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  /   ISSN 1607-6389
Actualizado: Sáb, 24 Jun 2017 - 14:18

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Los que se fueron

 

pelota1.jpg“Uno de los temas sobre la mesa de diálogo es la inserción de peloteros cubanos que juegan en la Gran Carpa dentro del equipo nacional de la Mayor de las Antillas”.

Esto lo leí en Prensa Latina. Si es así, quiere decir que la sensatez se ha posado por acá. Aunque para este Clásico Mundial iremos íntegramente con nuestros muchachos de la Serie Nacional, quisiera viajar al futuro y ver en los Juegos Olímpicos Tokio-2020 o el Clásico de 2021 a Yoenis Céspedes, Yulieski Gurriel, José Dariel Abréu, Aroldis Chapman o Yasiel Puig…

Aconteció el 17 de diciembre de 2014, cuando comenzó el “deshielo” entre Cuba y EE.UU., y las negociaciones en el más estricto secreto llevaron al entendimiento de la alta política. Entonces, después de eso – aun en la era Trump –, qué no pudiera acordarse en otros ámbitos, como ha estado ocurriendo desde asuntos medioambientales, hasta la restauración de los vuelos regulares.

Aunque para nosotros, los amantes del béisbol, esta pasión se nos convierte en un asunto casi de “seguridad nacional”, no es así, tenemos que entender que es un juego, un deporte, un pasatiempo. Y como tal, creo que de un momento a otro habrá definición: “Cuando lleguemos a los acuerdos y se definan las políticas (a seguir), entonces llegará el momento de esclarecer esa información”, explicó Higinio Vélez, presidente de la Federación Cubana de Béisbol.

A las Grandes Ligas de Estados Unidos (MLB, según siglas en Inglés) les está yendo muy mal en las cortes norteamericanas, enfrentando cargos de confabulación con los traficantes de peloteros, además de que ese asunto daña su imagen considerablemente. Un tránsito normal entre ambas orillas (al estilo mundial) evitaría tales redes de compra y venta, donde se benefician muchos, porque es una materia prima barata y bastante pulida.

Habría que saber qué piensan de algunos de los puntos negociables en la Oficina de Control de Activos Extranjeros, la llamada OFAC – la de las multas estratosféricas a los bancos –, del Departamento del Tesoro norteamericano, cuyas regulaciones enredan la madeja, ante el temor de que nuestros beisbolistas ingresen su dinero, ganado en EE.UU., en Cuba y mantengan vínculos con su nación de origen.

Su tarea es la de regular las sanciones económicas y comerciales, y esto traducido, potable, es Bloqueo. Hacen estas violatorias leyes que los peloteros cubanos habitualmente transiten por una tercera nación, como México, Haití o República Dominicana, en pos de fijar su residencia y convertirse en agentes libres, lo que les da la capacidad de negociar contratos millonarios muy superiores, en varios casos, al que obtuvo el toletero Alfredo Despaigne en Japón, recientemente.

Bajo condiciones sui géneris, producto de deserciones y bajas, la Isla es ya el tercer país extranjero que más jugadores aporta a las Grandes Ligas estadounidenses, por detrás de República Dominicana y Venezuela. En 2016, fueron 23 los que abrieron en los rosters el Día Inaugural, cifra que aumenta cuando sus compatriotas son ascendidos y van debutando durante la temporada.

Han sido centenares los atletas que han abandonado Cuba y ahora, ante la gran estrangulación, buscan el talento en las filas juveniles o Sub-15. Sin dudas, el principal perjudicado ha sido el equipo nacional de mayores, pero también el Campeonato Cubano de élite, desangrado en todos sus representativos y disminuido en cuanto a calidad.

Ante el cúmulo de inconvenientes, lo ideal es cómo se está proyectando nuestra patria, y sus autoridades puntualmente, al tratar un tema beisbolero, en medio de tantas conversaciones que se han llevado a cabo en diversas esferas.

Si se hicieran encuestas a la afición, e incluso a los compañeros de esos que ya no están aquí, la respuesta a la pregunta de volver a aceptarlos sería mayoritaria de manera afirmativa. Hay consenso sobre que es perjudicial seguir aislándonos, mientras otros quieren “embargarnos”, bloquearnos, cercarnos.

El mejor antídoto contra eso es abrirles las puertas a los cubanos que quieran representarnos, y por extensión la apertura pudiera llegar al voleibol y otras disciplinas, que también han pasado por una “hemorragia”.

“Cuba es el único país del mundo que no puede insertar legalmente a sus jugadores en las Grandes Ligas, debido a los designios unilaterales del Bloqueo de Estados Unidos”, decía la nota de Prensa Latina. Pues comencemos a hacerle otro hueco a ese muro, que es de la década del sesenta y sus paredes no aguantarán una recta a 90 millas (es pura coincidencia).


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