Acceso
  /   ISSN 1607-6389
Actualizado: Mar, 21 Nov 2017 - 13:33

DESCARGAR
Edición Impresa

Irma, mis vecinos y los recuerdos

ciclon-irma.jpgDesde mi mesa de trabajo siento el martillar incesante de mis vecinos en su afán de asegurar puertas y ventanas; otros buscan agua potable, los mandados en la bodega y otras provisiones necesarias en mercados y placitas; velas o la balita del gas licuado.

Todos buscan y encuentran algo y no se contienen en su ansiedad, mientras mantienen la televisión encendida y lamentan que no esté Rubiera, porque a “él sí lo entienden clarito, clarito”, aunque los meteorólogos insistan en informar y presentar la trayectoria del huracán “Irma”, la causa de que mis vecinos hayan dejado de hacer lo mismo de todos los días.

“Irma para acá, “Irma para allá”, solo se oye mencionar a Irma, vaya sí que se ha hecho famoso ese nombre, pero comprendo a mis vecinos, ellos como muchos holguineros vivimos y sentimos en carne propia por primera vez en la vida los embates de un huracán, el Ike en 2008, que no por gusto lo renombraron por acá el “Leñador”.

Recuerdo que el huracán Ike penetró la pared de su ojo, por Punta Lucrecia, Banes, el domingo 8 de septiembre a las 9 de la noche; aunque en mi barrio lo sentimos como si hubiera por nuestro lado. Vimos caerse casas de segundo nivel, volar techos y derrumbarse árboles cincuentenarios.

Noche cerrada aquella, en la que las ráfagas de viento nos hicieron estremecer e implorar a los santos hasta los más incrédulos. Por eso hoy cuando nos amenaza el huracán Irma, tan o más fuerte que Ike, comprendo a mis vecinos y mucho más a los antillanos, gibareños y banenses, donde miles quedaron sin casas y con apenas lo que traían puesto esa noche del 8 de septiembre.

Al amanecer entre mis vecinos hubo un aluvión de alegría en medio de tanta tristezas al vernos vivos. Hicimos café, desayunos y comidas colectivos. Todos teníamos algo que decir y contar. En ese tiempo era Delegada de la Circunscripción 104 de mi barrio y aunque tenía la pierna inmovilizada por un accidente recorrí las calles y ninguno de los vecinos quedó sin una visita y las palabras de aliento necesarias en estos casos.

 

Fueron días muy dolorosos que no pueden olvidarse. Por eso las precauciones de mis vecinos las entendiendo y solidarizo con ellos, a la vez que no dejo de aliviar sus miedos y explico cuanto puedo.

Siguen los recuerdos adueñándose de mí una y otras vez, hasta el punto que había olvidado que también debo asegurar las puertas y ventas de mi casa, comprar agua, buscar los mandados a la bodega y sobre todo, estar al tanto de cómo le va a mi hija Luly por Banes, hacia donde fue desde el mediodía de hoy en equipo de trabajo junto al colega Edilberto, a reportar desde allí el paso del huracán Irma, que ojalá se vaya lejos pues por casualidad mañana será 8 de septiembre.


AddThis Social Bookmark Button

0 Comentarios

1000 caracteres

Cancel or

Copyright © 2000-2017 Periódico AHORA. Se autoriza la reproducción de trabajos de nuestro sitio, siempre que sea de forma íntegra y se acredite la fuente.
Compatible con IE7, IE8, Firefox, Opera, Safari y Google Chrome. Resolución óptima: 1024 x 768 píxeles.