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  /   ISSN 1607-6389
Actualizado: Jue, 25 May 2017 - 23:27

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Videojuegos solo en su justa medida

No pudo evitar rendirse ante sus encantos. Lo sedujo la posibilidad de experimentar múltiples sensaciones, viajar por mundos desconocidos y satisfacer su necesidad de triunfo. A través de ellos logró convertirse en campeón de fútbol, en audaz investigador, poseer súper poderes y vencer a los más fuertes adversarios.

Para Carlos, todo comenzó como un simple entretenimiento, que luego ocuparía una parte esencial en su vida. Cada vez pasaba mayor tiempo frente a la computadora o smarthphone, con el afán de superar los próximos niveles del juego y de batir sus propios récords.

Su madre pensó que había encontrado la fórmula perfecta para mantener quieto a aquel muchachito travieso; sin embargo, muy pronto llegarían nuevos dolores de cabeza.
Ya no quería practicar deportes, salir de fiesta con los amigos o compartir sus vivencias con la familia. Al llegar de la escuela, dejaba tirada la mochila en una esquina y sin quitarse el uniforme escolar se disponía a jugar.

Parecía estar atrapado en otro mundo, muy lejos de la realidad. Poco le importaba su apariencia personal; ¿para qué acicalarse si no iba a salir de casa? Apenas escuchaba las voces desesperadas de sus padres solicitándole que realizara sus tareas hogareñas y dedicara mayor tiempo al estudio.

Dentro del juego, las horas se convertían en minutos. En ocasiones, lo sorprendía la luz del alba frente a la computadora; entonces caía rendido de cansancio, hasta que su madre hacía un maratónico esfuerzo por despertarlo y encaminarlo a la escuela.

Al hallarse lejos del ordenador se mostraba distraído, irritable o desinteresado por otras actividades. Por eso sus padres estaban muy preocupados. ¿Estaría su hijo sufriendo una adicción similar a la provocada por el cigarro o el alcohol?

Algunos de sus compañeros de trabajo, les comentaron que sus hijos vivían una situación similar, pero pensaban que ese no era un motivo para perder el sueño. ¿Qué niño o adolescente de estos tiempos no se siente fascinado por las nuevas tecnologías? Sin embargo, los padres de Carlos, optaron por investigar antes de tomar alguna decisión.

En varias publicaciones se ofrecían disímiles argumentos a favor del uso de los videojuegos. Entre las cuales se señalaban la estimulación del razonamiento lógico, la coordinación óculo-manual; una mayor rapidez en los actos reflejos, y mejoras significativas de la atención, percepción visual, memoria y secuenciación de información.

No obstante, dichos beneficios quedaban relegados a un segundo plano, cuando el uso excesivo de esos juegos provocaba serias interferencias en la vida diaria, el rendimiento académico, las relaciones interpersonales y problemas de salud.

Por otra parte, descubrieron, que aunque existen videojuegos que favorecen el aprendizaje escolar y el trabajo en equipo, también algunos poseen contenidos violentos, racistas o sexistas que ofrecen estereotipos y pautas de comportamientos negativas para una personalidad en formación como es la de niños y adolescentes.

Entonces, los padres de Carlos comprendieron que los videojuegos pueden ser un medio extraordinario de relación, comunicación, aprendizaje, satisfacción de la curiosidad y diversión, pero requieren de uso controlado, para que un simple pasatiempo no se convierta en adicción.

Con información de Anabel Rodríguez Hidalgo


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