/   ISSN 1607-6389
Actualizado: Mié, 19 Jul 2017 - 18:09

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Infancia y virtud

Elder LeyvaEl Órgano de Menores, del Ministerio del Interior, cumplirá este 27 de marzo sus 55 años de fundado. Por su aniversario, ¡ahora! dialogó con algunos de sus integrantes sobre el quehacer de esta estructura, que sigue de cerca diferentes manifestaciones sociales negativas que involucran a la población infanto-juvenil holguinera y requieren, para ser extirpadas, la unión de todos los factores sociales.

 

“Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres”, aconsejó con auténtica agudeza el matemático Pitágoras, seguramente consciente de que entregaba al mundo un “teorema” más útil que el de los catetos y la hipotenusa, pero tan complicado a veces como la propia geometría.

Sobre todo porque, aunque la educación infantil dista mucho de ser una ciencia exacta, un mínimo error durante su ejecución provoca, como en los ejercicios matemáticos, un resultado errado, con el agravante de que en esta materia “socio-familiar” es mucho más complejo volver sobre la “página” y enmendar el fallo.

Conscientes de ello están los integrantes del Órgano Provincial de Menores, del Ministerio del Interior, próximos a celebrar los 55 años de esa estructura que, desde su fundación en 1962, sigue de cerca a la población infanto-juvenil y no escatima esfuerzos para salvaguardarla, ya sea desde la prevención, la evaluación o el tratamiento educativo directo a aquellos menores que presentan conflictos con la Ley o son victimizados de alguna manera.

Por ello, en el marco de su aniversario, se aprovechan estas páginas para alertar sobre varios fenómenos que involucran a menores de edad y aun cuando no son representativos de nuestra sociedad, están tomando cuerpo en ella, por lo que vale la pena un esfuerzo común para mirarlos de frente y trazar soluciones que “resten” sus causas y “dividan” sus consecuencias.

Según el teniente coronel Yosvanis Herrera Moreno, jefe de Menores en la provincia, en la población infanto-juvenil holguinera se vienen materializando diferentes manifestaciones relacionadas con la indisciplina social y las ilegalidades, que merecen una atención multifactorial.

Reportaje-Menores2.jpgEntre ellas pueden destacarse la ingestión de bebidas alcohólicas, venta ilícita de productos, vinculación a actividades para las cuales los menores no están autorizados, como “tirada” de pasajes, y las molestias que causan algunos alumnos, fundamentalmente de la enseñanza técnico-profesional, en el proceso docente educativo.

Estas manifestaciones demuestran la existencia de grietas en la educación en el seno familiar y en otros ámbitos, que, de no eliminarse a tiempo, pueden desembocar en situaciones de mayor gravedad, como la participación de menores en hechos que la Ley tipifica como delictivos para mayores de 16 años.

Precisamente estas conductas agravadas de impacto social negativo, como se les denomina, aunque no se presentan en niveles significativos, sí tienen una incidencia en el territorio, donde se evidencian en mayor medida lesiones y delitos contra el Patrimonio, como robo con fuerza y hurto.

Destaca el capitán Alberto Vega, oficial de Menores, que las causas del desarrollo de conductas agravadas en el menor se encuentran mayoritariamente en el hogar, donde a menudo se observan disfuncionalidad, métodos educativos inadecuados, falta de exigencia y control que, paulatinamente, deforman el comportamiento de los muchachos hasta que pueden llegar a transgredir la Ley.

Para contrarrestar la ocurrencia de estos hechos, el Órgano de Menores, en conjunto con otras organizaciones sociales, efectúa acciones desde la prevención en los ámbitos del hogar, la escuela y la barriada; se detienen en la evaluación de cada caso y concluyen, en dependencia de su complejidad, en la aplicación de medidas más severas, como el internamiento en la Escuela de Formación Integral Calixto García Íñiguez, que constituye el último eslabón de la especialidad.

Herrera Moreno explica que los muchachos son internados allí “cuando tienen un deterioro trascendente en su conducta, que representa peligrosidad social. Ese centro se denomina de formación integral porque en Cuba nuestros niños no son sancionados y el enfoque que se les da es integrador, para que puedan reinsertarse normalmente a la sociedad”.

Afirma la psicoterapeuta Annia Rodríguez, quien trabaja directamente con los menores internados, que en el centro “se potencian valores muy deteriorados, como honradez, honestidad y responsabilidad. Realizamos diferentes actividades participativas, con el fin de mejorar sus relaciones interpersonales y enseñarles a comportarse y a cómo enfrentarse a los problemas y darles solución de la mejor forma posible. La escuela tiene potencialidades para que ellos se reeduquen”.

Los efectos positivos de la institución se constatan al conversar con algunos de los menores internos, que son capaces de reconocer sus errores y muestran un avance significativo en su modo de actuación. Al interactuar con una menor de 14 años, esta expuso haber aprendido “que no vale la pena aferrarse a lo que a uno le hace daño. Nos guían por un buen camino, me han ayudado a entender las cosas buenas y las malas y a elegir mis amistades”.

En la disminución de conductas violentas en los menores de 16 años es imprescindible erradicar, fundamentalmente, los malos manejos en el ámbito familiar. Por ello, el Órgano de Menores, junto a otras instituciones y organizaciones, se implica con fuerzas en la Tarea Victoria, cuyo objetivo es brindar atención especializada a menores de edad con padres cumpliendo sanciones penitenciarias, por lo cual pudieran constituir un eslabón débil en materia de educación.

Lo expuesto hasta aquí demuestra, como enfatiza Herrera Moreno, que “la especialidad de Menores siempre ha sido una prioridad para el Estado Revolucionario, por la necesidad de atender a la niñez y la juventud como un elemento esencial de nuestra sociedad”.

Esa intención se manifiesta no solo en las acciones para evitar que los menores se deformen e incurran en hechos tipificados como delictivos, sino que también se demuestra en las acciones enfocadas en evitar que sean victimizados por personas adultas, tema muy sensible que ya ha tenido cabida en este Semanario.

Sobre ello, el Jefe de Menores advierte que hay una importante ocurrencia de hechos de victimización infantil, entre los que destacan los delitos contra el normal desarrollo de las relaciones sexuales. Abuso lascivo, violación y corrupción de menores son los más comunes y conforman el 50 por ciento de los hechos delictivos contra ese vulnerable sector etario que han sido reportados en la provincia.

Herrera Moreno advierte que estos hechos se dan, mayoritariamente, porque en la familia no se adoptan todas las medidas pertinentes y a menudo se realizan prácticas equivocadas delante del menor. “Hay que tener un alto nivel de perspicacia y de identificación del riesgo, porque la mayoría de los victimarios están catalogados como personas conocidas. Existe un nivel de afinidad entre el medio familiar y la persona que, por distintas causas, llega a ser un abusador sexual”, alerta.

Nadie duda entonces de que nuestros niños y adolescentes requieren educación y orientación especiales, que creen en ellos hábitos positivos y los preparen para desenvolverse en el futuro como sujetos socialmente activos. Como ya alguien dijo: “Una rosa obtiene su color y fragancia de la raíz, y el hombre, su virtud de su infancia”.


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