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  /   ISSN 1607-6389
Actualizado: Mié, 16 Ago 2017 - 14:27

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José Martí: verso y prosa como evidencia de vida

mart(1).jpgA veces creemos que la grandeza nace de la abundancia, del esplendor, por eso nos parece increíble la humildad y estrechez de la casa que vio nacer el 28 de enero de 1853, al más ilustre de los cubanos y por mucho al más grande poeta de su tiempo en América. José Martí conoció de penurias y escaseces, fue testigo de la explotación, sintió el dolor ajeno como suyo, expresado desde aquel compromiso que de niño selló ante el negro azotado, de lavar con su propia sangre tal afrenta.

El arte como recurso didáctico desde una perspectiva martiana

Esta visión de la esclavitud, las miserias, y el dolor, unidos a un amoroso maestro de efervescentes ideas trocaron al obediente Pepe en el imberbe joven cuyos primeros indicios del profundo sentido de identidad y nacionalidad aparecen, precisamente en el poema épico-dramático: “Abdala”, publicado en el único número del periódico “La patria Libre”, el 23 de enero de 1869, (téngase en cuenta lo atrevido de este nombre, para una publicación que ve la luz en medio de un estallido revolucionario). Emerge en esta obra el sentido de patria, que lo acompañaría siempre y que constituyó para él algo supremo. Con apenas 16 años Martí, puso en voz de su protagonista lo que en la suya propia hubiera querido exclamar, refiriéndose a Cuba: “¡Nubia venció! Muero feliz: la muerte/ Poco me importa, pues logré salvarla. / ¡Oh, que dulce es morir cuando se muere/ luchando audaz por defender la patria!”

No cesaron aquí sus manifestaciones en pro de una Cuba libre, como el suceso por el cual fue detenido y llevado a presidio acusado del delito de infidencia.

Enclaustrado cargó las cadenas con dignidad y fue testigo de la injusticia. Este período no solo dejaría huellas en su personalidad, sino también en su carne. Los estigmas marcados por los grilletes y el deterioro físico que la cárcel produjo en el joven Martí, los arrastraría la vida toda a modo de dolencias físicas.

matiobras.jpgPero el dolor se hizo denuncia, los abusos y maltratos recibidos en la cárcel fueron material valiosísimo para la obra que tras ser exiliado en España publicaría, (mientras se recuperaba de una de las tres intervenciones quirúrgicas a las que tuvo que ser sometido en apenas un año y medio producto de las secuelas de la prisión), “El Presidio Político en Cuba”.

Fuera de Cuba Martí consolida su filiación política, el amor lo impulsa. Pese a que la opresión para su patria venía de España, Martí gustaba de su arte aunque si estaba la bandera… Era capaz de engrandecer un poeta o reconocer la belleza sin importar de qué lugar viniese. Así se transparenta en uno de sus textos en el que describe a la poesía española como un arroyo murmurador, una reja medio abierta, un naranjo cubierto de fragantes azahares, es un árabe soñador, un belicoso escandinavo, un moro de negros ojos.

El Apóstol daba a lo bello especial significado, a su juicio la capacidad de apreciar esta categoría estética trascendía lo externo e implicaba también la belleza del espíritu.

De sus escritos se desprende su posición frente España. Sobre la posibilidad de querer a esta tierra pensaba que:

A España se la puede amar, y los mismos que sentimos sus latigazos en el hígado la queremos bien, no por lo que fue ni por lo que violó; ni por lo que ella misma ha echado con generosa indignación abajo, sino por la hermosura de su tierra, carácter sincero y romántico de sus hijos, ardorosa voluntad con que entra ahora en el concierto humano y razones históricas que a todos se alcanzan, y son como aquellos que ligan con los padres ignorantes, descuidados o malos a los hijos buenos.

Pero algo superior se contraponía a la posibilidad de amar la patria de los padres, de tanta muerte provocada por España no podría germinar amor alguno, pues de la muerte nada brota.

