| Periodismo económico: cuentas claras… |
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Por Froilán Parra Suárez /
falexp@enet.cu / Jueves, 19 de Noviembre de 2009 09:12 |
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Personalmente, coincidimos en lo difícil de escribir sobre economía. No bastan conocimientos sobre el tema, ya sean empíricos o basados en algún estudio universitario o de postgrado.
Llevar a textos interesantes un tema que se mueve entre números, porcentajes ineludibles y términos que no siempre resulta fácil tratar se torna en el camino al Gólgota; y siempre resulta más atractivo abordar otras facetas de la vida, como la cultura o el deporte, sin menospreciar, claro está, ninguna de estas especialidades del periodismo, con sumos grados de complejidad también. Confieso, además, que me sentí bailador en casa de trompos cuando me propusieron este tema. ¿Cómo sentar cátedra en la temática económica, luego de los aportes de excelentes colegas con mayor experiencia? Así, moviéndome en aguas procelosas, aventuro criterios con el fin de promover la sana discusión que enriquezca el encuentro. A tono con el periodismo económico, ese que en Cuba tiene y ha tenido excelentes representantes, mucho se ha tratado en Festivales de la Prensa, en distintas provincias, así como un evento sobre el tema realizado en Ciego de Ávila el pasado año. Un primer criterio, compartido con muchos, es la ardua tarea del periodista de hacer potable los análisis económicos, conociendo de antemano que hay categorías y elementos que no puedes obviar, pero que hay que marcar distancia entre informes de especialistas y llevarlos a textos digeribles para que los lectores puedan comprenderlos. No obstante, el periodismo económico es imprescindible en la prensa cubana. Ningún periódico que se respete puede darse el lujo de prescindir en sus páginas de tal temática, que incluye todas las facetas de la vida, ya sea cultural, deportiva, de salud, o de belleza femenina. En cada esquina de nuestras vidas chocamos inexorablemente con un componente económico. Así las cosas, como bien diría un conocido colega, estamos obligados a estudiar la economía. No hay otro remedio. Sí, porque usted puede ser un excelente periodista cultural, pero en algún momento, si su trabajo es integral, deberá enfrentar el problema económico de tal o mas cual propuesta cultural. ¿Qué impide tratar en la página de cultura la estrategia económica seguida por los organizadores del Carnaval en Banes para asegurar su realización? ¿O el “milagro” mayaricero para costear, contra viento y marea, el Festival del Son? El periodista deberá familiarizarse gradualmente con términos como producción mercantil, ingresos, presupuesto, cuentas por cobrar y pagar, producción, productividad, contabilidad, finanzas, eficiencia, gestión bancaria, auditorías, control, perfeccionamiento empresarial, salario, aprovechamiento de la jornada laboral… Pero hay también otra misión de la prensa cubana, encomendada por el Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, y es la de contribuir a la educación económica de nuestro pueblo, y en ello la labor del periodista es vital, para llevar a lenguaje sencillo, al alcance de todos, las complejidades del mundo de los pesos y números. Sin olvidar la dimensión ética de nuestra profesión, refrendada en el libro de Ramonet Cien horas con Fidel: los medios de prensa y los periodistas cubanos son revolucionarios; y contra la Revolución, nada. Está, con igual peso, el reclamo del compañero Raúl Castro Ruz, presidente de los Consejos de Estados y Ministros, reiterados en sus discursos: nadie, ni un individuo ni un país, puede darse el lujo de gastar más de lo que tiene. Y ahí viene el imprescindible aporte de la prensa, recalcar, exigir, criticar y reconocer también, la labor de los colectivos laborales en esa batalla por hacer de la economía cubana un muro impenetrable a maniobras enemigas. Nos toca, entonces, abordar la compleja realidad económica de nuestro país con valentía, pero también con conocimiento de causa, con objetividad y, sobre todo, con tino y tono. Tino para escoger bien el tema, informarnos exhaustivamente al respecto, reflexionar; y Tono, para emplear un estilo mesurado, sobrio y profundo en las reflexiones que promueva nuestro trabajo. El periodismo económico apunta a la realidad de Cuba y pasa por todas las facetas de la vida cubana actual, pero no podemos olvidar esa tendencia de empresarios, gerentes, administradores, funcionarios, a justificar los problemas y las deficiencias, con la que intentan lograr complicidad para no tratar determinados incumplimientos o problemas que afectan a la economía y la población en la prensa, por “razones conocidas” o por no “darle las armas al enemigo”. Corresponde al periodismo económico, pues, señalar con justeza las contrariedades internas que distorsionan los principios básicos de la economía socialista. En tiempos de crisis mundial del Capitalismo, escribir sobre economía se torna tarea de primer orden. La población no alcanza a calibrar la verdadera dimensión de la crisis capitalista, acostumbrada a un sistema que defiende su seguridad. Como no hay olas de desempleo, ni personas que pierden sus viviendas, ni largas colas en busca de un trabajo… entonces pensamos que vivimos en el paraíso y la crisis no llamará a nuestras puertas. Tocar la realidad económica del país está en el orden del día. La Revolución necesita, como nunca, del periodismo comprometido en materia económica, que ponga en blanco y negro el problema donde otros prefieren el silencio cómplice, por aquello de que aún “no están creadas todas las condiciones” o “hay que criticar, pero en tiempo, forma y lugar”. Claro que habrá siempre censuras y autocensuras. Pero ahí radica una elemental tarea de los periodistas. Saber sortear las peligrosas “sillas que nos invitan a descansar” (parafraseando a Silvio); evadir los escollos interpuestos por las fuentes, que antes que nada son personas, con toda la carga subjetiva que acompañan a los seres humanos; buscar e investigar incesantemente hasta llegar a la información verdadera, tarea de Hércules en una economía de contingencias, como la nuestra. Pero es la satisfacción que nos compele a seguir la huella a la economía, a pulsar la realidad convencidos que la alerta responsable, (respetando cada línea del concepto de Revolución) es la mejor contribución al sistema socialista, tan criticado por amantes de enfoques keynesianos y de “primer mundo”. Detractores siempre habrá en el camino. Como buenos Quijotes, no en defensa de la utopía, sino campeadores de la obra revolucionaria, hay que saber desechar los ladridos de perros que marcan nuestra marcha. Cerramos esta exposición, si han tenido la paciencia para llegar al final, con una interrogante que incita al debate sensato y responsable: ¿Ayuda nuestro trabajo diario a perfeccionar la economía revolucionaria?
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