/   ISSN 1607-6389
Actualizado: Vie, 28 Abr 2017 - 09:42

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El abrazo de la nueva América

Por su óptica promisoria, Fidel vislumbra la talla de dirigente revolucionario de Hugo Chávez, para América Latina y, lo va a recibir, en persona, al aeropuerto internacional José Martí en su primera visita a Cuba, era las 9:40 pm del 13 de diciembre de 1994.

Chávez vino invitado por Eusebio Leal, en nombre de la Oficina del historiador de la Habana, a ofrecer el 17 de diciembre, aniversario de la muerte de Bolívar, una conferencia en el aula magna de la Universidad de La Habana.

En los 20 minutos que duró la plática los asistentes se percataron de las dotes oratorias del joven militar, sus amplios conocimientos de historia y sus virtudes, para encabezar un cambio eficaz en su país.

En aquella ocasión, Chávez era sólo un soldado, con el mérito de haber liderado un fallido movimiento armado, para derrocar al entonces presidente venezolano Carlos Andrés Pérez y fundar una nueva república.

Con una chaqueta típica venezolana -liquiliqui- llega aquí y, junto a Fidel, va al Palacio de la Revolución, donde ambos conversaron. Al otro día cumple un programa de actividades: visita a la casa natal de José Martí, colocación de ofrenda floral ante el monumento a Bolívar y recorrido por la casa del prócer, ubicada en la capital.

La pregunta se impone: ¿Qué observó Fidel en Chávez para tratarlo como un Jefe de Estado? Para la gran capacidad del Comandante en Jefe no pasó inadvertido las potencialidades del venezolano, en aras de cambiar la historia de su Patria y la región.

Chávez tenía claridad de las acciones, era valiente, decidido y contaba con preparación. Era, en definitiva, la figura que necesitaba el continente para despojarse de siglos de explotación de las mayorías por una minoría acaudalada.

Fidel ha vislumbrado a un dirigente revolucionario de inmenso potencial para acelerar los cambios históricos, postergados en Venezuela y en toda la región. Después sería todo más claro: De ese primer encuentro de ambos líderes: Fidel, entre los primeros del siglo a nivel mundial y en plenitud de facultades y Chávez en meteórico ascenso, necesarios para el devenir acelerado de una nueva etapa histórica en nuestra América.

Otra interrogante sería: ¿Por qué en ese momento? La respuesta: La Cumbre de las Américas, celebrada en Estados Unidos, donde se pensaba absorber a los pueblos latinoamericanos y las declaraciones anticubanas de Rafael Calderas a propósito de la visita de Mas Canosa y el falso poeta ArmandoValladares.

Tales hechos hacen que Fidel programe esa visita, cuyo propósito era: enviar un mensaje bolivariano y martiano al hemisferio, antagónico con la cumbre de Miami y darle un escarmiento a Caldera por sus posturas anticubanas.

Cuatro años más tarde se cumplió el pronóstico: elegido Hugo Chávez como presidente de Venezuela y nacimiento de una nueva época para América de Bolívar y Martí.

Para bien de América: hace hoy 22 años del abrazo de los mejores amigos.


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