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  /   ISSN 1607-6389
Actualizado: Vie, 22 Sep 2017 - 16:55

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Holguín
Respuesta definitiva

molino1.jpgEl molino de arroz puesto en marcha en Guaro durante el 2015 cerró el pasado año con la venta al Ministerio de Comercio Interior de 810 toneladas, cantidad a apreciar como evidencia de que la siembra, cosecha y procesamiento del cereal se han establecido definitivamente en es­te municipio.

Raciel Pérez Guerrero, especialista del centro industrial, resalta la calidad del producto comercializado, que solo contiene un 10 % de granos partidos. Se debe, asegura, a que el colectivo se ha apropiado de la tecnología de poscosecha. O sea, cumplen al pie de la le­tra los procedimientos de secado y al­ma­cenamiento.

Opina igual Carlos Nelson Escalona, coordinador del Programa de Arroz en la provincia, quien añade que el análisis de lo bueno sucedido aquí debe co­menzar por las áreas de siembra, donde predominan la aplicación de la tecnología y la recolección en tiempo oportuno.

En el territorio fueron sembradas durante el año recién concluido 455 hectáreas, más de la mitad beneficiadas con los sistemas de riego convertidos en realidad por la permanente existencia de agua ofrecida por las obras del trasvase Este-Oeste. Pero ese beneficio de peso esencial, plantea el especialista, está acompañado del empleo de semillas certificadas (Reforma y Prosequisa 4) suministrada por la Estación de Jucarito, de la provincia de Granma.

De igual modo, los productores, en su mayoría cooperativistas, entre quienes hay muchos usufructuarios de tierras estatales, recurren al trasplante de posturas y ponen especial empeño en las atenciones culturales de las áreas. Y no falta el asesoramiento de la parte estatal, a cargo de personal técnico de la unidad empresarial de base Agroindustrial de Granos, de la Empresa Agropecuaria Guatemala.

Gracias a todas esas acciones coordinadas, el rendimiento promedio por hectárea supera las cuatro toneladas, loable para la incipiente cultura arrocera del municipio. Aunque los hechos, como ha ocurrido esta vez en la zona de Juan Vicente 5, en la cooperativa de producción agropecuaria Revolución de Octubre, ilustran la posibilidad de alcanzar cotas mayores.

La confirmación está en el campesino Miguel Pausada Rodríguez, quien logró poco más de seis toneladas por hectárea.

Este hombre resalta también por su perseverancia. Siembra en un área de geografía irregular. Entre la primera y la última de las terrazas construidas allí existe una diferencia de unos 15 metros de altura, pero se las ha ingeniado para suministrarles agua a través de canales.

Paso a paso, aprovechando las tie­rras y el riego, la producción de arroz en Mayarí se transforma en hechos palpables.

Igualmente influye en ello la constancia de las autoridades de la agricultura del territorio, quienes insistieron con los productores y lograron agregar 105 hectáreas al plan de siembra que inicialmente habían concebido.

Para el 2017 tienen previsto plantar 500 hectáreas en el municipio. Hay suficientes razones para pensar que será otro año de avance productivo.
 

Con información de Germán Veloz Placencia


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