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  /   ISSN 1607-6389
Actualizado: Lun, 18 Dic 2017 - 16:33

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Utopía para un déjà vu

tolerancia(1).jpgAlicia es una holguinera de 60 años, confiesa que nunca creyó que pudiese caminar de la mano con Juana por el parque “Calixto García” sin que aquello fuese un horror penalizado, aunque la sociedad todavía no lo comprende totalmente, las critican y son mal miradas.

Alfredo y su familia son Testigos de Jehová; en su comunidad la mayoría de las personas son ateas o protestantes y aunque se lleva muy bien con sus vecinos, no pocos se reservan lo que piensan sobre su religión.

Lorena está en onceno grado, es la mejor del aula y quiere ser arquitecta; prefiere, en vez de ir al club “Melao” todos los sábados, quedarse estudiando; para algunos de sus compañeros es la nerd del aula, la mojigata estudiosa.

Miguel estudia medicina, se sienta todas las noches con sus amigos en el parque porque se siente como si estuviese en casa, rodeado de jóvenes que manifiestan su amor por el rock, el punk y toda esa música escandalosa que no logran comprender sus padres y vecinos, incluso algunos se preguntan. “qué clase de médico va a ser ese”.

Según Boutros-Ghali ex secretario general de Naciones Unidas “La tolerancia es el cimiento más firme de la paz y la reconciliación y nunca ha tenido tanta importancia como en esta época, en la que vivimos cambios vertiginosos…”

Hoy no se queman o apedrean a las personas por actuar o pensar diferente como en la Edad Media. Cada individuo tiene el derecho y la libertad de manifestar su orientación y preferencia sexual, de pertenecer a la religión en la que haya depositado su fe, de oír la música que le guste, de vestir, peinar y actuar de la forma en la que se sienta identificado.

Ninguna ley limita la libertad de los individuos respecto a estos temas. Sin embargo, la política y la influencia de los medios de comunicación pueden condicionar la tolerancia hacia diferentes fenómenos. En el caso de nuestro país, es la sociedad, con sus esquemas de lo moralmente correcto, la que es renuente a aceptar aquellos que no se ajustan a la ecuación de cómo debemos ser.

tolerancia_2.jpgAunque la sociedad cubana va aprendiendo a tolerar algunos fenómenos poco a poco, ¿vivimos en una sociedad tolerante? Hijos del patriarcado y del experimento del hombre nuevo, a las personas normalmente no le gustan aquellos que son o piensan diferente a ellos. Se crean patrones y estereotipos de cómo debemos ser y actuar, y quien no los cumpla o piense de otra manera va a ser objeto de críticas o rechazado.

Es necesario seguir ganando en tolerancia, no solo en temas sesgados por el machismo como la diversidad sexual o la equidad de género sino, ante las diferentes situaciones de nuestra vida cotidiana. La intolerancia de ciertas actitudes y opiniones significa en ocasiones la imposición de las nuestras y para hacerlo utilizamos la violencia verbal, que puede llegar al maltrato físico.

Los hombres nacemos libres por derecho natural. La libertad no es el derecho de hacer lo que uno quiera, sino ser y hacer lo que creamos que nos hace sentir cómodos y felices en nuestro proyecto de vida. Y los demás tienen que respetar eso.

Ser tolerantes, es respetar las opiniones, ideas o aptitudes de las demás personas, aunque no coincidan con las propias y, aunque la ONU declaró el 16 de noviembre como día internacional para la tolerancia, no debemos de practicarla o celebrarla un día especifico del año sino todos los días. Ser tolerantes es ser mejores personas y contribuir a vivir en una sociedad más armónica e inclusiva.


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