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  /   ISSN 1607-6389
Actualizado: Lun, 15 Sep 2014 - 13:47
"La Edad de Oro" de Holguín

escuelaespecial3.gifLas pulsas revoloteaban en mis brazos. Las manos de Liobel las movían. Al parecer disfrutaba el sonido que hacían unas con otras o la curiosidad lo picaba. Enseguida vino la pregunta: ¿Qué son? -Unas pulsas, le dije-. ¿Por qué suenan así?-Porque son de metal, un material muy resistente y al chocar unas con otras producen ese sonido. Y así surgieron un grupo de preguntas a las que hubo que darle respuestas, al punto de recrear con palabras todo cuanto se inquiría.

Para Liobel el mundo llega a través de sus manos. La enfermedad de Norrie impide luz a sus ojos, sin embargo, el amor y la enseñanza que recibe en la escuela La Edad de Oro de la ciudad de Holguín, contrarresta esta limitación.

EN LA EDAD DE ORO

“Atendemos niños con necesidades educativas sensoriales, dígase ciegos, baja visión,  ambliopes y sordos e hipoacúsicos”, destaca Ana Isabel Cordero Paz, jefa de ciclo.

Inicialmente la escuela atendía niños con patologías visuales nada más, pero por necesidades de la provincia, se trasladó la matrícula del centro que atendía a sordos e hipoacúsicos.

Dentro de las características de la escuela resalta la preparación del personal que allí labora. Al decir de Cecilia Marías, la mayoría cuenta con la Licenciatura en Educación Especial, y hay 21 Máster en Ciencias de la Educación, el resto del colectivo encargado del cuidado de los niños, también posee calificaciones de acuerdo con las funciones requeridas.

Pero más allá de la calificación, lo que mueve a estas personas es el sentido humano de su trabajo. Lejos de sentimientos de lástima, recrean un ambiente de amor y cariño, buen trato y deseos de impulsar proyectos de vida de niños limitados, a la vez que se impone la exigencia cuando se amerite.

escuelaespecial2.gifA “La Edad de Oro” llegan los niños con cinco años, y transitan desde el grado prescolar hasta sexto, donde reciben el programa de enseñanza general, aunque con un curriculum específico. En el caso de los niños estrábicos y ambliopes, una vez rehabilitados con el tratamiento oftalmológico, cursan hasta el cuarto grado y luego pasan a la enseñanza general de otras escuelas.

Según la maestra Marieta Rodríguez Riva, los alumnos con dificultades visuales comienzan con en el programa de Aprendizaje inicial del Braile. Orientación y movilidad. De ahí el trabajo con las relaciones espaciales, para lo cual usan una caja de seis casillas de diferentes formas para ubicar objetos afines, entre otras actividades. Sobre los medios de enseñanza, comenta que en muchos casos son confeccionados por ellos, además del apoyo que recibe el centro de otras instituciones y organizaciones no gubernamentales.

“En cuanto a la rehabilitación se cuenta con el personal de Salud y una sala para estos fines, lograda con esfuerzos propios de los trabajadores, además de la colaboración de un proyecto de solidaridad de Holanda con Cuba. El tratamiento que reciben los niños con posibilidad de recuperarse clínicamente se complementa con actividades desarrolladas por los docentes, desde el aula”, destaca Cordero Paz.

Generalmente, estas criaturas vienen poco estimuladas de su casa y con bajo desarrollo. En el caso de los ciegos son muy inseguros, no tienen mucha movilidad, porque no saben conducirse solos. En la medida que reciben atención en la escuela se nota el avance, van descubriendo el mundo y abriéndose paso en la sociedad.

MAESTRO, FAMILIA Y ESCUELA

Es muy importante el curriculum en sistema Braile para los niños con necesidades visuales, y además se les da tratamiento de orientación y movilidad que les permite conocer el medio circundante, así como conducirse dentro de la escuela, su hogar y en la calle, de modo que al culminar sexto grado están preparados para insertarse en una secundaria básica.

No obstante, el apoyo de la familia es imprescindible. Por eso, en el caso que lo requiera, se le da preparación para trabajar con el niño a través de la Escuela de Educación familiar.

escuelaespecial1.gifInicialmente se hace un diagnóstico. Luego se parte del defecto y de las características del niño y de cómo se puede potenciar y ayudar en el hogar.

Para esta actividad la escuela cuenta con cuatro profesores de apoyo, que también prestan ayuda a toda persona que requiera orientarse y prepararse en este sentido, al igual que a maestros de otros municipios.

