/   ISSN 1607-6389
Actualizado: Mié, 20 Sep 2017 - 16:22

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Existe y fastidia

Aunque ya el bloqueo económico, comercial y financiero, impuesto por los Estados Unidos a Cuba sobrepasa el medio siglo, con daños superiores a los 125 mil 873 millones  de  dólares, a precios corrientes y afectaciones psicológicas, de un estado de guerra constante, irreversible en varias generaciones de cubanos, aún algunos afirman que es un pretexto para enmascarar las insuficiencias del Estado Cubano.

Es que los mecanismos de restricción se enmascaran en la enmarañada política yanqui y las pocas aperturas que, en nada modifican, la cruel esencia de ese engendro, pueden confundir y, hasta hacer pensar en la buena voluntad del gobierno norteamericano de habernos quitado ese cerco diabólico.

Pero no es así. En el reciente informe: “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero a Cuba”, el cual hará pronunciarse a los diferentes países por 25 veces consecutivas en la ONU, el próximo 26 de octubre, revela que el 20 de enero de 2016, el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos impuso una multa de 140 mil 400 dólares a la compañía estadounidense de diseño WATG Holdings Inc. (WATG), con sede en California, por violaciones de las sanciones contra nuestro territorio.

A inicios de febrero de 2016, autoridades del banco alemán Commerzbank comunicaron a bancos cubanos el cese de las operaciones en los próximos meses, como resultado de la multa impuesta por los Estados Unidos, en marzo de 2015, por un monto de mil 710 millones de dólares y, en ese mes, los bancos italianos Banco Popolare, Unicredit e Intensa San Paolo rechazaron hacer operaciones con la empresa italiana SRL Sol, distribuidor en Italia del ron cubano Varadero.

El 12 de febrero de 2016 trascendió que la sucursal del banco británico Standard Chartered Bank en Uganda, informó a los médicos cubanos que trabajan en la universidad de Mbarara, que tenían hasta el lunes 15 de febrero para retirar su dinero, debido a que por ser cubanos no podían continuar con sus cuentas en dicho banco. 

Solo 4 ejemplos, de los más recientes, demuestran con certeza que el bloqueo está vivo y continua sus afectaciones a la economía nacional y a la población cubana, además, en sectores de mayor impacto social como: salud, alimentación, deporte y cultura, desde abril del 2015 a abril del 2016, las afectaciones, estimadas, fueron de 753 mil 688 millones de dólares estadounidenses.

Mencionemos un renglón eminentemente holguinero: El mercado natural del níquel cubano es Estados Unidos, que hoy importa ese mineral desde Canadá, Rusia, Noruega y Australia, por solo citar algunos suministradores. Teniendo en cuenta su cercanía geográfica, Cuba hubiera podido exportar más de 30 mil toneladas anuales de níquel al mercado norteamericano que, al precio promedio de ese mineral, representaría más de quinientos millones de dólares para nuestra economía, pero solo el bloqueo lo impide.

Resulta contradictorio e indescifrable para quienes los escuchamos hablar en La Habana,  que esa propia persona, Barack Obama, quien declaró al (embargo), para nosotros Bloqueo, obsoleto e inútil, volviera a usar su zurda para firmar la Ley de Comercio con el Enemigo, promulgada, como medida de guerra, en 1917 para restringir el comercio con naciones consideradas hostiles.

Es como ahondar la distancia entre decir y hacer. Lo hecho hasta ahora da muestra de un limitado alcance, porque Obama posee amplias facultades ejecutivas para continuar modificando la aplicación de las regulaciones del bloqueo, incluso vaciarlo de gran parte de su contenido, pero aún no se decide.

Bajo su administración es significativa la persecución financiera a las transacciones cubanas en el exterior y el alcance extraterritorial del bloqueo al sancionar las subsidiarias estadounidenses en terceros países.

Es cierto que muchas atribuciones ya son del Congreso, después de las leyes Torricely y Helms-Burton, pero las posibilidades del Presidente no han sido explotadas y continúa la esencia por la cual nació: “La mayoría de los cubanos apoyan a Castro (...) no existe una oposición política efectiva (...) el único medio previsible para enajenar el apoyo interno es a través del descontento y el desaliento basados en la insatisfacción y las dificultades económicas".

Otra vez, el 26 de octubre, cuando suceda en la ONU: El mundo contra el bloqueo, reafirmará la condena a una política injustificada, genocida y violatoria del derecho internacional.


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