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  /   ISSN 1607-6389
Actualizado: Vie, 22 Sep 2017 - 16:55

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Décima Jornada Cubana contra la Homofobia y la Transfobia
Educar para la convivencia

Doctora en Ciencias Pedagógicas Yoanka Rodney Rodríguez. | Foto: José R. Rodríguez Robleda. Tomada de TrabajadiresMás que palabras son acciones, elementos estratégicos a tener en cuenta en la escuela cubana actual. Para la Doctora en Ciencias Pedagógicas y Profesora Titular Yoanka Rodney Rodríguez resulta imprescindible educar para la convivencia, el respeto, el diálogo y la comunicación, la aceptación, la solidaridad, la igualdad y equidad, la confrontación pacífica, aun cuando se tengan criterios diferentes.

El amor por la profesión y la experiencia le permitieron hace unos años acercarse a una problemática poco habitual entre las investigaciones educativas como lo es la violencia escolar.

De ahí que desde muy temprano creyó en la importancia de estudiar el fenómeno y compartir los saberes con otros colegas, por lo cual coordina en la Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona el proyecto Estudio sobre el bullying homofóbico en instituciones educativas cubanas, que cuenta con el apoyo del Ministerio de Educación y otros organismos*.

Por estos días —a propósito de la Décima Jornada Cubana contra la Homofobia y la Transfobia que cada año se celebra en el mes de mayo— Yoanka expresó a Trabajadores su satisfacción por el tema elegido para la campaña: la prevención del bullying o acoso homofóbico en los espacios escolares.

El bullying —dijo— es todo acto o comportamiento negativo, intencional y repetitivo hacia un estudiante para hacerle daño y por lo general ocurre a espaldas de los profesores. Las investigaciones foráneas plantean que ocurre en muy poco tiempo (entre 30 y 40 segundos); uno de cada 25 maestros, aproximadamente, es capaz de identificarlo; se expresa de diferentes formas y está reconocido como un problema de la educación a nivel global.

Explicó que ningún país o escuela están exentos de situaciones de este tipo, y precisó que en Cuba no se cuentan con evidencias científicas que permitan evaluar la magnitud de la problemática.

“Yo creo en la necesidad de investigar para conocer cuáles son los mecanismos o las formas que utilizan los estudiantes, los lugares de riesgo y qué percepción se tiene sobre el asunto, pues eso nos permitirá guiar mejor las estrategias de prevención. No obstante, coincido con la doctora Mariela Castro cuando, recientemente, señaló que aunque sea un solo caso es importante tratarlo. Negar su existencia sería un error, así como hiperbolizarlo”.

Respecto a la relación que pudiera existir con la marginalidad, la profesora aclaró que “el bullying es un tipo de violencia, incluye la homofobia y la transfobia, y ocurre en cualquier lugar y espacio, independientemente del nivel de educación y estatus social”.

¿Los maestros cubanos poseen alguna preparación para abordarlo?

“Desde la formación general sí. Nuestros docentes están formados a partir de concepciones pedagógicas legadas por excepcionales figuras de la educación cubana. Hay evidencias de qué pensaban —y cómo se contraponían a ello— Félix Varela, José de la Luz y Caballero, José Martí, y otros, sobre el empleo de la violencia como un método educativo para corregir y disciplinar.

“Ahora, en relación con el bullying homofóbico y transfóbico todavía no tenemos referencias. En la universidad pedagógica se realizarán estudios históricos para conocer el criterio que había en las escuelas en otras épocas sobre las niñas, los niños, los adolescentes y los jóvenes que se comportaban como lo que ahora conocemos como gay y bisexuales. Esa investigación nos dará resultados interesantes”.

¿Cuál crees debe ser el rol del maestro?

“Es fundamental, es el único profesional preparado científicamente para educar. Los maestros deben comunicar, dominar los métodos educativos para formar a las nuevas generaciones, conocer cuáles son las características psicológicas de la etapa del desarrollo en que se encuentran sus estudiantes, tener relaciones empáticas con ellos y utilizar sus poderes. Porque sí los tienen, como el del conocimiento, la autoridad, el ser modelo y referencia para los demás”.

¿Qué importancia concede al hecho de que esta Décima Jornada Cubana contra la Homofobia y la Transfobia se dedique a estos temas escolares?

“Las indagaciones nos irán diciendo por dónde caminar. En la actualidad resulta primordial saber la percepción que acerca del tema tienen los maestros, los estudiantes, la familia.

“Nuestro proyecto universitario tiene la intención de proponer —en la formación superior pedagógica— un sistema de acciones que contribuyan a la prevención del acoso escolar, en particular el homofóbico y transfóbico, desde la educación para la paz y los derechos humanos.

“De igual manera, preparar a los profesores para atender la diversidad en todos los órdenes: por orientación sexual, identidad de género, color de la piel, rendimiento académico y ritmos de aprendizajes. A eso también contribuye esta décima jornada. Lo más significativo es que el ser humano sepa que es necesario respetar al otro.

“En ese sentido hay una voluntad política, que está recogida en los documentos de la Primera Conferencia del Partido, en la conceptualización del modelo económico y social cubano de desarrollo socialista; en los ejes estratégicos para el año 2030. Ahí se habla de la necesidad de seguir luchando contra la discriminación por orientación sexual e identidad de género, que se respeten los derechos y haya igualdad de oportunidades”.


La Jornada Cubana contra la Homofobia y la Transfobia se dirige a toda la población y no exclusivamente a las personas LGBTI. Además, se inserta dentro de los esfuerzos para el fortalecimiento de valores basados en los principios de igualdad y no discriminación en nuestra sociedad, y constituye el resumen del trabajo sostenido durante todo el año, con otros avances y resultados en varias esferas, que evidencian el cumplimiento de la política del país al respecto.

Este año los momentos fundamentales de la campaña se concentrarán entre los días 9 y 20 de mayo, fecha en la que resulta oportuno convocar a las y los activistas y a la población en general para que participen en actividades programadas. El propósito es producir un cambio en las conciencias y actitudes de las personas que rechazan a quienes poseen una orientación sexual o identidad de género no heteronormativa.


Tomado de Trabajadores


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