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  /   ISSN 1607-6389
Actualizado: Sáb, 18 Nov 2017 - 23:00

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D´Okokán cumple 25 noviembres (+ Video)

dokokn.JPG“Lo importante no es llegar sino mantenerse”, fue la primera frase que vino a mi mente cuando decidí reflexionar sobre los 25 años a que llega este 10 de noviembre la compañía holguinera de danzas D’Okokán, referente entre sus homólogas en el oriente de Cuba.

Es precisamente en este contexto que comprendo la expresión manifestada por artistas consagrados en todas las artes y que vieron quedar a muchos en el camino o truncarse desde el inicio los propósitos de otros.

El grupo de bailarines, cantantes, músicos, vestuaristas, maquillistas y utileros que actualmente dirige Armando Duany Silega, primer bailarín, coreógrafo y director artístico, y todos aquellos que a lo largo de estos años pasaron por la compañía, tuvieron y tienen el mérito, tal vez incluso sin advertirlo, de su contribución a preservar, defender y promover esa parte de la cultura cubana que se gestó en los barracones y que con la libertad que Carlos Manuel de Céspedes dio a sus esclavos comenzó a expandirse, fusionarse y fortalecerse hasta conformar nuestra cultura cubana y mestiza y por ende parte intrínseca e imprescindible de nuestra identidad.

Tal vez para algunos esta contribución no tenga valor alguno, pero lo tiene, válida en tiempos cuando se nos llama a olvidar nuestra historia, quiénes somos y de dónde venimos, cuando se pretende cambiar nuestros modos de vida, de pensar, para mutarnos en seres convenientemente acoplados a la estrategia de la guerra cultural que el imperialismo perfecciona y arrecia.

D´Okokán tiene la virtud de haber sido escuela para una buena parte de quienes hoy practican las danzas, la música y cantos afrocubanos en la ciudad de Holguín, incluso de quienes marcharon hacia otras geografías y fundaron academias para la enseñanza de este género y más, porque el repertorio de la compañía asume también las danzas campesinas, como parte también de nuestro folclor, así como los bailes tradicionales y populares. En D´Okokán no sólo se baila rumba, conga y vodú, también se baila el chachachá, el mambo, la caringa y el chivo capón, danza campesina propia de estas latitudes.

Por su manera de entregarse en escena la integran hombres y mujeres fieles al nombre que los identifica como compañía. Por el modo como danzan, cantan, percuten constituyen homenaje perenne a nuestros ancestros, respeto y apego a nuestra cultura diversa y mestiza.

Dicho en el yoruba original (D´ Okokán), o en el español nuestro (D´ A Corazón) lo cierto es que este conjunto artístico del Centro Provincial de la Música y los Espectáculos, de Holguín, tiene un modo distintivo de hacer sus bailes. Estilo que se aprecia en la manera como Duany compone sus danzas a partir de movimientos y esquemas coreográficos muy dinámicos y bien acogidos por el espectador.

Mucho empeño han requerido para llegar a estos 25 años. Calidad y disciplina han sido sus mejores avales, pero la falta de un local para ensayos, realizan sus prácticas en plena calle, y la insuficiente programación de la entidad que los representa, conspiran de manera significativa con el desarrollo de la compañía y la estabilidad del colectivo.

La asistencia a festivales, como Wemilere, en La Habana; Olorum, en Camagüey, la Fiesta del Mar, en Manzanillo, Granma o la Fiesta del Fuego en Santiago de Cuba son oportunidades que defienden como medio fructífero para la confrontación y la actualización de su quehacer.

El diálogo con Duany fluye como agua de un inagotable manantial, muestra de la pasión que siente por la danza toda y la creación coreográfica. Cuando pregunté por una obra que identifica a la compañía expresó sin pensarlo: “De Haití a Cuba, porque sintetiza la parte de nuestra historia que tiene que ver con nuestras raíces negras, a partir de las migraciones que se produjeron desde Haití hacia esta parte oriental de Cuba e incluye casi todo el repertorio de la compañía”.

Altas y bajas han tenido, momentos importantes como integrar los elencos de las galas por aniversarios de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, las dos ocasiones cuando Holguín conquistó las sedes nacionales, o más recientemente recibir el Premio Provincial de Cultura Comunitaria.

Pero no escapa, como ocurre en la actualidad en todas partes, a la inestabilidad que crea en el colectivo la migración, sobre todo de bailarines y bailarinas, hacia escenarios de mayores posibilidades promocionales y mayores remuneraciones.

Estos 25 años quiso el colectivo celebrarlo por todo lo alto, dígase concierto en el teatro Eddy Suñol e invitados, como ocurrió para el aniversario 20, cuando bajo la dirección artística de Rafael Romero, le regaron un bello espectáculo en el coliseo holguinero.

Ahora no se pudo, las finanzas sólo alcanzaron para un modesto encuentro en la sede de la Unión de Arquitectos de Holguín y un certificado de reconocimiento, que se agradecen.

Para Duany el reto está en fortalecer la agrupación, en formar los bailarines que escasean. Para esto hay no sólo voluntad, se cuenta con talento, experiencia y un amplio y variado repertorio. Sería importante que las autoridades del territorio decidieran concederle el tan añorado e indispensable local para ensayos por el que claman desde hace 25 años.
 


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1 Comentarios

  • Felicitaciones al maestro Armando Duany, quien ha sabido llevar la compañía D´Okokán durante todos estos años con maestría y calidad en las propuestas artísticas de esta simbólica compañía exponente de la cultura cubana.

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