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  /   ISSN 1607-6389
Actualizado: Lun, 16 Ene 2017 - 00:58

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Fidel: gigante, gigante...

Foto: Javier MolaMiles de historias circulan en la red. Quien conoció personalmente a Fidel tiene mucho que contar, aunque el encuentro apenas durara segundos. La intensidad del momento marca la magnitud, por eso, sin importar lo mucho o poco que compartieran, puede ser ese uno de los minutos más importantes en la vida de un cubano bien situado.

El teniente coronel de las FAR Aramís Serpa López es uno de los holguineros que tuvo el privilegio de saludar a Fidel. Narra desde la pasión de los buenos soldados de la Patria, con el sentimiento a flor de piel; por eso, aunque con meridiana elocuencia en sus palabras, culmina diciendo: he tenido que tragarme el nudo en la garganta...

Alguien planteó que el dolor no se comparte, sino se multiplica y es cierto. A todos nos queda la sensación de ausencia, desprendimiento... Entonces apelamos a los recuerdos, más aun quienes compartieron el mismo aire, en el mismo lugar.

“Tuve la hermosa posibilidad de graduarme en la Tribuna Antiimperialista en el año 2000 y nuestro Comandante estuvo allí, fui delegado al VII Congreso de la UJC, y compartimos hasta las dos de la madrugada con él, del encuentro tengo una foto. En el XIV Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes que se hizo en La Habana también estuve cerca.

Pero lo más significativo y de los que siento un inmenso orgullo, al igual que todos los cubanos que han tenido la posibilidad única de conversar con el Comandante en Jefe, ocurrió en 1999, cuando recibí una condecoración estatal del Buró Nacional de la UJC, en este caso la José Antonio Echeverría. Era estudiante de la Escuela Interarmas de las FAR General José Maceo. Nunca esperé que en ese acto, tan solemne, fuera a imponer la condecoración el General de Ejército Raúl Castro, en ese entonces Ministro de las FAR; y que nuestro Comandante fuera a felicitarnos también. Fue muy emocionante. Me pasó como a la mayoría: no lo concebía como una persona normal, parecía que se agigantaba.

Era de una estatura alta pero yo veía que se ponía grande, grande, grande... no sostenía mirarle el rostro porque su mirada era muy profunda, transmitía no se sabe cuántas cosas. Él me observó cuando bajé el saludo militar y se empezó a reír y a asentir con la cabeza, pero no hablaba. Era como si se estuviera acordando o quisiera transmitir algo. Como yo vi que no decía nada le moví las manos y le dije- Comandante- él pronunció- Muchísimas felicidades- y le contesté: Es un honor para mí, sirvo a la Revolución Socialista . Me dio una palmada en el brazo. Todos los jóvenes nos empezamos a tirar fotos con él, accedió con la humildad y sencillez que siempre lo caracterizó.

Hoy siento mezcla de gran dolor, porque todos los días me he quedado con la costumbre de mirar esa foto, no solo porque lo hayamos perdido, ha sido siempre, porque Fidel nos ha enseñado que cuando estemos en situaciones difíciles pensemos en los héroes y mártires: Camilo, Che, Almeida... Hoy no vamos a dejar de pensar en él, sus ideas nos acompañarán en el pensamiento, acción y continuidad de la Revolución. Siempre puso seguridad en que nosotros los jóvenes de la Fuerzas Armadas y el pueblo de Cuba no vamos a dejar caer la obra inmensa por la que luchó hasta el final. A Fidel le debemos todo. Fidel es nuestra vida, el padre, el pionero mayor, el joven mayor. Fidel es Cuba.


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1 Comentarios

  • Saludos Serpa, eras el político cuando estaba en los Camilitos en 2006, cómo bien dices el dolor se multiplica por la pérdida de nuestro Comandante!!! Pero no es una despedida, es una bienvenida de ingreso a la eternidad de los justos!!!

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