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  /   ISSN 1607-6389
Actualizado: Sáb, 24 Jun 2017 - 14:18

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La silicona, la keratina y la mujer nueva

Camina acorazada en su autoestima por un par de curvas donde pierde los frenos la lujuria masculina. Es de las llamadas “Criollitas de Wilson”, de las que parten cuellos y detienen tránsito. Lo que nadie imagina es que al llegar a casa la carroza se vuelve calabaza.

Se trata de una moderna engañadora y, aunque no pasee por Prado y Neptuno, “se ha sabido que en sus formas relleno tan solo hay”. Ella, al igual que muchas otras, acuden al laboratorio de química para encontrar la fórmula de la belleza femenina: silicona + keratina + acrílico.

Algunas se someten a complejas cirugías estéticas para agrandar por aquí, extraer un poquito de grasa por allá, para “hacerse nuevas” y complacer los exigentes estándares masculinos. La tendencia de entrar al salón para salir como la más bella entre las bellas, también ha llegado a Cuba donde surgió la polémica en torno a mantener o no la gratuidad en este tipo de intervención médica.

Más allá de los costos monetarios, habría que analizar los de salud. Cualquier cirugía es riesgosa y en ocasiones las almohaditas “nadie las quiere apretar” por ficticias o fuera de lugar. Eso en el mejor de los casos, pues algunas intervenidas han salido tan mal paradas del salón, que quedaron en posición horizontal para siempre.

A pesar de que en múltiples medios se alerta sobre los riesgos de una operación para corregir defectos que veces nadie ve, muchas se encomiendan al santo bisturí, creyendo que “sin tetas, o sin nalgas, o sin labios gruesos, no hay paraíso”. Sin embargo, “para gustos se hicieron las mujeres”. Unos prefieren la Venus de Milo, otros la Venus de Willendorf. Hay quien le encanta homenajear los bustos y otros, como buenos caballeros, dejan pasar primero a las damas, para tener un mejor ángulo de evaluación de la carrosería.

Mención a parte merecen las derrochadoras que pretenden negar la naturaleza a base de keratina para menguar los risos rebeldes. O las que acuden al acrílico, en dosis tan exageradas, y pinturas de tal barroquismo, que sus manos son más útiles en un museo que al final de sus brazos.

El secreto está en realzar las virtudes para atenuar los defectos, siempre que la naturaleza lo permita, porque cuando el tiempo y la fuerza de gravedad hagan lo suyo, vaya usted a saber...

Lo ideal sería cultivar la belleza interna, a la que son fanáticos no solo los cirujanos, esa que jamás perece y para la que no hace falta “comerse” tres libras de maquillaje. Y si viene envuelta en un buen papel de regalo pues: !Eureka!.

A la que Dios se lo dio... Y aunque a veces creas que te llevó recio y debas darle los toques finales a su obra maestra, la mejor moda es la natural. Así, son más disfrutables los piropos de los admiradores que alagan “esas perlas que tu guardas con cuidado, en tan lindo estuche de peluche rojo”, se asombran al mirar “!Qué bonitos ojos tienes, debajo de esas dos cejas”, o te sueltan, después de un largo pssss, psss, en el que te haces la dura, la pregunta del año: Niña, ¿to' eso es tuyo?
 


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1 Comentarios

  • Excelente artículo,está muy poco tratado en la prensa el tema de la keratina y La silicona.Incluso trae trastornos en la familia para el bolsillo de los esposos y la menguada economía familiar.Muchas criollitas usan esos atributos en la caza de probables parejas,es como en el mundo animal en el juego de mostrar colas coloreadas y penachos de plumas.Pero en fin,la Keratina es como los omnibus Diana:llegó para quedarse.Convivamos con ella en buena lid.

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