HERMOSAS EXPERIENCIAS Y UN POCO MÁS

Evelin Martínez Ávila es una niña de cinco años afectada por un Retinoplastroma bilateral, por lo que tampoco puede apreciar lo que le rodea con sus ojos. Sin embargo, es tan feliz o más que cualquier otra.

"Me gustan las clases, aprender, jugar y conversar. Hoy hay nueve niños conmigo en el aula y conocimos sobre el día Internacional de la Mujer. Yo soy ciega, pero voy a aprender a leer con los deditos", comenta con total desenfado.

En Evelin asombran la inteligencia y la manera de expresarse. Según su maestra, asimila muy rápidamente todo cuanto se le enseña. La demostración primera fue el reconocimiento de las figuras geométricas, sin lugar a equivocación, una a una las palpó y en cuestiones de segundos dio la respuesta.

Otro tanto es Cristian Berlanga Rosales, de 12 años. Para él la escuela es su otro hogar. Tiene muy buenas relaciones con sus maestros y la habilidad adquirida en todo este tiempo le ha permitido ser un niño feliz.

"Me siento muy bien, me gusta mucho leer, sobre todo libros de aventura como La isla del Tesoro, Las aventuras de Guille, ahora estoy leyendo a Tom Sawyer. Es muy emocionante, me paso horas leyendo, es una de las cosas que más me entretiene, desde que me enseñaron el sistema Braile he podido saber de la literatura infantil. A Tom Sawyer me lo imagino un niño travieso...", cuenta Cristian.

La asignatura que más le gusta es Ciencias Naturales porque trata de la vida, las plantas y animales y todos los seres vivos que habitan la tierra. Al preguntar a su maestra por la causa de su limitación, con agilidad él mismo contestó “Retinopatía de la prematuridad”. Y de ahí me cuenta que nació con 28 meses de gestación, pesó solo tres libras y estuvo 54 días ingresado en el hospital hasta recuperarse. Y ahí seguido enfatiza “Soy una persona normal”.

Es un fanático coleccionista de monedas y llaves. "Ya tengo 85, entre ellos una antigua lira italiana que tiene un cinco en romano, lo sé porque está en Braile. También me fascinan las mascotas, tengo un hamster y una jicotea", culmina.

Para la joven maestra Mariselis Cardet “es una experiencia muy renovadora, exige preparación, y a la vez es un reto grande, como parte de mi desempeño profesional. Es lindo trabajar en este medio, sobre todo por la compenetración que se logra en el aula.

Ellos no ven, y hacen disímiles preguntas, tengo que hablarles continuamente y explicarles bien  con detalles para que puedan llevar a su mente lo que sus ojos no apreciar. Se crea un vínculo más afectivo y emocional, pues también tengo que saber qué le voy a decir y en qué momento, para así ampliar sus conocimientos y percepción del mundo que los rodea”.

En tanto la maestra Marieta, expresa que “la satisfacción es tremenda. Me maravillo con ellos. Le damos atención de familia, estamos al tanto de si enferman cuidar de los horarios de los medicamentos, su alimentación y todo lo que esté a nuestro alcance se lo ofrecemos como un hijo más”.

De igual forma Cristina Lima Montalvo, también maestra del centro, habla con ternura acerca del horario de juegos y la manera en que los niños interactúan con sus coetáneos.

La realización de actividades de la vida cotidiana y de diferentes oficios en el desempeño del juego de roles los involucra a todos.

OTROS AMORES

El lenguaje de señas siempre llama la atención. Quizá porque da un toque especial a quien debe comunicarse así. Yanet Pérez Vecino ya tiene 28 años y hoy es profesora de Lenguaje de Señas en la “Edad de Oro”, la misma que la acogió de pequeña para darle preparación. Con la destreza de sus manos explica que logró alcanzar buen nivel y esto le permitió quedarse como trabajadora en la propia escuela. Recibió mucho amor y ahora hace lo mismo con los niños que vienen.

Arley Rojas Portelles, ya cuenta 23 años, es pareja de Yanet, estudiaron juntos en este centro, que además de formarlos y abrirles paso a la vida, fue el lugar donde descubrieron su amor. Hoy son esposos y colegas.

La mirada vuelve al salón de juegos donde están todos los pequeñines. Unos venden maní y hasta pregonan muy bien, otros tienen un mercado y pesan los productos, algunos son clientes, hasta las maestras. Lo cierto es que la escuela “La Edad de Oro” honra la obra que escribió Martí.


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