Sin flores para un final

La inestabilidad en el suministro de flores afecta la elaboración de ofrendas fúnebres en Holguín. Muchas veces la calidad de las existentes es cuestionable, o los dolientes solo pueden adquirir una corona. ¡ahora! analiza las causas de esta situación.

 

Para Emilio, la muerte de su madre fue un golpe brutal. Llevaba varios días respirando con dificultad, y todos sabían que el desenlace era cuestión de tiempo. Sin embargo, esa certeza no menguó el dolor, y la familia se resistía a la despedida. Comenzaba un proceso de duelo, que adquirió matices de indignación cuando Emilio supo que la fábrica de coronas “Los Álamos”, ubicada en los altos de la funeraria del mismo nombre en la ciudad de Holguín, solo podía venderle dos ofrendas para el velatorio.

Allí trabaja, hace 16 años, Ana Elsa Bravo, y confiesa que cuando se ha normado la cantidad de coronas ha pasado momentos muy amargos. “Los familiares nos preguntan por qué no podemos hacerle más de una corona y en la fábrica particular, al frente, sí pueden. Yo le digo que no depende de nosotros. Hay quien lo entiende, pero otros nos maltratan y ofenden. Un día nos mandaron a sembrar boniatos”.

 

La Empresa de Comunales es responsable de garantizar la confección de coronas. Por eso, su objeto social incluye también la producción y comercialización de flores. Cada municipio posee un jardín y en la capital provincial existen tres. No obstante, la mayoría no logra estabilidad en el cultivo de flores finas (rosa, azucena, nardo, gladiolo), ni las conocidas como alternativas o temporeras (marigold, cajigal, girasolillo y girasol), que requieren de menos condiciones.


Félix Abreu, director de la entidad en la provincia, advierte que es una quimera hablar del cultivo de flores sin aseguramientos. “Debemos asumir esta actividad, pero como no somos una estructura de la Agricultura, no recibimos los paquetes tecnológicos. Nuestras áreas carecen de fuentes para el abasto de agua y equipos para regadíos, no tenemos pesticidas ni fertilizantes. Cada año proponemos en nuestro presupuesto la demanda de insumos para la atención a las plantaciones, pero jamás lo aprueban”.

Félix Abreu, director provincial de la Empresa Servicios Comunales de Holguín

Ante la falta de condiciones, Norge Silva Batista, director de Comunales en el municipio de Holguín, considera que deberían exonerarlos de esa tarea. “Incluso, hemos solicitamos a la Agricultura Urbana apoyo logístico, teniendo en cuenta que la producción de flores es uno de sus subprogramas, pero tampoco responden”, explica.

Según Pablo Mojena, Jefe en funciones del Departamento de la Agricultura Urbana, no pueden ofrecer insumos porque “hoy apenas alcanzan para proteger 22 hectáreas, de las 143 destinadas al cultivo de flores. No tengo ni para mis propios productores, que hasta septiembre de 2016 eran 132.” Aunque aclara que sí han ofrecido apoyo a Comunales con capacitación y asesoramiento en los jardínes.

 La situación más compleja es en el municipio cabecera, donde se demanda más coronas pues el promedio diario de fallecidos es de unas 13 personas, el índice más elevado de la provincia. Reconoce Félix Abreu que “los jardines de Holguín están hoy en cero producción de flores. Ha faltado estrategia y atención al tema desde el consejo de dirección del municipio”.

¿Contratos sin tratos?

Ante la incapacidad de autoabastecerse, Comunales ha contratado a seis Cooperativas de Créditos y Servicios (CCS). En este caso, es su dependencia municipal quien establece las relaciones contractuales.

En los contratos aparece un listado con el valor de cada docena de flores, según tipo y la calidad. Además se especifica la periodicidad con que las CSS deben suministrar a la fábrica de coronas. Sin embargo, para Vladimir Gómez, económico de la Empresa Municipal de Comunales, “el mayor problema es que si se necesitan, por ejemplo, 50 docenas de rosas diarias, el documento no lo dice”.

Con ese criterio no está de acuerdo Jessica Durán, jurídica de la propia entidad. Para ella no es factible declarar en el contrato la cantidad de flores que demanda la fábrica de coronas a cada CSS “porque las cifras varían, hoy puedo utilizar 50 docenas, pero mañana puedo utilizar 10. ¿Dónde se refleja el total? En las facturas que llegan a Economía, ahí está la cantidad de flores compradas y el importe”.

