/   ISSN 1607-6389
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Rock sinfónico para revivir al demonio

mephistosinfonica.jpgPocos lugares pueden darse el lujo de organizar una actuación como la que sucedió hace una semana en el Suñol, cuando el grupo de rock Mephisto y la Orquesta Sinfónica de Holguín (OSH) unieron sus talentos para regalarnos un espectáculo inusual. Fui con recelo, lo confieso, pues no soy lo que se llama un roquero (ni viejo ni nuevo) solo que no quise perderme el acontecimiento inaugural del evento Metal HG, promovido por la AHS y ahora en su edición 15.

Mephisto (sus seguidores lo saben) ha pasado por altibajos al punto de la desaparición, sin embargo la voluntad de sus nueve integrantes, y en especial la de Rigoberto Ricardo (director y drums) hace posible que la banda de black metal siga sonando y que ahora lo haya hecho de manera endemoniadamente diferente. Incluso algunos llegaron a pensar que esto de tocar junto a la Sinfónica sería un verdadero desastre, algo que, por supuesto, pasó por mi cabeza, y en verdad no ocurrió.

El concierto resultó sorprendente. Y si no fuera porque está lejos de ser un piropo para los roqueros, diría que casi no parecía rock. ¿Alguien me entiende? Lo que quiero decir es lo siguiente: pese a que este género se basa en los ritmos violentos y sonidos guturales salidos de la garganta del vocalista Oseney Cardoso, mi oído poco acostumbrado jamás llegó a rechazarle, entre otros aspectos porque llegaban camuflados por violines, clarinetes, flautas… que tan magistralmente prepararon Harold Ricardo, director general, y Orestes Saavedra, director artístico de la OSH, esta vez dirigida por la maestra habanera Idangel Marquetti.

De la Orquesta Sinfónica no hablo, porque está probada su calidad, la estirpe de cada uno de los músicos. Ellos hacen posible al final ese sonido rotundo y renovado a ratificar en cada presentación, siempre retadora. Y si debiera agregar alguna idea es simplemente la que subraya el carácter temerario del colectivo, porque así como el resultado fue satisfactorio pudo haber sido un descalabro a cuentas de su reputación y al cual ellos no temieron. Afrontaron el reto con éxito.

Al final me quejo de que haya sido un concierto demasiado corto, solo siete canciones de las cuales destacaron en mi oreja Mausoleum of Immortals y Symphony of Wolves, esta, al decir de quien estaba en la luneta de al lado (Paco, un roquero de verdad, de esos que asisten vestidos de negro a los conciertos) todo un “clásico de la banda holguinera”, en la que aún destacan veteranos como Alexander Jorge (la mole) , por cierto declarado Hijo Destacado de Holguín por la Dirección Provincial de Cultura.

También la AHS y el Centro Provincial de la Música aprovecharon para reconocer a otros promotores del rock como Osney Cardoso, Tatiana Zúñiga, Senobio Hernández y Alexander Sánchez. Además la dirección de Cultura también reconoció los 15 años del Festival Metal HG, uno de los más importantes de su tipo en el país y en el cual se juntaron bandas como Dark Mill, Motor Breath, Metastasys y Claim.

Si volviera a repetirse la experiencia de este concierto, aconsejo a los de Mephisto ganar en proyección escénica, pues esta vez el desenfado y la espontaneidad parece haber sido superada por la timidez y el hieratismo debido, quizás, a la presión creada por el concierto al que acudieron seguidores de ambos colectivos y no pocos curiosos.

ero, en general, Mephisto (que no Mefistófeles) después de dicha presentación parece ratificar su valor entre las bandas de su tipo en el país. Y la mezcla del rock con sinfónica ha terminado reviviéndoles el demonio de la creación.


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