/   ISSN 1607-6389
Actualizado: Lun, 16 Oct 2017 - 13:06

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Así nos enseñó el Comandante

Uno de los acontecimientos más trascendentales sucedidos en Cuba, después de 1959, resulta la firma, por una gran mayoría del pueblo, del concepto de Revolución expuesto por Fidel el primero de mayo del 2000, de ahí la importancia trascendental de saber en cada momento y situación el significado de tal hecho y no solo asociarlo, simplistamente, como parte de los homenajes en los funerales del Comandante en Jefe.

La rúbrica constituye la ratificación popular para la defensa de la obra patriótica protagonizada por Fidel en estos últimos 58 años, dada en un momento clave: su desaparición física y cuando el enemigo presagia el desmoronamiento de Cuba, ante la falta de su principal Líder Histórico.

Al sintetizar Fidel, en pocas palabras, cómo traducir, a lo que él dedicó casi toda su vida, comenzó por algo primordial: el sentido histórico, convencido del actual contexto, muy diferente, incluso, a 10 años atrás.

La preservación de la soberanía, en estos momentos, no es igual a tiempos cercanos al triunfo de la Revolución. La batalla de Ideas requiere ganar, cada vez, más preponderancia, por tanto, la inteligencia, para los presentes y futuros combates se hace más vital para poder alcanzar la victoria.

¿Qué protegemos los cubanos? La dignidad, necesidad de perfeccionarnos, la verdad, el altruismo, solidaridad, la importancia de tratar a los demás como seres humanos, la modestia, el desinterés, el heroísmo, la unidad, la ética, el desafío que representa encarar las poderosas fuerzas de los ámbitos social y nacional.

También, cuidamos los valores en los cuales creemos, la justicia, independencia, la audacia y la libertad al precio de cualquier sacrificio.

Una de las partes más significativas trata sobre la emancipación a partir de nuestras propias tenencias y es porque da garantía al desarrollo, no depender de exportación alguna para crecer en términos económicos o sociales.

El bloqueo yanqui a Cuba es un notable impedimento, para planifica avances dependiendo de mercados, que pueden o no abrirse a las demandas del Archipiélago. Basta que sean productos norteamericanos, incluso proveniente de filiales en terceros países, para estar vedados aquí.

Por eso, Fidel insistía tanto en proveernos de nuestras riquezas. Uno de los sectores ungidos de tales imperativos es la agricultura, porque cuánto podíamos ahorrar si cosecháramos nacionalmente lo que traemos del exterior.

La firma del concepto de Revolución es el cumplimiento del deber cotidiano, es el mayor compromiso con ese Gigante que se nos fue físicamente, es ser fiel a su legado, es la salvaguarda de las conquistas alcanzadas en décadas y ratificarles al mundo la confianza de no defraudarlo.

Los cubanos seguiremos siendo una mano abierta para los pueblos que nos solicitan. Así nos enseñó el Comandante.


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