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  /   ISSN 1607-6389
Actualizado: Sáb, 16 Dic 2017 - 15:36

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Fidel: “seguirá matando canallas con su cañón de futuro”

fidel-castro-50aniv-cdr-280910.jpgPróximos a los nueve meses de su partida física y a su cumpleaños 91, seguimos parafraseando al cantautor Raúl Torres en su canción de despedida: Nos acostumbramos a tenerte y ahora nos cuesta dejarte partir.

Nunca concebimos una Cuba sin Fidel, aun cuando, por proceso biológico, la muerte es un hecho lógico. No solo su nombre se hizo un grito de multitudes en estos años, sino adquirió dimensión de necesario.

A Fidel acudíamos en busca de respuestas acertadas en circunstancias complejas, porque sabíamos de sus aciertos ante caminos difíciles. Sus dotes premonitorias tomó significado con aquella frase: “Fidel va al futuro y cuando regresa no los traduce”.

El pueblo siempre lo utilizaba como contén de las equivocaciones: “Deja que se entere Fidel” o “seguro que Fidel no lo sabe” repetían, para dar a entender la tamaña estatura del estadista y las altas dosis de confianza en la conducción del país.

Del Comandante aprendimos que la única arma del crecimiento está en los esfuerzos de cada quien y que gastar más de lo producido es comerse el futuro. Cupieron tantas lecciones de honestidad, prestigio, ejemplo y altruismo en su vida, como para no olvidarlas.

Esas enseñanzas nos conducen hoy, como las fórmulas tanto, para el desarrollo de la nación como para su salvaguarda. El haber podido sortear más de 50 años el acoso del imperio más poderoso del mundo para destruir a la Revolución adquirieron matices de consigna: “Fidel, que tiene Fidel, que los imperialistas no pueden con él”.

Fidel nos sigue guiando, en él se seguirán encontrando contestas en un mundo caótico, para obrar con inteligencia, porque el talento no puede faltar en cualquier estrategia que signifique supervivencia y el Comandante en Jefe lo demostró constantemente.

Siempre debe relacionarse con palabras inmensas, porque Fidel era un gigante, a alguien que no le cupo nunca la derrota y si la fe en el mañana, la justicia personificada, el humanismo y la certeza de equivocarnos poco, el valor de reconocer los errores, de cargar con sus culpas y esforzarse al máximo por hacer las cosas bien, luchar por lo perfecto “a sabiendas que lo perfecto no existe”, como afirmaba con una inmensa sonrisa.

Defendió a su obra del desorden y la chapucería, no admitió el fracaso y la renuncia a los deberes, proclamó la equidad y tuvo al optimismo y la resistencia como principios irrenunciables.

Fueron casi 6 décadas de aprendizaje sobre solidaridad, entrega, bondad y un internacionalismo en el cual no se daba lo que sobraba, sino se compartía lo tenido.
Hombre de fuertes convicciones y seguridad: “Si salgo llego, si llego entro y si entro triunfo”, como aquel 25 de noviembre de 1956, cuando el Granma se convirtió en la esperanza para un país dispuesto a tener un destino diferente.

La humanidad empezó a asociar la Cuba con Fidel y es que este Archipiélago, irredento, adquirió las cualidades de su Líder: Rebelde, estoica, lleno de principios, fuerte, decidido, solidario y valiente.

Con su mochila de campaña y botas para desandar el tiempo, como Guerrillero Victorioso del Planeta continuará allanándonos los caminos, para evitar confundir riqueza con lodo, con tales atributos “seguirá matando canallas con su cañón de futuro”.


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