| Millones de personas sufren la falta de alimentos en el mundo |
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Por Hilda Pupo S. /
hildita@ahora.cu / Miércoles, 18 de Noviembre de 2009 07:00 |
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Tales personalidades hicieron una huelga de hambre, previa a la inauguración de la Cumbre mundial sobre seguridad alimentaria, efectuada en Roma, como signo notorio para mover sentimientos. El Coliseo de Roma, el monumento más célebre de la capital italiana, también, fue encendido en la noche del domingo para pedir intensificar esa lucha, sin embargo, fue como vocear ante un auditorio sordo. La indiferencia de quienes tienen maneras de dar apoyo concreto, llámese financiero, para la solución de ese problema creciente de la humanidad, se puso de manifiesto por la ausencia de casi todos los grandes países industrializados. Faltaron el presidente estadounidense, Barack Obama, su homólogo francés, Nicolas Sarkozy; el premier británico, Gordon Brown, y su colega alemana, Angela Merkel. El jefe de la delegación cubana en la cita de Roma, Ulises Rosales del Toro, vicepresidente del Consejo de Ministros, dijo al respecto: “ya parecen no tener la valentía de enfrentarse a los países en vías de desarrollo”. Un texto aprobado en el encuentro romano fue explícito: “"Nos comprometemos para que deje inmediatamente de aumentar -y se reduzca considerablemente- el número de personas que sufren a causa del hambre, la malnutrición y la inseguridad alimentaria". Tal pronunciamiento, sin fecha de cumplimiento establecida ni fondos monetarios para materializarlo, se suma a las promesas y muchos analistas lo consideran utópico. Uno de los más decepcionados fue el director general de la FAO. A la indignación por los escasos resultados de la Cumbre se unen los movimientos antiglobalización y los Organismos No Gubernamentales reunidos en una cumbre paralela, frente a la sede del organismo de Naciones Unidas. El ingeniero mexicano Olegario Carrillo Meza, de la Unión de Organizaciones Regionales Campesinas Autónomas (UNORCA) lo definió acertadamente: “Reuniones y más reuniones y nunca resultados". Lo más lamentable es que mientras no se ponen de acuerdo las cifras crecen y ya más de mil millones de personas sufren la falta de alimentos, y los 44 mil millones de dólares necesarios para apoyar la agricultura de los países pobres se convierte en una demanda vacía.
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