/   ISSN 1607-6389
Actualizado: Dom, 23 Jul 2017 - 09:57

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Teatro con sabor a “Chocolate” en Festival de Cine de Gibara (+Fotos y Video)

20170420JPC_09.JPGUna buena dosis de “Chocolate caliente” puso a sudar al público reunido en la sala de teatro de la Casa de Cultura en la cuarta jornada del I Festival Internacional de Cine de Gibara. La intensidad del ritmo y las emociones de la obra presentada por el Estudio Teatral Buendía, más el calor de un edificio cerrado, así lo provocaron.

El “Kid de la cuestión” era narrar la historia preñada de misticismo del pugilista Eligio Sardiñas Montalvo, primer campeón cubano de boxeo, autobautizado para el mundo del cuadrilátero como Kid Chocolate. Jorge Enrique Caballero, autor, actor y director de la pieza homónima, se empeñó en rescatar a la figura del más grande boxeador de su época y a la vez imponerse metas profesionalmente:

“Hice mi versión de Kid Chocolate, la que está más cercana a mí, porque soy negro como él, del Cerro como él, fui atleta en un momento lejano y sé lo que es ganar o perder una pelea. Me propuse superarme en varios aspectos, desde escribir el monólogo hasta olvidar los límites al interpretar el personaje”.

20170420JPC_05.JPGUn cuidadoso guión donde se narra cronológicamente la vida de Sardiñas a través de sus recuerdos y se conjugan armónicamente dramatismo y humor captó la atención del público de principio a fin. A la búsqueda histórica exhaustiva para la conformación del texto se une un gran poder de síntesis del autor que le permite transitar desde la infancia de Eligio cuando lustraba zapatos y vendía periódicos para subsistir, hasta su temprano retiro del ring a los 28 años tras una vida plagada de excesos.

La historia de Kid Chocolate le permitió abordar a Caballero temas como el racismo, la explotación del ser humano, el éxito, el sacrificio, el amor y la amistad en momentos difíciles… Sin resultar forzado ni tecoso, el autor transmite enseñanzas sobre cómo manejar el éxito y aprender a conservar el talento.

El texto se realza con la actuación de Caballero, capaz de asumir cuatro personajes en escena y transitar de uno a otro en cuestión de segundo con naturalidad. Las transmutaciones en su madre (Encarnación Montalvo), su entrenador (Pincho Gutiérrez) o la presencia de su amigo (Black Bill) son identificables por el público a través del guión, el cambio de luces, o el empleo de elementos escenográficos como un sobrero de paja o una sábana. La asimilación de estos roles y el constante movimiento escénico para representar a un pugilista requieren un gran esfuerzo físico del actor:

20170420JPC_06.JPG“El espectáculo es un entrenamiento. Cada vez que lo hago pierdo libras, pero también gano en comunicación con el público, en esa cancha que es el teatro”.

La soledad es relativa, pues si algo distingue la puesta es la música en vivo a cargo de Agustín Gómez y José Pilar. Los efectos de sonido logrados con los instrumentos añaden dramatismo a las escenas.

Obsesionado con la figura de Kid Chcolate por su grandeza deportiva y por no dejar de sentirse cubano a pesar de haber sido millonario, el hombre mejor vestido y el primer boxeador negro en triunfar en el Garden de Nueva York, Caballero lo trae a la contemporaneidad para los jóvenes:

“Me siento ganador si la gente sale entendiendo el mensaje de la obra. Si la puesta, más allá de sus accidentes, hace del espectador lo que pasó aquí en Gibara. Quizás no tenían mucha información sobre Kid Chocolate, pero ya se van a la casa con la historia de Kid, o al menos con la idea de quién fue él y se lleven una enseñanza”.

 


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