/   ISSN 1607-6389
Actualizado: Vie, 22 Sep 2017 - 16:55

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Trump no sabe de Martí

“Viví en el monstruo y le conozco las entrañas…” es una de las mejores frases de Martí para retratar su antimperialismo. El aquilata el significado de haber vivido en Estados Unidos durante 15 años de su corta existencia.

El Maestro fue el más radical de esa tendencia ideológica de su tiempo, porque nadie como él describió la verdadera esencia de aquella sociedad, donde la obtención de las riquezas de una minoría, pasa irreversiblemente por la explotación de las grandes masas.

De ese país dijo: “Las leyes americanas han dado al Norte alto grado de prosperidad y lo han elevado también al más alto grado de corrupción. Lo han metalificado para hacerlo próspero. ¡Maldita sea la prosperidad a tanta costa!”.

Una de las ideas más importantes de su ideario fue la hegemonía que EE. UU pretende con Latinoamérica y reiteró su concepto de unidad como contén al vecino codicioso. Ponerse en fila, para impedir la marcha del Gigante de las Siete Leguas.

Eso sucede a fines del siglo XIX, cuando de forma impetuosa y peligrosa para los pueblos se extiende en los Estados Unidos el imperialismo. En tal estadio las poderosas fuerzas de la oligarquía rebasan el marco de lo nacional, para expandirse por las naciones de menor desarrollo y subordinarlas a su modo de producción.

Martí advierte ese fenómeno y alerta sobre las consecuencias fatales para los pueblos de América Latina la expansión del imperialismo norteamericano.

 

En carta a Manuel Mercado dijo: “... ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país, y por mi deber —puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo—, de impedir a tiempo, con la independencia de Cuba, que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy y haré, es para eso. En silencio ha tenido que ser y como indirectamente, porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas...”

 

Dejó bien clara su postura: “Quiero que el pueblo de mi tierra no sea como este, una masa ignorante y apasionada que va donde quieren llevarla, con ruidos que ella no entiende.” Algunos con la fuerza lacayuna desean una Cuba reproducción de aquella sociedad, incluyendo esos ruidos inentendidos.

A esas alturas no tenía dudas de los verdaderos intereses estadounidenses de apropiarse de nuestro país, pensamiento que no ha perdido su vigencia, porque con otros métodos, el fin es el mismo: destruir a la Revolución Cubana.

Quien así se manifestó de los Estados Unidos, ahora Trump, ignorando su legítimo legado, o incluyó en su mensaje de homenaje al oprobioso 20 de mayo de 1902.

Martí jamás hubiera llamado a tan indigna fecha el Día de la Independencia. Nacimiento de una República mediatizada, que nos arrebató la verdadera soberanía por la que él dio la vida.

¿Qué fue para Cuba aquel 20 de Mayo? La independencia frustrada por la que se luchó tantos años, la realidad alertada por Martí, la pérdida del territorio de Guantánamo y el comienzo de gobiernos títeres del Imperio.

Ese día tomó la presidencia del país Tomás Estrada Palma, la Isla siguió siendo norteamericana, porque el cambio de bandera y de poderes fue algo simbólico. A partir de ese momento, la Constitución tuvo un apéndice: Enmienda Platt, por el cual desde que la República nació lo hizo manqueada.

Citar a Martí fuera de contexto es, también, reducirlo y tergiversar su pensamiento. Con esa nefasta tendencia terminamos poniendo en su boca ideas contrarias a su ideal. Lo que Trump hizo fue “acomodarlo” a sus intereses.

Debería saber, además, vocablos del Maestro, referidos a su “gran” nación, cuando dijo a su amigo mexicano Manuel Mercado: “De esta tierra no espero nada…”.


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