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  /   ISSN 1607-6389
Actualizado: Jue, 23 Nov 2017 - 15:20

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Dando “la Letra”

babalawo-letradelano.jpgHecho de carne y sueños, el ser humano cree en los augurios, la suerte y las profecías. Al terminar cada ciclo, profetas, magos y gurús ofrecen su pronóstico para el próximo, y mucha gente hasta se los cree. A las puertas de 2017, ahora.cu trae un compendio de predicciones tomadas de aquí y de allá…

Aunque ya el poeta Pablo Neruda advirtió que la suerte es el pretexto de los fracasados, no pocos confían en augurios y vaticinios. Incluso la gente que, supuestamente, no cree en na’ va a consultarse por la madrugá, como dijera el famoso filósofo Adalberto Álvarez.

El pasado 31 hubo quien tragó las doce uvas reglamentarias, quemó simbólicamente el año viejo, regó con agua la calle –y a algún transeúnte también-, usó ropa interior al revés y paseó con maletas propiciatorias, para garantizar abundancia, salud, viabilidad a sus proyectos y viajes.

En 2012, el Calendario Maya desató el pánico y millones de personas esperaron el apocalipsis, a cuenta de los “defectos de fabricación” de un antiguo almanaque, que concluía sus ciclos lunares y solares en esa fecha. El mundo esperó “el fin del mundo” en 1914, 1954, 1980, 1994 y el 2000 entre decenas fechas anteriores y posteriores.

Ahora aterran las predicciones que hiciera, para 2017, el famoso Nostradamus, médico, boticario y astrólogo francés que vaticinó, en el siglo XVI, una colección de catástrofes para el futuro del mundo. Y aunque su libro Las Profecías está escrito en claves, ciertos “especialistas” las han traducido, asociándolas a hechos reales, de modo que concuerden “lista y billete”.

Para el año que comienza, los agoreros prevén el comienzo de la tercera guerra mundial, una nueva explosión del Vesubio, un terremoto en Estados Unidos, donde tendría lugar una “reforma tributaria” radical; el surgimiento de una nueva superpotencia mundial, los efectos devastadores de la radiación extraplanetaria, el desarrollo de la telepatía que permitirá hablar con los cerdos y hasta el surgimiento de un idioma universal.

Los horóscopos, como siempre, tienen una de cal y otra de arena, combinando aspectos positivos y negativos para que a todo el mundo le sirva el sayo, y uno exclame: ¡me retrató! Es el caso de un famoso gurú, que recomienda a los “hijos” de Aries atender a sus padres; a los de Tauro, divertirse; a los Geminis, cambiar lo que no funciona; a los de Cáncer, no apurarse y a los nacidos bajo el signo de Leo, renovarse.

También reclama a los de Virgo, aprender a comunicarse con la familia; a los Libra reunirse con personas afines; a los “escorpiones” evitar los excesos; a los Sagitarios, concentrarse en el trabajo o estudio; a los capricornianos, dar amor para recibir amor; a los acuarianos, esforzarse y a los signados por Piscis, sacar de sus vidas la infelicidad. ¿Preciso, verdad?

Sin embargo, la Letra del Año, propuesta por la Asociación Yoruba de Cuba, afirma que la sabiduría, la comprensión y el pensamiento son la fuerza que mueve la Tierra y aconseja aprender de los errores cometidos, a la vez que advierte –hermética como todo oráculo- que ningún sombrero puede ser más famoso que la corona ni la mano más grande que la cabeza.

Los máximos representantes de la religión yoruba, traída por los esclavos africanos y sincretizada con algunos elementos de catolicismo, recogen en la “letra” las orientaciones y recomendaciones a cumplir en el año nuevo, para vencer los obstáculos. Aunque advierten que cada cubano o familia es responsable de dirigir su propio destino.

En tal sentido, recomiendan actuar con justeza y buena conducta, organizar el trabajo y la familia para alcanzar acuerdos, evitando la violencia; respetar a los mayores para tener su bendición, mantener la unidad familiar y religiosa e incrementar la atención a la educación de los niños y los valores morales.

También aconsejan buscar la fuerza en la razón, combatir la corrupción y el robo, ser humildes y sencillos e incentivar el amor al trabajo; advierten que solo debemos comprometernos con aquello que seamos capaces de cumplir y no delegar las tareas que nos corresponden.

Entre los aspectos a evitar señalan el consumo de estupefacientes, comidas pasadas, frutas “arenosas” y el exceso de alcohol, además de la soberbia, la ira. Velar por la higiene en todos los órdenes y prestar atención a los fenómenos climatológicos son otros encargos.

Yo creo, como dijo el poeta, que eres es el resultado de ti mismo. Y sin pecar de voluntaristas o románticos, nuestro tiempo en la tierra será tan bueno como seamos capaces de hacerlo con nuestras propias manos, aun cuando los signos y las circunstancias adversas inviten a parar.

Mi 2016, que debió ser funesto por bisiesto, me trajo nuevos e inesperados amigos, logros impensados en las relaciones interpersonales, concordia y unidad familiar; y en lo personal y profesional, tantos éxitos como pude labrarme con optimismo y “quemándome las pestañas”.

Para terminar, les deseo a los fieles lectores de ahora.cu “suerte” en el año que comienza y que sigan al pie de “la Letra”, los buenos consejos.


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1 Comentarios

  • Felicidades por tu artículo,muy optimista y oportuno,éxitos y salud para este nuevo año.

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