/   ISSN 1607-6389
Actualizado: Mié, 20 Sep 2017 - 16:22

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Tras la “maleza” (+Fotos)

Esta foto no es documental, constituye una recreación de la realidad. Foto: Adrian VerdeciaPalabras soeces y exhibicionismo son algunas de las formas de acoso sexual que muchas féminas “aguantan” a diario al transitar por los inmediaciones de las sedes universitarias de la Ciudad de los Parques. Lo más común es ignorar lo sucedido. Sin embargo, estas y otras manifestaciones, atentan contra la moral, la salud mental y el cuerpo de las mujeres para quienes la sexualidad es un aspecto íntimo.

¡Psss!...¡Psss!...¡Psss!... Miró por encima del hombro y lo vio camuflado entre los arbustos. Su ritmo danzante se tornó mustio, sus pies comenzaron un “maratón” de taconazos. Por más que se apuraba, sentía que no se movía. Notó los pasos tras los suyos, una respiración jadeante que la invadía, un “atributo” masculino que sin contacto físico la tocaba y, sobre todo, palabras impúdicas, hediondas, bestiales.

Aquel de libido enfermiza terminó su práctica temblando de gozo antes de correr a ocultarse otra vez. Ella llegó a la escuela asqueada, con miedo y mucha vergüenza: había sido agredida sexualmente.

Por desgracia, ser víctima del exhibicionismo callejero, ocasional o constante, puede ser la historia de Estrella, Sara, Camila u otra mujer que transite por las áreas aledañas a las sedes de altos estudios del municipio de Holguín. Para estudiantes y profesoras el fenómeno se vuelve insoportable, más cuando deben recorrer el entorno a diario.

Irina Delgado, de la sede Oscar Lucero de la Universidad de Holguín (UHO), asegura que al ir a clases o regresar a casa, un hombre -“no siempre el mismo”, aclara-, la acecha en los matojos de la avenida. “Unos solo chiflan, pero los hay atrevidos que se masturban frente a nosotras, incluso echan a andar detrás tuyo enseñándote sus 'partes'. Encararlos no parece asustarlos, creo que tener cara de pavor o bravura les excita mucho más”.

Para Zoila Martínez, vecina del Reparto Piedra Blanca, cercana a la institución, la situación es otra. Ella explica que nunca se ha visto “hostigada” en las periferias de la escuela, pero, sin dudas, el entorno favorece a que se “atrincheren” allí. “¿Cómo no hacerlo, si hay suficiente marabú y otros arbustos que los resguardan?, inquiere. Asimismo es casi súper humano pasar de noche, por la escasa y en ocasiones nula iluminación. Sin contar además, las rutas de las guaguas que no siempre llegan hasta la misma entrada”.

Ania Delia Infante, a la vez, estudiante en la sede Celia Sánchez, confiesa el temor de alumnas y educadoras en atravesar solas la carretera para llegar a clases, pues los “hostigadores” no reparan en la hora o si estás acompañada o no. “Las universidades están rodeadas de áreas que se pueden utilizar para otras cosas, pero hoy están llenas de plantas invasoras. Si se convoca a un trabajo voluntario la gente asiste, al final quienes residimos aquí somos los más perjudicados”, declara.

De igual forma, Maité Verdecia, egresada, dice que durante sus años estudiantiles se realizaban juicios públicos en la UHO contra los “acosadores” que merodeaban por allí. “Sin embargo -comenta-, mi hermana, que estudia hoy en el 3er. año de Economía, me cuenta que eso ya no se hace cuando el problema todavía está latente”.

Foto: Internet

Poner las manos en el asunto

Según los especialistas, el exhibicionismo es la inclinación de un individuo a exponer sus órganos genitales en público de forma espontánea y excesiva sin ajustarse a las normas sociales. Desde la Psicología, este trastorno de la sexualidad es atendido en consultas multidisciplinarias, cuyo principio esencial es respetar la identidad del paciente, tanto si se presenta por decisión propia, como si es remitido por órganos de justicia.

“Los practicantes, generalmente hombres, experimentan placer al mostrar sus genitales por sorpresa, sin miramientos por el lugar o el horario. En este patrón de conducta pueden influir otros elementos como el uso de drogas o alcohol, los cuales pueden llevar a una persona a tales actos y luego no recordar los hechos ocurridos”, comenta el psicólogo Carlos Manuel Osorio.

En el fenómeno inciden diversos factores, uno de ellos, de acuerdo con Yudania Cuza, jefa del Departamento de Estudios Socioculturales de la UHO, es que las damas agredidas casi siempre ignoran el asedio, sin reparar que esta es una manifestación de acoso sexual.
“Lo peor -declara la socióloga-, es que no tenemos costumbre de denunciar los delitos sexuales que no implican violencia o penetración, porque no estamos conscientes de que de este modo las mujeres somos violentadas y hay providencias legales al respecto”.

