/   ISSN 1607-6389
Actualizado: Dom, 28 May 2017 - 09:48

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Por el futuro de #Cuba

Democracia es una palabra repetida hoy, para nombrar esas “elecciones libres” en la cual las amplias masas tienen “el derecho” de seleccionar a sus dirigentes.

Las preguntas son elementales, ¿Es el pueblo, realmente, quien escoge a sus representantes? ¿Existe tal albedrío, para decir y realizar lo que nos venga en gana? ¿Puede decirse que hay democracia por el simple hecho de haber pluripartidismo?

Estamos ante un magnífico espejismo, en el cual hacen creer, a las mayorías, que poseen la potestad de decidir en su nación y plena autonomía, para vivir emancipados.

Por ejemplo, en Estados Unidos están los partidos de los Elefantes y los Burros, aunque es conocida sus plataformas políticas, son muy semejantes que, al decir de Martí, “nada hay más parecido a un demócrata que un republicano”, está arraigada la idea de existir en un lugar donde hay independencia, para seleccionar al presidente. “País de la libertad” les llaman.

Somos testigos, cada cuatro años, del show armado como sucede ahora, con esas “elecciones libres”. Con los millones de dólares detrás de cada candidato y el poder de los estados de la unión a la hora de nombrar al elegido.

Las elecciones en Cuba son la antítesis de las que tienen lugar en Estados Unidos, en primer lugar, si no eres rico o puedes contar con mucho dinero allá ni aspirar a ser elegido en un cargo importante, aunque el mérito sobresalga y como tenemos el Partido único de la Revolución y un sistema electoral diferente, traemos acompañadas las frases de falta de democracia, inexistencia de elecciones desde 1959 y dictadura, sin un mínimo análisis del por qué tenemos esa estructura y su funcionamiento.

En su trabajo “Nuestro Camino: Análisis del proceso de rectificación”, el filósofo, escritor y ensayista cubano Darío Machado, escribió hace ya algunos años: "...No escapa a la sociología política el hecho irónico de que se nos exija a los cubanos fórmulas aparentemente democráticas, como el pluripartidismo, que hace tiempo no puede exhibir nada ejemplar respecto a ese tema".

¿Por qué partido único, pensó Martí? Porque para liberar a Cuba se necesitaba unir a todos los sectores y fuerzas independentistas e impedir la anexión a EE.UU., partiendo que la división fue la causa de los fracasos ¿Y esos objetivos no se mantienen hoy? La salvaguarda de la soberanía pasa por el hecho de fabricarnos y sustentarnos partidos, confundir a los votantes y hacerlos ganar por sus ardides, como hay ejemplos en nuestra región americana.

Algunos quieren aquella Cuba antes del 59, con 100 partidos y el pueblo a 100 km del poder. Sus partidos de oposición deseados ya los imaginamos, empezaría a correr el dinero y los mercenarios internos a obedecer al amo, como lo que nos fabrican hoy. Recuérdese que la unidad es nuestro escudo.

Nuestra democracia no es perfecta, pero si se le compara con la ficción de la democracia representativa burguesa, nuestro modelo es un sol resplandeciente. Tenemos muchos problemas, lo sabemos y total intención de que los elegidos, representen mejor al pueblo, y éste, cada vez, lo sepa elegir sin ningún formalismo y adecuado a las circunstancias.

Temas como este y todos los análisis del VII Congreso del Partido deben chequearse a tenor de los nuevos escenarios. Creo que no puede perderse la posibilidad de clarificar conceptos y uno de los más grandes desafíos centrarlo en la lucha ideológica para estos tiempos.

Hay que fomentar la disciplina, la organización y la certeza de encontrar soluciones a los problemas en plazos razonables; trabajar con intencionalidad y llevar más resultados al pueblo. El valor de la dignidad debe rescatarse.

Deseo razonamientos lúcidos y amplias visiones. En momentos en el cual chequeamos el destino de Cuba nunca debe faltar inteligencia, para saber lo que nos conviene. Prohibido confundirse con los cantos de sirena. Unidad es una palabra constante en cada una de las acciones.

Para algunos, la ideología del capitalismo, con su poderosa máquina publicitaria, quiere que la humanidad posea como sentido el tener y no el ser, formar consumistas y no ciudadanos y ciudadanas, una nación de individuos, no una comunidad nacional de compañeros y compañeras.

Defendamos nuestro sistema humanitario, la verdad de sentir en nuestra mejilla el golpe dado a una mejilla ajena, el papel primordial del hombre y los derechos humanos. Es imposible un país con política socialista y economía capitalista.

El capital simbólico de Cuba está fundamentado en valores espirituales, como el sentido de la libertad y la independencia, de cooperación y solidaridad, entonces, aboguemos por ese futuro para la Patria.


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