Acceso
  /   ISSN 1607-6389
Actualizado: Lun, 18 Dic 2017 - 16:33

DESCARGAR
Edición Impresa

Fidel: Pasión por la lectura

alegatohistorico-fidel.jpgHay quienes no conciben a un Fidel Castro amante de la poesía, lo contradictorio sería que un hombre para quien nada humano fue ajeno no fuera sensible a esta manera íntima y bella de expresión.

Durante sus estudios primarios escribió los primeros versos: Bella entre las bellas/ la más tierna y loca/ tus ojos son estrellas/ un rubí es tu boca... “Aunque no sé si son míos o de Elpidio, compañero de estudios, estos versos que recuerdo de memoria”, según testimonios recogidos en el libro Fidel Castro Ruz Guerrillero del Tiempo.

En este texto confesó también su pasión por la lectura, era un niño de entre siete y 11 años: “Mi gasto semanal era de 20 centavos: 10 para el cine, cinco para un sándwich o un helado y cinco para comprar El Gorrión, una revista argentina para menores, la literatura que leía en aquella época, muñequitos y algunas novelas”.

Al ferviente lector que fue Fidel lo descubrí por la colega María Julia Guerra. “Si quieres escribir sobre un tema poco abordado sobre la vida del Comandante en Jefe busca en La Prisión Fecunda y te encontrarás una faceta fascinante”, me dijo, y así fue.

 

La estancia en el Presidio Modelo le resultó fructífera también para estrechar sus lazos con la literatura de todo tipo: “Cuando leo una obra de algún autor famoso, la historia de un pueblo, la doctrina de un pensador, las teorías de un economista o las prédicas de un reformador social, me abrasa el deseo de saber todas las obras de todos los autores, las doctrinas de todos los filósofos, los tratados de todos los economistas, las prédicas de todos los apóstoles. Todo lo quiero saber, y hasta las listas bibliográficas de cada libro las repaso acariciando la esperanza de leer los libros consignados...”

 

Las obras de José Martí las tuvo permanentemente en su cabecera y no tuvo barreras temáticas cuando de leer se trataba: “Me han servido de mucho mis viajes por el campo de la filosofía. Después de haberme roto un buen poco la cabeza con Kant, el mismo Marx me parece más fácil que el padre nuestro. Tanto él como Lenin poseían un terrible espíritu polémico y yo aquí me divierto, me río y gozo leyéndolo...”

Pero no sólo consumió libros, en su afán de conocimientos, también disertaba sobre lo leído: “Víctor Hugo me entusiasmó lo indecible con Los miserables, sin embargo, a medida que va pasando el tiempo me voy cansando un poco de su romanticismo excesivo.

Sobre el mismo tema de Napoleón III, Carlos Marx escribió un trabajo formidable titulado El 18 Brumario de Luis Bonaparte. Poniendo estas dos obras una al lado de la otra es como puede apreciarse la enorme diferencia entre una concepción científica, realista de la historia y una interpretación puramente romántica. Donde Hugo no ve más que un aventurero con suerte, Marx ve el resultado inevitable de las contradicciones sociales y la pugna de intereses prevalecientes en aquel instante...”

Nadie como su amigo García Márquez para describir su pasión por la lectura: “Realmente lo que consolidó esa amistad fueron los libros. Descubrí que es tan buen lector como yo, antes de publicar un libro, le traigo los originales. Señala contradicciones, anacronismos, inconsistencias que se les pasan a los profesionales porque es un lector muy minucioso.

Los libros reflejan muy bien la amplitud de sus gustos. Es un lector voraz. Nadie se explica cómo le alcanza el tiempo ni de qué método se sirve para leer tanto y con tanta rapidez, aunque él insiste en que no tiene ninguno en especial. Muchas veces se ha llevado un libro en la madrugada y a la mañana siguiente lo comenta”.


AddThis Social Bookmark Button

0 Comentarios

1000 caracteres

Cancel or

Copyright © 2000-2017 Periódico AHORA. Se autoriza la reproducción de trabajos de nuestro sitio, siempre que sea de forma íntegra y se acredite la fuente.
Compatible con IE7, IE8, Firefox, Opera, Safari y Google Chrome. Resolución óptima: 1024 x 768 píxeles.