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  /   ISSN 1607-6389
Actualizado: Mié, 26 Abr 2017 - 20:23

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Y los padres dónde están

Foto: Tomada de Cubadebate La voz infantil del pregón me hizo correr de la terraza al portal de la casa: ¡Ajoooo!, ¡ajoooo a peso la cabeza!!! No, no me había equivocado. El grito anunciador provenía de un chiquillo. Pero, rectifico, no era uno solo, andaban tres muchachos. El mayor apenas tenía 12 años y el más pequeño unos ocho.

Del cuello de los tres colgaban varias ristras de ajo del que algunos llaman “vietnamita”. Andaban correctamente vestidos y a simple vista podía apreciarse que caminaban hacía rato. Alcancé a preguntarle al más pequeño qué edad tenía: “10”, contestó, a regañadientes, mientras que el mayor-a todas luces el “jefe” del grupo- lo conminaba a seguir. Deduje que me mentía aquel, pues su rostro así lo delataba.

Aún así me atreví a seguir hablándoles: “Ustedes saben que los niños no pueden vender y menos andar por las calles anunciando productos” ¡Vaaa! El monosílabo me llegó acompañado del gesto de brazos en alto en señal de “no le importa” y de la mirada cortante de seis ojos que decían más que mil palabras.

Lo más lamentable de la escena no es ya el comportamiento de los muchachos al requerirlos, sino que este no es un hecho aislado. Días atrás ya había hablado en dos ocasiones con otro que vendía cebollas. Además tenía el antecedente de una maestra jubilada que me comentó del chico que veía diariamente, a tiempo completo, paleando arena y gravilla en un Punto de Venta particular de materiales de la construcción de cerca de la casa.

También otras personas han reparado en vendedores de la Feria de los domingos en el reparto Lenin y los alrededores del mercado Los Chinos que utilizan muchachos para que les anuncien sus productos o los que andan con carretones y carretillas por los barrios.

Para los nacidos después del 1959 en Cuba hechos como estos son un puñetazo en pleno rostro. Así lo he sentido cada vez que he presenciado uno de esos actos o algo parecido. No concebimos que un menor no vaya a la escuela porque ande trabajando o detrás de turistas en las calles para que le regale chicle o dinero.

Por eso, en primera instancia, vale preguntar dónde están los familiares de esos chiquillos ¿Qué se ha hecho con los padres o tutores que instan a los menores a salir a la calle a ganar dinero o se hacen de la vista gorda cuando permiten que otros los exploten?

Y la escuela, pues naturalmente todos han de estar matriculados en un centro educacional, cómo consiente que alumnos falten a las aulas en un país cuyo sistema de educación es gratuito, masivo y obligatorio hasta noveno grado.

Pero vayamos más lejos y dirijamos la mirada hacia la comunidad, el Grupo Comunitario de cada Circunscripción, el CDR, la FMC y a los de prevención social de cada barrio, e indaguemos cuál ha sido su papel ante esta problemática, porque esos muchachos que hoy han dejado de estudiar o no acuden sistemáticamente a los centros educacionales son los hijos de nuestros vecinos, están a la vista de todos.

Cuba es uno de los pocos países en el mundo que exige por ley a padres y tutores que los menores asistan de manera obligatoria a las enseñanzas primaria y secundaria, así como firmante de la Convención de los Derechos del Niño y la Niña tiene prohibido el trabajo infantil, por lo que quien contrate o ponga a laborar a menores de 17 años está incumpliendo lo establecido por ley. Solo a los mayores de 15 años egresados de las escuelas de oficio sí se les está permitido ocupar plazas en centros estatales.

Normas aparte, que velan y protegen porque nuestros infantes vivan plenamente esa etapa de la vida y se desarrollen sin quemar etapas, toca a la familia, la escuela y la comunidad cuidar y exigir porque nuestros hijos y los del vecino crezcan en armonía, vayan a la escuela, practiquen deportes, jueguen, en fin… crezcan sanos y libres de ataduras, para cuando les llegue la hora de empinarse y ocupar su responsabilidad como personas mayores sean hombres y mujeres de bien.


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1 Comentarios

  • Por favor no permitan que esto siga sucediendo, en México es la raíz de la violencia y miseria que vivimos, la falta de educación, acá muchos niños y niñas trabajan para apoyar económicamente a sus familias, pero se que en Cuba tienen mejores condiciones, ojalá que sus niños y niñas no lo desaprovechen. Saludos!

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