- Por Gloria Parra Barceló
- Sábado, 04 Agosto 2012 09:50
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Cuando la rusa Irina Zabludina le apagó en tiempo extra el último sueño olímpico, en su segundo combate en Londres, Yurisleidis Lupetey Cobas reflejó en su rostro el epílogo de una guerrera de los tatamis y el final de una trayectoria accidentada, que no le permitió lucir muchas veces la calidad de su judo.
Una y otra vez las lesiones y las visitas al quirófano interrumpieron su andar, pero una y otra vez se levantó para mostrar su instinto inclaudicable y continuar, con mayor ímpetu, el camino de competidora estelar. Cuando un siglo se despedía y llegaba la nueva centuria, la Lupe de Moa irrumpió con fuerza arrolladora conquistando los títulos mundiales juvenil (Nabout, Túnez-2000) y de adulto (Munich-2001) en los 57 kilos, que anunciaban una senda de colosales triunfos, y fueron muchas las victorias y medallas, pero los infortunios sólo le permitieron en los adelante agregar un bronce en torneos del orbe (Osaka-2003) y en Juegos Olímpicos (Atenas-2004).
Con ese desenlace en la capital británica, se interrumpe la cadena de judocas holguineras en el Podio Olímpico, que se inició en Barcelona-1992 con el oro de Odalys Revé (66 kilos), seguidos por el bronce y el metal dorado de Legna Verdecia (52) en Atlanta-96 y Sydney-2000, respectivamente. Y que continuaron el bronce de Lupetey en Atenas-2004 y la plata de Yalennis Castillo (78) en Beijing-2008.
Un anhelo quedó frustrado, pero su itinerario ejemplar de voluntad y de tantos éxitos de Yurisleidis Lupetey permanecerá indemne, como tesoro del judo cubano y holguinero, que se enorgullece de que sea una de sus cuatro judocas medallistas olímpicas y mundiales, junto a Odalys, Legna y Yalennis.





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