También Félix Abreu defiende la idea de que el contrato tiene que ser lineal y diario, y para ello acude a los números: “Supongamos que las CSS llevaron 900 docenas en el día y se compraron, pero solo hubo cuatro velatorios. Lo que va a deterioro es una cantidad importantísima. Claro, puede suceder también que en un día hayan 19 velatorios y las flores no me alcancen”.


Por su parte, la administradora de la fábrica de coronas, Yolanda González Góngora, asevera que “los fallecimientos no se planfican”. Por tal motivo, reconoce que su entidad ha desechado miles de docenas descompuestas porque el almacén ha estado lleno, y no han podido recibir flores de las cooperativas.

Para Reynaldo Sánchez, acopiador en la CSS “Calixto García”, esto demuestra la inseguridad en las relaciones con la fábrica de coronas. “Las flores son de temporadas. Cuando hay pocas, piden; pero cuando hay abundancia no reciben ni las rosas. Hace poco se me malograron unas 200 docenas porque las rechazaron. Los campesinos se volvieron locos y hay que entenderlos porque es trabajo y dinero perdido”.


Es contradictorio que, al mismo tiempo, la administradora de la fábrica de coronas posea documentos donde constan los incumplimientos reiterados de las CCS que deben suministrarla. “Ninguna cumple sus planes de entrega”, asegura.

Sin embargo, desde la Agricultura se defiende el criterio de que no existen incumplimientos porque la cantidad demandada no está plasmada en los contratos. Para Pablo Mojena, “la administradora de la fábrica de coronas lo que tiene es un documento que refleja la entrada diaria de flores por cooperativa. Entonces, le tiene al lado un plan -supuestamente discutido con la cooperativa- pero que no fue establecida en contrato”.

Pablo Mojena,Agricultura UrbanaEl funcionario explica que, por ejemplo, una cooperativa debe entregar 200 coronas en días alternos, y ese es el plan operativo. “Somos los responsables directos de exigirle a las CSS que cumplan, pero si la demanda no está escrita, nos ata de pies y manos. Hoy el programa de flores está en el medio, rectorado por la Agricultura, el que demanda por un lado, y el productor por el otro. Y legalmente no hay como atajar el problema.”


El pedido verbal de cantidades, el trabajar “con lo que cae diario” y no reflejarlo en contrato tiene serias implicaciones. Genera inestabilidad en el suministro, días en los que se satura la fábrica y otros en los que no tienen flores; perjudica el encargo social y la economía del solicitante y los suministradores y, en gran medida, reduce la posibilidad de reclamaciones o demandas por incumplimientos. Por eso no es extraño que, a pesar de las irregularidades reconocidas por ambas partes, ninguna haya realizado una demanda comercial este año.

Cuestión de precios

“Comunales se rige por un listado de valores fijos, aprobados por la Dirección de Finanzas y Precios en la provincia, fuera de los cuales no podemos comprar”, explica Félix Abreu. Las flores más empleadas en las coronas son la margarita y la rosa, la primera se cotiza por la entidad estatal a 2.50 la docena, y la segunda se paga a 4 o 5 pesos, de acuerdo con su calidad.

Yener Pérez Coello, vendedora particular de coronas

Sin embargo, los vendedores de flores pagan la docena a precios superiores, aspecto que corrobora Yener Pérez Coello, quien hace cinco años asume la elaboración de ofrendas fúnebres de forma particular, justo frente a la funeraria. “En días alternos busco 100 o 200 docenas de flores a Mayabe. Pago la docena de margaritas a 3 pesos y la de rosas a 7”.

El productor Rubismel Reyes, de la CSS Calixto García, afirma que “varios días de la semana, de Holguín salen las flores por cantidad para Camagüey, Las Tunas, Santiago de Cuba y La Habana donde las pagan a mejor precio.” Algo que corrobora Joel Ávila, perteneciente a la misma cooperativa, quien confiesa que su producción de rosas es cotizada en Guantánamo a 7 pesos.


