” del tiempo y la “orfandad”. Signada por el desaliño, la Plaza de la Marqueta parecía agonizar sin remedio. Sin embargo, quien hoy se le aproxime no podrá más que hablar de su lucha por “aferrarse” a la vida e integrarse, esplendorosa y útil, a la cotidianidad del holguinero.