En este sentido es válido destacar que el Código Penal cubano, en el capítulo dedicado a delitos contra el normal desarrollo de las relaciones sexuales, entiende el “ultraje sexual” como el acoso a otras personas “con requerimientos sexuales”, la ofensa al “pudor o las buenas costumbres con exhibiciones y actos obscenos” y la producción o circulación de materiales “tendentes a pervertir o degradar las costumbres”.

Por ejemplo, el artículo 303, modificado en 1997, establece que se sanciona con privación de libertad de tres meses a un año o multas de cien a tres cuotas a quien acose a otros con requerimientos sexuales.

Así y todo, una vez que la persona, desde su subjetividad, rompe con las reglas de conducta que dicta el Derecho, la sanción por sí misma no es un elemento persuasivo, aunque sin dudas los mecanismos legales existentes son insuficientes todavía, al menos como incentivo para que frenen tales “exhibiciones”.

El problema se agrava por el precario entorno de las sedes universitarias a cargo de diversos organismos. La Empresa de Servicios Comunales, una de esas entidades, “es garante solo de la limpieza y embellecimiento de las jardineras que se encuentran en el centro y los laterales de las avenidas”, dice José Mendoza, subdirector del mencionado centro.

La Empresa Forestal del municipio, a la vez, “ofrece tratamiento al área boscosa, pero no la chapea debido a que esta actividad puede alterar el equilibrio de la biodiversidad del ecosistema”, manifiesta Ernesto Tamayo Jefe de Silvicultura allí, quien añade que “según la Ley 85, Ley Forestal del año 1998, el bosque es de uso público”.

Otras de las aristas de la situación son algunas “intermitencias” en el alumbrado de las vías hacia estas instituciones en horario nocturno. Al respecto, Aroldo Pupo, director de la Empresa Eléctrica de la capital provincial, explica que durante 2016 se le ofreció mantenimiento a esas iluminarias llamadas “públicas” y que no existieron dificultades en estas áreas.

Foto: Internet“No obstante, tras las nuevas medidas de ahorro de energía se hicieron reajustes necesarios para enmarcar el consumo eléctrico del territorio en el nivel asignado. Una de ellas fue apagar el 50% del alumbrado público, en especial el de las avenidas, en aras de no afectar al sector residencial; aunque desde noviembre pasado se restablecieron estos circuitos”, asegura el directivo.

Lo cierto es que la cultura cubana pondera, entre lisonjas y alabanzas, a las féminas, pero es imperdonable ser blanco de silbidos, masturbaciones, exhibicionismo, manoseos e insinuaciones sexuales en lugares públicos.

No hay grados ni niveles. Si se soporta, o no se detiene, un acoso de cualquier clase, por mínimo que sea, entonces se empieza a ser capaz de ignorar, minimizar y perdonar cualquier situación indigna, y no solo eso, se pone en peligro, además, la integridad emocional y la propia vida. La idea es que las mujeres anden en la calle sin prisa ni alerta todo el tiempo por temor a que alguien grite o peor aún... se muestre.
 