Todos los entrevistados afirman que el cultivo de flores tiene un ciclo muy condicionado por el clima. En los meses de mayo, junio, julio se generan picos productivos, pero en noviembre, diciembre y enero los niveles decaen. “En estos momentos no están saliendo las flores que se requieren, ni de las CSS ni de nuestros jardines”, reconoce Fèlix Abreu.


Al analizar este tema, Pablo Mojena recomienda elaborar dos propuestas de precios estatales. Una para los meses de abundancia y otra para los de escasez. “En la fábrica de coronas deben hacer fichas de costo y por ejemplo, decirle al productor: en diciembre la docena te la pago a 10 pesos, en marzo a 2.50, pero en mayo a 1. Entonces el campesino se siente más estimulado, aunque los recursos que ofrecemos no alcancen para todos.”

 

Transportar y almacenar: temas pendientes

Cuando Nelson llegó a la funeraria para el velatorio de su padre, lo primero que hizo fue acudir a la fábrica de coronas. Al realizar el pedido supo que podía acceder a las seis ofrendas que, como norma, debe garantizar la fábrica para los sepelios. Sin embargo, su irritación sobrevino al ver aquellas margaritas mustias que acompañarían el último adiós a su progenitor.

Ana es consciente que muchos dolientes critican la calidad de las ofrendas, que muchas veces salen de sus manos. Considera que la fábrica no tiene todas las condiciones necesarias para la conservación de las flores. “El almacén posee climatización, pero las flores se trasladan al área de preparación, y esto es un volcán. Y ese paso del frío al calor las deteriora enseguida y a las dos horas parecen que son viejas”.
Según Vladimir Gómez, económico de la Empresa Municipal de Comunales, la fábrica se encuentra en un proceso de remodelación, aunque señala que “el almacén no tiene condiciones para recibir un nivel de flores importantes, y el aire acondicionado que tiene es pequeño”.


En cuanto a la transportación, afirma que es un problema “crítico” de la entidad. No todas las cooperativas disponen de un medio para efectuar el traslado, por eso Comunales también asume la responsabilidad. “Pero los carros para esta propósito deben estar climatizados, y no es lo que tenemos. A veces he tenido que salir en un tractor para buscar las flores a las 12 del día, 1 de la tarde. Imagina como llegan esas flores”, añade.


Sobre el servicio de elaboración de coronas recaen muchos problemáticas. Y todos los caminos conducen, en primer lugar, a la mala contratación. La práctica y los años han demostrado que determinar precios, calidad, periodicidad y formas de pago no ha sido suficiente para evitar los baches. Reconocemos que los argumentos ofrecidos por los implicados son válidos, hasta cierto punto; pero al no especificar cantidades se abren brechas para la informalidad y situaciones absurdas. Por ejemplo, según contrato, a la CSS se les exige traer flores de primera y segunda calidad en días alternos, si en el plazo acordado trae dos flores con calidad basta para que cumpla.

Trabajar con estimados es un arma de doble filo, te puedes quedar por debajo o por encima de las necesidades. Pero, por otro lado, hay datos que pudieran ser la base de un estudio serio: se sabe cuántas personas fallecen como promedio cada día, cuántas docenas requiere una ofrenda y cuántas coronas debe garantizarse por fallecidos, además, se conocen los meses más propicios para la producción de flores. ¿Es imposible entonces proyectar un contrato menos ambiguo y más realista?

¡Conciliación!

Por estos días, en la Agricultura se habla de la necesidad de una reunión entre productores y Comunales, para llegar a consensos. Se prevé para enero de 2018. Los productores dicen que en Holguín sí hay flores, pero reclaman relaciones contractuales serias.

En la Dirección Provincial de Comunales declaran que se está puntualizando la contratación del próximo año. La misma entidad en el municipio reconoce que se realiza un estudio del nivel de flores que necesitan. Recalcan que hay presupuesto para asumir los pagos a las cooperativas.

Mientras tanto, los holguineros no queremos seguir viendo los sacos de flores en guaguas con destino La Habana. Queremos tener flores aquí, lo mismo para regalarlas como muestra de cariño o para darle el adiós definitivo a nuestros muertos.

Créditos:


Periodistas: Elizabeth Velázquez y Maribel Flamand

Fotografía: Torralbas

Infografía: E.C. Tamayo

Desarrolladora web: Yeni Noguiera

Edición: Elizabeth Velázquez