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  /   ISSN 1607-6389
Actualizado: Jue, 23 May 2013 - 12:06
Semana Beisbolera de Haarlem
Cepeda ayuda a Cuba con jonrón

Cepeda decidió. (Foto: Arthur van der Velde)Un jonrón de Frederich Cepeda en el octavo episodio ante los envíos el lanzador taiwanés Meng Chen Fan encontró a Yulieski Gourriel en circulación y dio vuelta al marcador para poner a Cuba delante por vez primera en la Semana Beisbolera de Haarlem y darle así el primer triunfo a la Mayor de las Antillas. Ismel Jiménez ganó de relevo y hubo rescate para Pablo Millán Fernández.

El abridor Odrisamer Despaigne lo hizo bastante bien —como lo han hecho casi todos los lanzadores cubanos, obligados a excederse debido al poco apoyo ofensivo—, trabajando cuatro entradas y un tercio con seis inatrapables, tres ponches, tres boletos y una anotación inmerecida. Tuvo complicaciones en la cuarta entrada, cuando le llenaron las bases, pero no le anotaron gracias al tiro de Guillermo Heredia, que puso out en la goma a un corredor; y en la quinta, cuando debió ser sustituido por Yadier Pedroso.

Precisamente, la carrera llegó en el quinto episodio, cuando el camarero Han Lin y el torpedero Hsiao pegaron indiscutibles consecutivos. A seguidas, una rolata por el box sirvió para forzar en segunda, pero Rudy Reyes tiró mal a primera y abrió las puertas del plato a Lin. Tras el boleto a Wang, la dirección del conjunto puso en el box a Pedroso, quien retiró la entrada.

El artemiseño trabajaría entonces hasta el octavo, cuando fue sustituido tras un boleto por el espirituano Ismel Jiménez, quien dominó a los tres siguientes bateadores.

Fue entonces que en la parte baja del octavo, Cepeda, quien tenía de 3-1 en el encuentro, compareció con Gourriel en la inicial por boleto y despachó un cuadrangular por el center-right que puso a Cuba delante por primera vez en toda la Haarlemse Honkbalweek.

En el noveno hubo más complicaciones, pues Han Lin pegó sencillo y obligó a los cubanos a buscar relevo en el siniestro Norberto González. Tras un sacrificio, el cienfueguero lanzó cuatro bolas consecutivas, y se fue a las duchas, sustituido entonces por Pablo Millán Fernández, quien terminó el encuentro obligando al receptor Wang a batear para doble matanza.

La victoria no debe ser vista como un “gran éxito”, pues los lanzadores cubanos siguen en un volcán: nuevamente la ofensiva criolla se ve anémica, con dos anotaciones y seis indiscutibles, y el promedio de carreras por partido sigue siendo el mismo, obligando al cuerpo de pitcheo a emplearse a fondo, y a trabajar con extrema cautela, lo que provoca descontrol, los boletos, los pelotazos, pues ninguno quiere permitir un extra-base.

El triunfo sigue siendo un llamado de alerta, ante elementos como son dos camareros improvisados que ni defienden ni batean —me encantaría ver a Alexander Guerrero en esa posición, al menos es más bateador—, una tanda baja que es baja de verdad, y la improductividad de la mayoría de los bateadores cubanos.


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