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16 Comentarios

  • Pienso que este problema no se resuelve porque las autoridades no quieren, es muy sencillo de resolver y sobra con un escarmiento
  • Esto es algo que las autoridades tienen que tomar asunto pero ya. Se dice que son personas enfermas, bien, si están enfermas que las ingresen en un hospital psiquiátrico. No estoy de acuerdo q sean personas que deambulan, alcohólicos, etc hay de todas clases y colores. Por favor que se tomen medidas antes que ocurra un hecho lamentable o alguien se tome la justicia por sus manos.
  • Hace mucho tiempo, 4 años aproximadamente visite a mi madre, en la Ciudad de Holguin y tube que asistir con urgencia aun estomatologo cuando llegue en la madrugada hacer mi cola en el pliclinico me paso, que un joven sentado a mi lado se estaba masturvando inpunemente,en un parquecito frente al policlinico me asuste de tal forma que me pase dias pensando en lo ocurrido, yo considero que este acto es una agresion psicologica. El mal ha crecido y no se han tomado medidas.
  • esto es un delito que no solo ocurre en los alrededores de las universidades, tambien por la carretera a mayari en el tramo de la EIDE al Pedagogico, en cualquier parte de la ciudad, pienso qu ese debe hacer algo parfa acabar con los acosadores
  • Si todos los temas son importantes,y necesitan solucion,por que algunos se mantienen mas tiempo en esta pagina que otros.
    Ejemplo puedo citar el de los parque infantiles.
  • Es un problema sistémico que abarca entre otros a los deambulantes, los alchohólicos y los limosneros. La policía hace mucho tiempo que no se "mete" en estos asuntos, dándole espacio a todo tipo de ilegalidades. No solo es en el acceso a las instituciones universitarias; ocurre en las salidas de la ciudad, en la escalinata de la loma de la cruz. Por supuesto que es además un problema de salud, pero hay que cortarlo por lo sano con medidas ejemplarizantes.
  • "el artículo 303, modificado en 1997, establece que se sanciona con privación de libertad de tres meses a un año o multas de cien a tres cuotas a"....considero que es muy poco para estas personas que si fuera yo primero se la corto y luego le pego candela
  • Muy buen articulo,ya es hora que las autoridades policiales de la provimcia tomen medidas,hasta hace solo un tiempo tambien en el marabu frente a la vocacional era sitios para este tipo de personas que parecian un centro laboral llegaban a las 8 de la mañana en bicicleta o guaguas y salian a las 5 de la tarde como si nada,lo mismo se masturbaban con jovenes que embarazadas o mujeres mujeres mayores,es un mal que se esta propagando en holguín y alguien debe ponerle frenos,un saludo y garcias.
  • En el parrafo del articulo y sitoLa Empresa Forestal del municipio, a la vez, “ofrece tratamiento al área boscosa, pero no la chapea debido a que esta actividad puede alterar el equilibrio de la biodiversidad del ecosistema”, manifiesta Ernesto Tamayo Jefe de Silvicultura allí, quien añade que “según la Ley 85, Ley Forestal del año 1998, el bosque es de uso público”. Yo digo si las plantas son invasoras para cuidar la biodiversidad ellos deben luchar precisamente estas plantas invasoras y no justificarse para no meterse en esta tarea, asi no llegaremos lejos en el combate a esta situacion tan repugnante.

  • Ya es hora de que se tomen medidas con estas personas que agreden la integridad física y moral de las mujeres, pues sufrimos el peligro potencial de ser abusadas sexualmente.
  • Es vergonzoso el espectáculo diario de esas personas que sufren un trastorno, como bien señala el psicologo, pero que agreden el espacio de las mujeres que asisten a las Universidades holguineras. Corresponde a las autoridades meter las manos en el asunto pues son las garantes de la tranquilidad ciudadana. Esas personas podran tener un trastorno psicologico, pero se sienten impunes en su agresión constante.
    Mas el problema no es solo los "tiradores" como les llaman algunos. También frente a la Facultad de Medicina en la Avenida Lenin, los trasvestis son parte del "paisaje urbano" y en no pocas ocasiones proporcionan tristes espectáculos con aires de películas del sabado. No tomen este señalamiento como un comentario homofóbico, nada hay de malo en vestirse del género opuesto, si no llamas la atención de otras personas con evidente invitación a una relación sexual. En la "ciudad de los parques" urge una acción urgente contra los acosadores, exhibicionistas y otros males que molestan.
  • Se agradecen los matices expuestos por las periodistas. Quedamos a la espera de una solución, convincente y definitiva, por parte de las autoridades. Así no tendremos que lamentar otros hechos dolorosos o agresiones por falta de precauciones o medidas que, perfectamente, están a la mano.
  • Gracias colega por seguir esta lucha de representar periodísticamente, la realidad relacionada con estos temas.
  • es verdad que deben hacer algo con estos inescrupulosos, cuando yo estaba becada en el pedagógico, era una pesadilla salir de allí y sobre todo de noche, no les daba pena y delante de las personas, hasta en la misma parada que queda al frente de este centro se ponias a hacer sus cochinadas sin inportar las cosas que las personas le decían, muchas veces nos calleron atras con ''aquello'' afuera y diciendo obsenidades.No solo en los alrededores de las sedes universitarias, este fenomeno tambien esta latente en la Loma de la cruz, donde van tantas personas a disfrutar nuestra ciudad, por la noche se ponen estrategicamente en distintos puntos de la escalinata, esperando, una victima ya sea hombre o mujer, ya eso no les importa.
  • Yo pienso que las autoridades competente de esta ciudad tienes que ponerle fin a esta situación porque se hace visibles , y es algo desagradables
  • Gracias a las periodistas por tocar este delicado tema, le escribí infructuosamente a Lourdes Pichs, recabando su ayuda, porque supe de la violación de la joven que fue a matricular en la Celia Sánchez, bien a finales de Agosto, nunca me respondió, pero sobre este tema habrá que volver y no descansar, soy madre y tía de estudiantes de la Oscar Lucero y vivo con el miedo y el susto que les pase algo a manos de esos degenerados, urge la acción de las autoridades, y que no me vengan con el cuento que no se puede chapear, que no ha quedado bosque en Cuba y contra eso no han hecho nada,

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