/   ISSN 1607-6389
Actualizado: Jue, 23 Mar 2017 - 22:31

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Detrás del excubano

La historia se contó así: “Estoy muy orgulloso de haber puesto el nombre de España bien alto”, expresó el vallista de origen cubano Orlando Ortega, en los recién concluidos juegos olímpicos de Río de Janeiro.

“Me dieron la bandera de Cuba, pero estaba buscando la de España como un loco (…). “Estoy muy orgulloso de haber puesto el nombre de España bien alto”. Tales fueron sus declaraciones como ganador de la medalla de plata.

Según versiones, alguien del público le tiró la enseña cubana, pero él buscaba la de España y dejó tirada en el suelo la tricolor de la estrella solitaria.

Se dijo en un comentario: “Si Ortega hubiese tomado las dos banderas: la cubana y la española, se hubiera entendido. Más aún, se consideraría un gesto elegante; pero, al rechazar la suya, no estaba protestando contra el Inder, ni contra el sistema político cubano; estaba impugnando su cultura, su identidad, su nación”.

En sus palabras hubo una alta cuota de desagradecimiento, porque ni mención hubo para quienes lo formaron como atleta y a los cuales debió su carrera.

Con toda la intención del mundo se formó tremenda algarabía en la red social Facebook por lo dicho por Randy Alonso en el espacio televisivo Mesa Redonda, referido a la postura del vallista. Algunos ni su programa vieron, ni analizaron lo dicho por él y el porqué, pero se sumaron a condenar a Alonso y defendieron la actitud de Ortega, sin mucho examen.

Hasta un hashtag o etiqueta inventaron, como parte de la siembra de una matriz de opinión negativa, con el objetivo marcado de echar a pelear los cubanos de adentro y de afuera, por la frase de excubano dicha por Randy, la cual utilizaron totalmente descontextualizada.

La pregunta es una: ¿Fue casual la reacción contra Randy? Claro que no, encabezaron la guerra mediática los mismos de siempre, aquellos asalariados por tratar de desprestigiar a la Revolución Cubana. Léase la web CiberCuba, los libelos Nuevo Herald, Diario de Cuba, Radio y TV Martí, entre otros.

Con una extraordinaria ignorancia histórica llamaron excubano a Martí, por el simple hecho de haber vivido en Estados Unidos 15 años, solo que el Maestro nunca puso por encima de su suelo natal y sus símbolos a ningún otro lugar y mucho menos los rechazó. Esas mismas razones y haber luchado por este país no hicieron al Che y a Máximo Gómez, exargentino, ni exdominicano, respectivamente, como expresaron.

No solo excubano fue un término merecido por el deportista, también, la de antipatriota y no lo digo por representar a un país que no es el suyo (tiene todo el derecho), sino por menospreciar a su Tierra, sus símbolos y hasta minimizarlo, porque al dejar claro que buscaba como loco la bandera española, consideró equivocada la de Cuba.

Llamamos patriotismo al pensamiento vinculante de un individuo con su Patria, al valor contentivo del compromiso como ciudadano, al significado de nacer en una determinada nación y la responsabilidad desprendida de ese hecho. Es el respeto y amor que debemos al país de origen, independiente de su gobierno.

Dijo el líder independentista puertorriqueño Albisus Campo: “Aquel que no está orgulloso de su origen, no valdrá nunca nada, porque empieza por despreciarse así mismo”.


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1 Comentarios

  • Muy buen aticulo, que comparto plenamente

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