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  /   ISSN 1607-6389
Actualizado: Sáb, 21 Oct 2017 - 23:57

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FAO: La agricultura de conservación es una necesidad urgente

FAO-Econ-Cole-Genge.gifLa agricultura de conservación se ha vuelto una necesidad urgente, afirmó el oficial de Programas de la FAO, Cole Genge, en un artículo reproducido por la sede de La Habana de ese organismo internacional.

Esa práctica es la que se necesita para enfrentar el cambio climático y aumentar los ingresos de los pequeños productores del campo, consideró además en su columna de opinión el experto de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Es tiempo de imaginar una agricultura ideal, sostuvo Genge, en la cual el monocultivo y la producción insostenible son reemplazados por prácticas que cuidan el suelo y mantienen su cobertura de forma permanente, rotando una gran diversidad de cultivos para no agotar los nutrientes de la tierra.

En esta agricultura (conocida como de conservación), los beneficios de la tierra alcanzan a todos aquellos que la trabajan con sus manos y no caen en los puños de sólo un pequeño grupo de grandes empresas, explica el especialista de la FAO, de nacionalidad estadounidense.

Sostuvo que la producción en ella es rentable, convive con la protección del ambiente y los recursos naturales, altera de forma mínima el suelo a través de la siembra directa y la labranza en su menor expresión, mientras protege el terreno al cubrirlo con material orgánico.

A juicio de Genge, estos aspectos descritos constituyen los principios básicos que inspiran la agricultura de conservación, la cual la FAO promueve no sólo como un ejercicio de la imaginación, sino como una nueva forma de hacer las cosas.

Para el funcionario del organismo internacional, esa práctica es la que permitirá alimentar a las 800 millones de personas que sufren hambre en el mundo y nutrir de forma balanceada a más de 600 millones de seres humanos que viven con obesidad.

Según Genge, transitar hacia una forma holística de producir alimentos, requiere voluntad política y trabajo codo a codo con millones de pequeños agricultores, pero exige, sobre todo, responsabilidad moral.

Nos pide - agregó- tener la sabiduría necesaria para avanzar hacia un modelo de desarrollo que no privilegia el beneficio inmediato, sino que se inserta de forma armoniosa en el mundo, en sus tiempos y ciclos naturales.

Exige también deshacer el daño que hemos hecho, ya que más de la mitad de las tierras utilizadas para la agricultura en el mundo están degradadas, resumió.

Genge coordina la red de Representaciones de la FAO en 33 países de América Latina y el Caribe.


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