En España estuvo el Maestro hasta 1874, para regresar nuevamente desterrado en 1879. Pero antes de esta fecha conoce fugazmente Francia. Llega a México donde se reúne con su familia, y hace breve estancia en distintos países de América entre estos Guatemala, Venezuela, Estados Unidos e incluso Cuba. En ellos ejerció como profesor, periodista y como pasante en un bufete.

Probablemente su sensibilidad infinita y el hecho de haber recorrido gran parte de nuestras dolorosas repúblicas de América le condujeron a repensar una política para la tierra sufrida a la que denominaría como Nuestra América, nombre que llevó también su artículo en el que expone las características e historia de la región y su destino.

Martí concibe como un todo, unido por las semejanzas culturales, pero sin borrar las singularidades que los hacen distintos, a los países de la región. Reconoce en este texto los males resultantes de las repúblicas instauradas en el continente una vez finalizada las contiendas independentistas.

Otro texto que contempla el respeto por estas tierras es Madre América, y en ella ensalza a los pueblos del río Bravo hasta la Patagonia, y los exhorta a reconocer los méritos del continente y contribuir a ellos. Las ideas que expuso Martí eran la resurrección de las ansias de libertad de Bolívar.

Avizoró el peligro que representaban los Estados Unidos, por eso la propuesta de estar unidos en la hora del recuento no fue festinada, una amenaza real se nos vino encima los siglos siguientes, aun cuando el Maestro nos había advertido.

Martí denunció en sus escritos algunos aspectos a la sociedad norteamericana y que a mi juicio perduran hasta hoy. Decía el Maestro en carta a Manuel Mercado del 13 de noviembre de 1884:

¨En ningún país cortejan tanto los de arriba, con error que puede terminar en su final catástrofe, a los de abajo como en Estados Unidos. Como todo depende del pueblo que elige: periódico, diputado, senador, magistrado, -todos lo halagan.¨

En este período, escribiría no solo para los periódicos norteamericanos, The Sun y The Hour, pero lo que lo hizo verdaderamente famoso en Hispanoamérica fue su labor periodística en publicaciones como La nación, de Buenos Aires, El Partido Liberal , de México, La Opinión Nacional, de Caracas, entre otros, pero a pesar de que su labor en la prensa es la que lo hace conocido, ya en 1882 ha escrito y publicado de forma modesta su cuaderno de versos Ismaelillo, considerado por algunos el amanecer de una forma otra de escribir poesía en la lengua española.

Entre otras creaciones de esta etapa se encuentra Amistad Funesta y dejó sin publicar sus Versos libres y Versos cubanos, composiciones poéticas para las que escribió incluso, los prólogos.

Por entonces Martí es reconocido como uno de los mejores poetas de habla hispana y se encuentra además entre los más leídos, arranca criterios de bocas de ilustrísimos literatos como Domingo Faustino Sarmiento, quien aseguró que: En español nada hay que se parezca a la salida de bramidos de Martí, y después de Víctor Hugo, nada presenta la Francia de esta resonancia de metal. Según Rubén Darío afirmó en 1888: … escribe, a nuestro modo de juzgar más brillantemente que ninguno en España o América.

Como su labor política no concluye con los discursos, conspira, reúne a los grandes hombres de gestas anteriores, recauda fondos, crea el Partido Revolucionario Cubano, funda el periódico Patria, voz de los cubanos que piensan una isla nueva. Su genio periodístico y literario era tal, que hasta su muerte en Dos Ríos en 1895, llevó anónimamente sobre sus hombros y con su pluma, el peso mayor de la redacción de este órgano.

El legado de Martí radica en la intensidad de su prosa, la exquisita construcción de sus textos, filigrana preciosísima, de estilo inconfundible donde. ¿Qué poeta no quisiera domesticar la palabra, y como fiera quieta volverla verso?

Toda su vida puede resumirse en letras, cartas, manifiestos, textos periodísticos, versos, una existencia marcada por la palabra y un combate librado con ella como arma. Ese fue Martí un hombre en eterno tránsito del verso a la acción.


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